Tras dos semanas de exhaustivas pruebas de laboratorio y en campo, comprobamos que la expectación generada por estos dos minidrones era justificada. Conózcanlos.

 

Casi un año después de su presentación en el CES 2014 de Las Vegas, el fabricante francés Parrot trae a México sus minidrones Rolling Spider y Jumping Sumo, justo a tiempo para la temporada navideña. No nos extrañaría que se convirtieran en uno de los regalos recurrentes en el costal de Santa.

Tras su anuncio ambos modelos generaron gran expectación debido a su reducido tamaño y a su precio moderado (entre 100 y 140 dólares), pero más allá del hype, en Forbes México les pusimos las manos encima para saber si el ruido generado puede justificarse. Luego de un par de semanas de exhaustivas pruebas de laboratorio y en campo tenemos nuestro veredicto sobre ambos modelos. He aquí nuestras impresiones:

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Rolling Spider

Por fin un drone al alcance de todos. Se trata de un pequeño vehículo de plástico que se controla a través de una app instalada en un teléfono inteligente Android, iOS o Windows Phone y que tiene integrada una cámara fotográfica VGA. Éste es un gran modelo para lograr el sueño del hombre e iniciarse en el mundo de los cuadricópteros, es ligero, ágil y sobre todo accesible. Si siempre has querido uno, por 2,600 pesos puede ser tuyo.

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Diseño: Aunque su perfil agresivo puede arruinarse con los stickers personalizadores incluidos en la caja, el carácter provocador de sus líneas es sin duda un acierto. La esencia de su diseño no se ve afectada ni siquiera con las ruedas protectoras desmontables (tip: úsalas mientras le agarras la onda a los controles). Bien ahí, Parrot.

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Materiales: El plástico con el que está fabricado resulta notablemente resistente a las inevitables caídas y las hélices están diseñadas para desprenderse con facilidad en caso de un contacto inesperado con obstáculos o con el suelo o el techo. A menos que se desplome sobre concreto desde una altura de 10 metros, puedes confiar que tu drone resistirá como los grandes. Otro acierto.

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Maniobrabilidad: Éste es quizá el aspecto más importante, porque en él radica buena parte de la experiencia, sin embargo, por alguna extraña razón, la aplicación de Parrot tiene predeterminado un control asistido poco amigable, pero una modificación en la configuración general permite hacer el cambio a modo manual, lo cual ofrece una mayor maniobrabilidad del vehículo, una que sí es divertida. La app ya tiene precargadas algunas maniobras como flips laterales y frontales que sorprenderán a tus tías. En nuestra opinión, dos pulgares arriba para el Rolling Spider.

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Batería: Al tratarse de la primera generación de estos minidrones se entiende que deba sacrificarse volumen de la batería para maximizar la ligereza del vehículo, pero 6 minutos de vuelo (de un tiempo de recarga de 90 minutos) resultan insuficientes. Baterías adicionales se venden por separado, recomendamos comprar un par para evitar la frustración. Tanto éste como el Jumping Sumo pueden recargarse directamente con un cable mini USB, aunque también se puede comprar por separado un cargador.

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Cámara: El aspecto menos afortunado del Rolling Spider. Se trata de una cámara VGA ubicada en la parte inferior del drone (la panza, pues) que captura imágenes poco claras y que se ven afectadas por la vibración de los motores. La comunicación entre el vehículo y la app no siempre es muy buena, y durante las pruebas padecimos mucho para capturar algo, lo que fuera, y cuando lo logramos los resultados no fueron tan espectaculares como creímos:

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Seguridad: La aplicación Free Flight tiene incorporado un botón de pánico con el cual puedes hacer que el cuadricóptero aterrice a salvo en caso de emergencia, pero debes tener en consideración que el alcance del control es de hasta 20 metros. Aprendimos a la mala que con un peso de 55 gramos, el viento puede arrastrar al Rolling Spider en un parpadeo, llevándoselo lejos de tu control. Ten cuidado dónde lo vuelas y en qué condiciones climáticas lo haces.

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Jumping Sumo

El minidrone terrestre de Parrot es una esfera billantada que se conecta directamente a tu teléfono Android, iOS o Windows Phone vía WiFi. Su autonomía es de hasta 50 metros y gracias al tipo de tecnología usada en la conexión su cámara integrada puede transmitir video en tiempo real hacia el Smartphone de quien lo controla. En otras palabras, el Jumping Sumo es un ojo a control remoto con el que puedes investigar a distancia tus alrededores.

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Diseño: Adiós a los aburridos carros a control remoto, esta esfera, prima lejana del Sputnik, tiene un aspecto futurista que puede personalizarse a través del kit de stickers incluido en la caja.

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Materiales: Al igual que el Rolling Spider, el Jumping Sumo está hecho de un plástico sumamente resistente, con un eje de metal y un mecanismo de salto de aluminio.

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Maniobrabilidad: Aún no nos explicamos cuál es la razón por la que este vehículo sólo puede dar giros de 90, 180 o 360 grados, lo que dificulta su desplazamiento en espacios reducidos, sin embargo, la serie de maniobras especiales precargadas en la app te saca del apuro si eres un usuario más experimentado. Una de las principales gracias del Jumping Sumo es su capacidad de dar saltos de hasta 80 centímetros de altura y longitud. Recomendamos alejarlo de la mesa durante la cena de navidad. O no.

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Batería: Afortunadamente la energía necesaria para moverse en tierra es menor a la de un vehículo volador, por lo que una sola carga de 90 minutos ofrece una autonomía de hasta 30 minutos.

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Cámara: Aquí la cámara es un elemento esencial pues es a través de ella que maniobramos el Jumping Sumo y, aunque la resolución de 640 x 480 pixeles es suficiente para hacerse una idea del camino y los alrededores, en términos prácticos es una cámara de juguete.

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Balance

Todos en la oficina de Forbes México nos divertimos probando ambos minidrones, la experiencia puede resultar un poco frustrante en un principio pero una vez que te habitúas a los controles y superas la frustración por la poca vida de la batería te lo pasas súper.

Los dos modelos son una buena forma de entrarle a los vehículos no tripulados y, a pesar de que su precio es significativamente más alto que en Estados Unidos, sin duda están entre las mejores opciones en el mercado actualmente.

El Rolling Spider tiene un precio de 2,600 pesos y el Jumping Sumo, de 4,150. Ya pueden adquirirse en tiendas departamentales.

 

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