Por Adolfo Laborde*

Al tiempo que avanzan los trabajos de transición entre el gobierno en turno y el que asumirá el poder el 1 de diciembre de 2018 se han dado un sinnúmero de discusiones sobre lo que será el eje central en distintas áreas del nuevo gobierno. En el caso de nuestras relaciones económicas internacionales no ha sido la excepción. De hecho, recientemente ya hubo un encontronazo entre quien será el nuevo canciller del país y la futura Secretaria de Economía. El primero aboga por la desaparición de un instrumento como ProMéxico, dependiente de la Secretaría de Economía, y que hasta el día de hoy ha sido de suma importancia para atraer inversiones extranjeras directas y promover el comercio exterior de México; la segunda postura y que es respaldada por varios funcionarios del gobierno saliente es mantenerlo.

¿Qué posición es la más viable y pertinente? A mi juicio, las dos tienen algo de razón. La primera es correcta dado que en algunas ocasiones hay duplicidad en las funciones entre los departamentos o secciones económicas de las embajadas de México en el exterior y las Oficinas de Representación de ProMéxico, sin embargo, sin restarle importancia a la magnífica labor de nuestros diplomáticos, en esas carteras se necesita gente experimentada y conocimiento técnico en la materia. En la segunda propuesta, la de continuidad, si bien es cierto, ProMéxico representa una gran capacidad de operación y conocimiento en el ramo, también es cierto que no todos los funcionarios que he conocido, salvo casos muy excepcionales, son especialistas, es decir, tienen conocimientos técnicos, conocen a profundidad la cultura e idioma del país en el que trabajan y desafortunadamente llegaron al puesto por un golpe de suerte o por una práctica habitual en la administración pública no de México, sino de todo el mundo (recomendación). Esto se eliminaría con una verdadera vocación de la meritocracia. Como no es así, tenemos que enfrentar la realidad y tomar el toro por los cuernos.

¿Qué hacer al respecto? Considerando un marco de referencia, es decir, la experiencia de otros países que le han apostado a las instituciones y a la continuidad, en el caso específico de ProMéxico, pienso que, con el afán de evitar caer en la improvisación y reinvención característica de los países en vías de desarrollo, se podría rescatar todo el talento (capital humano y relacionista) de lo que se tiene y coordinar súper departamentos económicos de las Embajadas de México en el exterior. No sólo se plantea la migración de ProMéxico a la cancillería (no desaparición) sino que se integrarían a estos esfuerzos otros organismos que facilitarían y complementarían sus funciones como lo son la banca de segundo piso, tal es el caso del Banco de Comercio Exterior (Bancomex) y Nacional Financiera (Nafin) para crear un instrumento financiero y comercial que complementará las acciones de promoción y de comercio exterior. Aquí la Agencia Mexicanos de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Amexid) tendría un rol de suma importancia para coordinar los esfuerzos de vincular el interés comercial del país y las acciones de cooperación internacional, tal y como lo hacen las Agencias Internacionales de Cooperación Internacional con sus respectivos Bancos (instrumentos financieros y económicos). Ejemplos sobran, uno es el Banco de Cooperación Internacional de Japón (JBIC) y la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional (JICA). En resumen, se trata de sumar y coordinar, no de desechar y de reinventar. Echar todo a la basura y desperdiciar nuestro talento y conocimiento acumulado no hará más que generar curvas de aprendizaje que pondrán al país en desventaja con respecto a naciones que apuestan a la continuidad y a la formalidad de la ejecución de sus intereses nacionales a través de las instituciones. No olvidemos eso.

PUBLICIDAD

*Doctor en Relaciones Internacionales. Profesor Investigador de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Anáhuac México.

 

Contacto:

Correo: [email protected]

Twitter: @adolfolaborde71

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

Siguientes artículos

Vital, innovación desde la esencia de la empresa
Por

Para que la innovación organizacional cumpla promesas, se debe hallar la manera de alinearla con sus objetivos comercial...