El gobierno federal no sólo se enfrenta al reto de cumplir con la agenda de reformas, también necesita combatir la inseguridad nacional, impulsar la inversión en infraestructura y en obras públicas para impulsar el crecimiento y la productividad, asegura KKR.

 

 

Aunque México apuesta a que el paquete de reformas estructurales terminará con las décadas de estancamiento económico, este país aún tiene mucho que demostrar, empezando por el impulso a su productividad, que se mantiene por debajo de los niveles de  Brasil, India y China.

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Así lo revela un estudio de KKR, firma global de inversión, que precisa que la productividad mexicana es la mitad de brasileña y representa 1/8 de la india y 1/16 de la china.

La empresa indica  que el gobierno federal no sólo se enfrenta al reto de cumplir con la agenda de reformas a largo plazo para mejorar la productividad, también necesita combatir la inseguridad nacional, impulsar la inversión en infraestructura y en obras públicas para impulsar el crecimiento.

En este sentido, KKR señala que México tiene múltiples riesgos macroeconómicos y geopolíticos que representan un lastre para el Producto Interno Bruto (PIB), entre los que destacan la debilidad en las instituciones del Estado y los problemas asociados con el crimen, la violencia y la corrupción.

Se estima que en promedio, el PIB anual total sería 600 puntos base más alto si el dinero que el gobierno invierte en seguridad nacional se destinara a los hogares mexicanos con el propósito de impulsar el consumo privado.

“La agenda de reformas del presidente de Peña Nieto está bien definida y es creíble, pero aun así la historia de México tiene varios episodios de reformas que tropezaron en la implementación”, explica KKR.

Desde julio de 2012, el índice de mediana capitalización de México, IMC 30 ha superado el desempeño del IPC de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) y el del IMSCI México por 46 y 44%, respectivamente.

KKR explica que el crédito privado y el financiamiento no bancario representan oportunidades destacables, particularmente considerando la concentración de más del 80% del sector bancario en sólo siete u ocho instituciones financieras que atienden en general a las empresas de mayor capitalización y a multinacionales.

México requiere de una estrategia de inversión distinta a la de muchos de sus pares en los mercados emergentes. El consumo representa el 69% del PIB, el PIB per cápita es aproximadamente de 11,000 pesos y la urbanización es de casi un 80%.

Estados Unidos representa una pieza clave para México, debido a que este país está a punto de beneficiarse con un creciente acceso de gas natural a bajo costo proveniente del país vecino. Asimismo, México es una economía extremadamente abierta basada en servicios con acuerdos comerciales bilaterales importantes con más de 40 países.

México cuenta con un déficit fiscal y de cuenta corriente pequeño, lo que le ha ayudado a mantener una buena historia de inversión en mercados emergentes. Por ello, la firma prevé que México puede aumentar su PIB de un 2.8% a un 4.5% si se ejecuta de manera correcta la agenda de reformas estructurales propuesta por el presidente Enrique Peña Nieto.

 

 

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