Carlos Fernández ofreció a Forbes México su último artículo como director general de Grupo Modelo, en que se pronunció por explotar los mejores talentos. 

 

En la edición de marzo de Forbes México, el entonces director general de Grupo Modelo deslizó los retos que se aproximaban ante el crecimiento que el país registra.

Éstas son sus reflexiones que llevaron por nombre “México hoy, México mañana”, que hoy se refrescan en el marco de su reciente salida a la dirección general del gigante cervecero:

PUBLICIDAD

 

 

Hace unas semanas estuve en la ciudad de León y me quedé gratamente impresionado de los avances que encontré. Me di cuenta del avance silencioso que una de las ciudades de nuestro gran país había sufrido, y esta misma impresión me he llevado al visitar otras ciudades en los últimos meses.

Los avances en México –que no son pocos– me llevan a una reflexión: cuando la transformación está ocurriendo no podemos aletargarnos esperando que las cosas “sucedan”. Debemos ser partícipes y promotores de acciones que nos lleven a sumar y multiplicar esfuerzos para lograr que el cambio fructifique en grandes cosas.

Tenemos una gran oportunidad para México y para los mexicanos. Se abre un nuevo capítulo en nuestra historia y por primera vez en muchos, muchos años, se cuenta con unas finanzas envidiables, una demografía única, una fuerza laboral ansiosa de crecer y desarrollarse, un huerto lleno de frutos escasos en muchas latitudes. Pareciera que nuestro gobierno entiende y está interpretando correctamente el momento histórico que nos toca a todos vivir. La firma histórica de un pacto entre el PRI, PAN y PRD, cuya razón radica en construir un país de clase mundial con acciones, reformas y compromisos concretos, es un gran comienzo.

En esa visita a León tuve la oportunidad de escuchar la magnífica ponencia de Federico Reyes Heroles. Su explicación fue amplia y amigable, pero también fría al tratarse de cifras contundentes en relación a los retos y oportunidades para la economía mexicana.

La exposición me animó de manera significativa a trabajar más decididamente en beneficio de la transformación que estamos sufriendo como nación.

Dentro los puntos que resaltaron por su relevancia mencionaré primero que México fue el segundo país emergente con la mayor capacidad de producción y exportación industrial, de acuerdo con el índice de desempeño en competitividad industrial elaborado por la ONUDI (Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial).

Segundo, las exportaciones totales de México son mayores a 1,000 millones de dóalres (mdd) al día, cifra que equivale a 60% de las exportaciones de América Latina; y tercero, de acuerdo a un estudio realizado por Ernst & Young, México es una de las cuatro economías emergentes favoritas para invertir o hacer negocios en 2013 fuera de los países BRIC, principalmente por las perspectivas atractivas de crecimiento y desarrollo.

Sin duda tenemos por delante grandes retos entre los que se encuentran resolver la inseguridad, la pobreza, las pensiones, la desigualdad e impunidad. Son retos muy importantes pero no debemos verlos con desánimo; tenemos que enfrentarlos con carácter y con la convicción de que son oportunidades para ser mejores. Al ser mejores ciudadanos tendremos también una mejor nación. Debemos ser congruentes, responsables, honestos y exigentes.

En México, ¿con qué herramientas contamos? Con nuestros jóvenes, con nuestros profesionistas, con nuestros trabajadores, con los padres de familia. Requerimos de todos para que cada uno desde su trinchera logre avanzar y hacer de nuestro país un lugar mucho más atractivo para la inversión para connacionales y extranjeros. Requerimos invertir fuerte en educación, infraestructura, energía y tecnología. Contamos con el ingenio, el ímpetu y el orgullo de ser mexicanos para lograr avanzar más decididamente hacia el México del mañana.

Hemos avanzado como sociedad y se ha fortalecido la clase media, aunque por el tamaño de nuestra nación este avance no es suficiente. De acuerdo a lo escrito en el libro Clasemediero de los economistas Luis de la Calle y Luis Rubio, en 1960, 80% de las viviendas tenía uno o dos cuartos y tan sólo 20% instalaciones sanitarias básicas. Para 2010, 60% de las viviendas tenía tres o más cuartos y 90% contaba con servicios sanitarios instalados.

¿No es sobresaliente mencionar que México ha crecido por arriba del promedio del G20 y que llevamos diez años con ingresos excedentes?

En la actualidad, vivimos como sociedad mundial una inestabilidad financiera y política enmarcada en una desigualdad enorme, producto en gran medida de acciones incongruentes, irresponsables y deshonestas. Incongruentes por lo que se dice públicamente y lo que se hace. Irresponsables, ya que nadie asume la autoría de las decisiones que nos han llevado a una crisis mundial inimaginable. Deshonestas cuando se realizan acciones distintas a la verdad, y a lo correcto. Por último, la misma sociedad no exige nada a quienes por su sola posición no rinden cuentas a nadie.

Hoy no se trata exclusivamente de tener la estrategia y voluntad para lograr las metas. Requerimos de un liderazgo congruente, integrado por un equipo de talentos capaz e inspirado, cuyo convencimiento y accionar perdure los años que se requieran para conquistar eso que buscamos, queremos y soñamos. Ese liderazgo dominado por las ideas y acciones, no tan sólo de personas, y que convenza y arrastre a una sociedad que espera ansiosa el México del Mañana.

 

 

Siguientes artículos

Innovación, clave para los ‘millennials’ de Latam
Por

Un nuevo estudio de Deloitte pone en manifiesto no sólo el idealismo de los profesionales menores de 30 años en América...