República Dominicana tiene el reto de lograr que esos profesionales tan preparados encuentren en su nación las condiciones para desarrollarse y aportar sus conocimientos.

 

Por María Escudero

 

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Fuga de cerebros(brain drain) o inmigración altamente cualificada (high skill immigration) son los términos que más suenan para referirse a un fenómeno de migración global con mayor impacto en países en vías de desarrollo.

Todavía resulta difícil determinar si en República Dominicana se puede hablar oficialmente de fuga de talentos. Pero más allá de las cifras, quizás sería más acertado referirse a este fenómeno como ‘circulación de cerebros’ (brain circulation), teniendo en cuenta así sus posibles efectos positivos, “desde la transferencia de tecnologías, hasta el desarrollo de redes y comunidades de conocimiento, siendo la movilidad uno de los fenómenos innegables del siglo XXI”, de acuerdo con Samuel Bonilla, economista especializado en temas de educación.

Buenos ejemplos de esa movilidad son Paola Santana (28 años), abogada y cofundadora de la empresa tecnológica Matternet; Alejandro García (33 años), ingeniero de software en Google y fundador del proyecto educativo Multiplicadores Matemáticos (Math Multipliers); y Edrizio de la Cruz (33 años), fundador de la innovadora plataforma de envío de remesas Regalii. Tres jóvenes dominicanos de éxito con un pie en Estados Unidos y otro en la isla donde nacieron.

Santana, egresada de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), ganó una beca Fullbright para estudiar en Georgetown University y The George Washington University, posteriormente fue seleccionada por el programa Singularity University de la NASA. Poseedora de un fuerte compromiso social, la joven emprendedora está dedicada a Matternet, empresa establecida en Palo Alto (California, Estados Unidos) y enfocada en la creación de un nuevo paradigma para el transporte mediante una red de vehículos aéreos no tripulados (drones), programados para funcionar autónomamente.

“Más que fuga de talentos, yo creo que mi generación es un poco diferente. Siento que hay que salir de la ‘zona de confort’ para poder crear algo diferente y luego venir a resolver los problemas del sitio que mejor conoces: tu país. Si yo estuviera aquí todo el tiempo, no podría ejecutar este proyecto porque no hay fondos ni apoyo al emprendimiento tecnológico, pero vengo para aplicarlo y que mi país se beneficie”, añade Santana.

Ese viaje de ida y vuelta es el mismo que realiza el fundador de Regalii, Edrizio de la Cruz, también parte de esa nueva ola de emprendimiento social: “Me marché a Nueva York a los siete años dejando a mi abuela y a mi tía. Siempre que les mandábamos dinero era un fastidio para ellas ir a recogerlo. Así que Regalii nace para ahorrar tiempo, dinero y dar más seguridad, ya que permite a los inmigrantes pagar las facturas y las compras de alimentos de su familia desde Estados Unidos a través de un simple mensaje de celular”.

Hace poco más de un año que Regalii está operando y ya cuenta con 21,000 clientes dominicanos. Para De la Cruz, que también gestó su proyecto en Silicon Valley y ahora reparte su vida entre Nueva York, México y República Dominicana, el ecosistema creado en California para el emprendimiento es inconcebible todavía en este país.

Para el ingeniero de software Alejandro García, uno de los problemas es que el sistema dominicano fomenta ser empleados, no emprendedores. Con una marcada inclinación por la educación, hace dos años creó Multiplicadores Matemáticos, un programa que tiene como objetivo mejorar la enseñanza de las matemáticas en el país e inspirar a los jóvenes a lograr sus sueños.

Tras conseguir una beca del Estado dominicano, García pudo cumplir el sueño de estudiar Computer Science en la Universidad de Utah. Ahora, después de cinco años en Microsoft y dos años recién cumplidos en Google, una de sus prioridades es la implicación social: “Creo mucho en el liderazgo basado en el ejemplo, el hecho de estar fuera no me exime de aportar algo. Sigo con la inquietud de regresar, me gustaría que fuera en un futuro cercano para de manera inicial dedicarme a Multiplicadores, ya no tanto como ingeniero de software, sino como emprendedor social. Estamos empezando con las matemáticas porque es más fácil por cuestión de recursos, pero más adelante queremos incluir programación, robótica, astronomía y física”.

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Edrizio de la Cruz fundó una innovadora plataforma de envío de remesas, Regalli. (Foto: Cortesía).

