¿Qué pasó para que el gran descubrimiento que le valió el Nobel de Medicina a Alexander Fleming en 1945 sea hoy un medicamento de 200 pesos en las Farmacias del Ahorro?

Una cosa parecida al viaje del antibiótico hasta los botiquines de cada hogar podría estar pasando hoy en México.

El Hospital Infantil y el Centro Médico Nacional 20 de Noviembre están testeando un invento que, de probarse su eficacia, administrará en 2019 un tratamiento paliativo con radiofrecuencia a dolientes de cáncer.

Se trata del Cytotron, un equipo de cuerpo entero que utiliza 300 pistolas para activar o inhibir las proteínas de las células de los tejidos y, así, degenerar tumores o regenerar tejidos.

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La máquina viene de la India y quien se encargó de traerla a México es ScientaFarma, antigua TruBiotech, del emprendedor Ricardo Autrey.

Gracias a un socio estadounidense, la compañía mexicana entró en contacto con el inventor del Cytotron, el físico R. V. Kumar, y consiguió la licencia para todo Latinoamérica.

“Como empresa necesitamos darle validez para que no sea considerada tecnología milagro, y la única manera de conseguirlo es mediante estudios clínicos”, explica Autrey, director general de ScientaFarma a Forbes México.

“Hay mucha información clínica sobre la máquina, pero en la India. Por eso, la estamos probando, porque no hay precedentes en Latinoamerica”, añade.

De ahí nació esta alianza entre empresa privada y hospital público, para administrar el tratamiento a los pacientes pediátricos de cáncer del Hospital Infantil y los adultos del 20 de Noviembre, bajo ningún costo.

Los resultados se presentarán en el primer trimestre de 2019: “Es poco tiempo, pero sólo queremos demostrar que hubo cambios en los pacientes de cáncer a los que ningún otro tratamiento les ha funcionado”, explica Autrey.

De descubrimiento a realidad

Si el Cytotron consigue disminuir el dolor o el tamaño del tumor, o evitar que éste crezca, ScientaFarma empezará a comercializar el tratamiento en México.

“El modelo de negocio no es vender o licenciar máquinas, sino montar clínicas. La primera será en el segundo semestre de 2019”, explica el CEO de ScietaFarma, quien afirma que han invertido sobre 3 millones de dólares (mdd) en los dos equipos.

Para que tenga efectos paliativos, la radiofrecuencia tiene que administrarse al paciente durante una hora al día por 28 días. Esto limita la rentabilidad por equipo que la empresa podrá obtener inicialmente.

“Sólo podemos atender entre 15 y 18 pacientes por máquina. En términos de negocio, creemos que podemos vender el tratamiento por un estimado de entre 15,000 y 20,000 dólares”, afirma Autrey.

Esto significa que cada Cytotron, cuyo coste supera el millón de dólares, puede producir desde 150,000 dólares hasta 380,000 dólares al mes.

ScientaFarma no incluye las licencias en sus planes a corto plazo, pero una vez terminen los estudios clínicos el Hospital Infantil y el 20 de Noviembre, la idea es que los dos Cytotrones allí se queden.

Por ahora, los equipos están cedidos en comodato por un año. Pasado este tiempo, Autrey afirma que estudiarán otra fórmula, venta o licencia, para asegurarse de que estos centros puedan seguir tratando a sus pacientes con radiofrecuencia.

 

India y Brasil, aliados competitivos y tecnológicos

Desde 2012, ScientaFarma ha abandonado su negocio de distribución de medicamentos y hoy, Autrey afirma que el 90% de lo que hacen es innovación en tecnología para la salud.

Según el CEO, tienen un portafolio de siete productos en áreas como el cáncer cervicuterino o de piel, la diabetes y patologías cardiovasculares.

“Hemos encontrado un buen socio en la India y también en Brasil, para el cáncer. No somos EU-dependientes porque, a pesar que allí hay muy buenos avances, queremos que la tecnología sea accesible”, afirma Autrey.

ScicentaFarma sólo distribuye tecnologías que sean realmente innovadoras, que den soluciones a problemas no resueltos y que cuyo precio permita que se conviertan en remedios de masas.

“Para el diagnóstico de neuropatía diabética, la tecnología que se usaba hasta ahora era un electromiografía. En Hospitales Ángeles puede costar 8,000 pesos. Nosotros vendemos una solución por 200 pesos que da el mismo resultado”, explica el CEO.

Como en su día hizo la penicilina o las radiografías, ScientaFarma y su Cytotron son un ejemplo del viaje que hacen los inventos desde que salen de los laboratorios hasta que llegan, para quedarse, en las salas de rayos X del Ángeles.

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