Puede que Uber Eats se haya vuelto el servicio dominante en lo que a reparto de comida a domicilio se refiere, pero ahora tendrá un competidor realmente serio.

“Empezamos a operar en 2011 en Estados Unidos, antes de eso la entrega a la carta no existía, así que Postmates prácticamente la inventó”, dice a Forbes Bastian Lehmann, cofundador y CEO de la empresa.

En cierta forma, así fue. Postmates nació hace seis años en San Francisco como un servicio de reparto a domicilio y hoy es una de las apps más usadas de reparto, con presencia en más de 250 ciudades de Estados Unidos. La firma ha recibido inversión por 278 millones de dólares (mdd) en fondeo, según Crunchbase, y Forbes la enlista como uno de emprendimientos con potencial para superar la valuación de 1,000 millones de dólares.

Sin embargo, a pesar de haber crecido saludablemente, la empresa no se había abierto antes más allá de las fronteras de su país natal. Hasta ahora.

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“Estamos muy emocionados de llegar a la Ciudad de México, es nuestro primer mercado internacional, nos encanta lo vibrante es la ciudad, la gran escena foodie, también amamos que esté tan cerca de California, nuestro mercado más fuerte. Nos encanta que muchas cosas en Los Ángeles, donde somos líderes en el mercado, tengan influencia de la cultura mexicana así que no podemos estar más felices de haber elegido a la CDMX como el primer mercado”, dice Bastian, en una conversación telefónica.

El directivo afirma que su llegada a la CDMX, que es parte de un mercado nacional de entrega a domicilio valuado en 77,000 mdd, obedece al hecho de que “luce mucho como Los Ángeles, donde tenemos 50% del mercado y somos la compañía de reparto más grande”. LA es un mercado extremadamente rentable, asegura, y agrega que el tamaño de la ciudad, su población y la diferencia en el ingreso de sus habitantes tienen paralelismo claros. Aún más importante: “Cuando vemos a la CDMX desde una perspectiva puramente estratégica creemos que es la puerta de entrada a América Latina y eso nos emociona mucho.”

A Postmates usualmente le toma dos semanas lanzar una ciudad nueva, pero en esta ocasión el equipo ha estado preparando todo por dos meses. En la capital mexicana, la compañía ha instalado una oficina con 25 empleados a tiempo completo, y reclutado a poco más de 1,000 postmates (repartidores).

“Hay un par de cosas que nos distinguen de la competencia”, dice Bastian. “La primera es que, dado que llevamos tanto tiempo operando en Estados Unidos que hemos creado la plataforma tecnológica más avanzada para la entrega y el reparto de forma más eficiente. Nuestra flota en San Francisco, en Estados Unidos, hace más de tres entregas por hora, así que nos hemos vuelto expertos en asegurarnos de que nuestra flota tenga el potencial de ingresos más alto comparado con todos los demás. Nuestro servicio está impulsado por un software del que nos sentimos extremadamente orgullosos. Creemos que los repartidores serán los más ocupados justo desde el principio”, dice.

Además, la startup cree que éste es un momento inmejorable para invertir en la comunidad local. “No sólo vamos a dar una oportunidad a los repartidores de ganar un dinero extra, también daremos a nuestros socios la oportunidad de distribuir sus productos por toda la ciudad. Después del terremoto es necesario invertir en dar un empuja a la economía local. Esos negocios a los que sólo podría acceder quien llegara a pie, ahora tendrán un nuevo mercado y alcanzar nuevas geografías”, dijo Bastian.

Por ahora, la compañía se enfocará en el reparto de comida, pero como siguiente paso ve un gran potencial en el espacio de entrega de víveres de supermercado, lo que los pondría a competir directamente con otras startups como Cornershop o Rappi.

 

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