 

La migración en cifras

En 2010 cerca de 167,000 inmigrantes con educación superior procedentes de este país vivían en países de la OCDE. “Ese número prácticamente se ha duplicado viendo las cifras entre el año 2000 y 2010”, afirma Theodora Xenogiani, economista senior de la división internacional de Migración de la OCDE.

A pesar de no poder revelar el contenido total del estudio antes de su lanzamiento, Xenogiani desvela que la tasa de emigración de trabajadores altamente calificados en República Dominicana (definida como la proporción de personas con educación terciaria que viven en el extranjero) es de 11.7%: “Aun así, es una cifra más baja que la tasa de emigración total del país (12.5%). Por el contrario, para la mayoría de países la tasa de emigración es mayor entre los nacionales con estudios universitarios que entre la población total, lo que refleja el carácter selectivo de la emigración”, explica la economista.

En el caso de Luis David Sena (26 años), licenciado en administración de empresas, relaciones internacionales y finanzas, quien optó por regresar al país en octubre pasado tras finalizar una maestría en el London School of Economics, a pesar de que la beca otorgada por el gobierno británico no se lo exigía.

Esa iniciativa emprendedora se llama EduPass, la primera plataforma para estudiantes dominicanos interesados en seguir sus estudios en universidades extranjeras. Para Sena, que también labora en la Superintendencia de Bancos como analista y es profesor de la Universidad Iberoamericana, “a quien conozcas determina dónde vas a trabajar, no tu preparación académica o profesional. Eso es una ley en este país, y más para los jóvenes. Por eso para muchos la primera opción sigue siendo marcharse”.

Tania Guenen, ingeniera experta en gestión de Recursos Humanos, considera que es preciso que la administración pública implemente sistemas de carreras técnicas que realmente garanticen la estabilidad del empleo, con una retribución salarial acorde al mercado laboral, que permita la permanencia de profesionales competentes en igualdad de condiciones que el sector privado y que la gestión de recursos humanos se realice en base a competencias y mérito, eliminando el partidismo político.

 

El desaliento de la situación social

Aunque según los últimos datos de la OCDE la tasa de emigración de dominicanos con educación superior es mayor que el total de la región (7.2% en América Latina y el Caribe), si se compara individualmente con otros países vecinos sigue siendo sustancialmente baja.

A pesar de no ser uno de los casos más graves, ya en 2005 el Informe Nacional de Desarrollo Humano en República Dominicana (de las Naciones Unidas), señalaba que “la crisis social y la reespecialización productiva (resultado de los ajustes estructurales de los años 80) han contribuido a que se fortalezca la tendencia emigratoria de los grupos profesionales”.

Esa crisis social fue lo que empujó al matrimonio formado por René Hernández (41 años), ingeniero eléctrico y emprendedor, y la ingeniera industrial Betsy Gutiérrez (42 años) a hacer las maletas y trasladarse a Estados Unidos en 2006. “Aquí tenemos la misma situación socioeconómica que en nuestro país, que era buena, pero con la diferencia que hay calidad de vida y tranquilidad. Ya en 2004, veíamos que el país no podía soportarnos como profesionales. También por la delincuencia, las decisiones políticas… era muy notorio lo mal que estaba siendo administrado. Tanto a nosotros como a amistades cercanas nos pasaron cosas extraordinariamente violentas y nos cuentan que ahora sigue igual o peor”, comenta la pareja.

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Luis Sena creó la plataforma EduPass. (Foto: Reynol Rosado).

 

Alternativas para rentabilizar el talento

La necesidad de crear una estrategia más clara a la hora de otorgar las becas, fomentar la creación de redes de profesionales dominicanos en el exterior y favorecer su implicación en proyectos sobre el terreno son algunas ideas que repiten todos los entrevistados. “Me parte el alma ver que, con la situación socioeconómica del país, el gobierno ha invertido millones en muchos de nosotros y al regresar no hay oportunidades para realmente sacarle retorno a la inversión”, comenta Alejandro García. Las alternativas, como apunta Luis Sena, pasan por otros modelos de becas: “Podría establecerse un programa de incentivos, por ejemplo, en becas estatales. Una forma sería que si la persona que se va con una beca se queda fuera, tenga que devolver lo que se le prestó, pero que se le perdone un porcentaje si regresa, trabaja aquí y da clases. Jugar con incentivos de retorno porque ahora mismo irse, tristemente es lo más saludable”. Que las universidades se abran curricularmente a dar materias de otras disciplinas y que se incluyan clases transversales de emprendimiento y tecnología son otras de las ideas que apunta Paola Santana, “hay que abrir la mente de la gente para que las ideas puedan volar”.

 

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