Este texto se publicó originalmente el 23 de junio de 2017

 

En una temporada donde el AC Milán se está reforzando con grandes jugadores como André Silva y quiere sumar a más de primer nivel para luchar por la Serie A, surge la inquietud de cuánto tendría que haber pagado el equipo italiano en 2002 por Rivaldo (Vítor Borba Ferreira Gomes) que llegaba al club rossoneri como Campeón del Mundo con Brasil y habiendo sido Balón de Oro en 1999, si se manejasen los precios de la actualidad, donde se gastan auténticas millonadas por jugadores con habilidades menos brillante que las de él.

La historia de este futbolista brasileño nacido el 19 de abril de 1972 en Recife, que llegó a ser a sus 27 años el mejor jugador del mundo para tres años después conquistar el Mundial de Corea-Japón con la verde-amarelha, no fue nada fácil y tuvo que sortear muchos obstáculos.

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Pese haber nacido en una de las regiones con mayor capacidad económica de Brasil, con un PIB que supera los 50,000 millones de reales, Rivaldo proviene de una familia pobre.

Uno de los mejores futbolistas zurdos de los últimos 20 años muchas veces tuvo que irse caminando a sus entrenamientos porque no tenía dinero para poder pagar el transporte, e incluso muchas veces tenía que irse a entrenar sin probar bocado porque en su casa no había comida.

Forbes tuvo la oportunidad de poder platicar con el de Recife dentro del primer festival FutbolNet en México, para conocer de primera mano su historia de superación y dar algunos consejos a los niños y jóvenes de nuestro país.

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El ex futbolista reconoció que siente ‘envidia’ de los niños mexicanos que tienen la posibilidad de participar en programas como FutbolNet y tengan acceso a ciertas facilidades que él cuando empezaba nunca pudo imaginar.

Afirma que cuando ve a los niños jugar recuerda su infancia, la cual fue dura. Pero admite que también siente algo de lástima por todos los niños cuyo sueño es llegar a ser profesionales y es un mundo tan competitivo que pocos llegan a cumplirlo.

Él también llegó a temer que no se cumpliese su sueño porque no contaba con campos de pasto artificial como ahora; incluso tuvo que jugar descalzo porque solo tenia un par de zapatos de futbol y tenía que cuidarlos al máximo. Eso sí, llamó a los niños a no dejar de perseguir sus sueños y trabajar con mucha constancia para acercarse a ser profesionales.

Uno de los ejemplos que puso es Cristiano Ronaldo. Para Rivaldo, el portugués siempre está buscando hacer la diferencia en los partidos que juega y eso es sinónimo de la gran disciplina y dedicación que el de Madeira le pone al deporte.

El autor de una de las chilenas más bonitas y recordada por los aficionados al futbol, fue aquella obra de arte que tuvo lugar un 17 de mayo de 2001 en el Camp Nou frente al Valencia, para clasificarse a la Champions. Afirma que el deporte tiene un poder educativo enorme, incluso se atreve a admitir que de no haber sido por el futbol, hubiese acabado sumergido en las drogas o incluso muerto como alguno de sus amigos.

A sus 45 años espera que estas iniciativas ayuden a los jóvenes a que alcancen o no el sueño de ser profesional, pero sobre todo a ser grandes personas. En 2002 alcanzó el momento más feliz de su carrera, al levantar la Copa Mundial de la FIFA  al cielo de Yokohama, tras vencer a Alemania en la final.

El de Recife considera muy importante que clubes como el FC Barcelona, en conjunto con empresas como Scotiabank, impulsen programas para fomentar el deporte y para ayudar a los jóvenes a alejarse de malas influencias y practicar deporte. Da igual el deporte para Rivaldo, lo importante es que los niños crezcan lo más alejado de problemas.

El deporte rompe barreras que otras cosas no pueden, por ejemplo, es capaz de llevar paz a lugares donde hay conflictos, ya que con un balón la gente se olvida de sus problemas y convive con los demás.

México, para el campeón del mundo, es un país especial. En 1993 en Guadalajara, el brasileño metía de cabeza su primer gol con la camiseta de su país ante Jorge Campos. Ese momento para él cambió toda su carrera.

Espera Rivaldo que algún día uno de los niños que estuvieron en el FutbolNet pueda repetir su historia y ser uno de los grandes.

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