DW.- Con un documento extraoficial de seis páginas, la diplomacia francesa busca aplacar la tormenta desatada contra su presidente, Emmanuel Macron, en octubre pasado. Este bloqueó la apertura de los procedimientos de adhesión para Albania y Macedonia del Norte en la cumbre de la Unión Europea en Bruselas, y adoptó una postura de confrontación con el resto de la UE, en particular con Angela Merkel y la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen.

Siete aspectos fundamentales, en lugar de 35 capítulos

Durante horas, los jefes de Estado debatieron sobre si deberían abrirse o no los procedimientos de adhesión para ambos países candidatos. Al final, Macron estaba bastante aislado, políticamente hablando, y no cedió. Von der Leyen dijo durante una reciente visita a París. “Debemos mantener nuestra palabra y abrir el proceso de adhesión”. Esto está en línea con la postura de Berlín, donde la inclusión de los países de los Balcanes se considera un objetivo estratégico importante.

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Ahora, París presenta las propuestas de reforma, hechas por el presidente francés, como condición para reiniciar la ampliación de la UE. Y estas están muy detalladas. En lugar de 35 capítulos sobre diversos temas, se deben formar siete prioridades temáticas en el futuro, que se procesarán una tras otra, según el documento francés.

El Capítulo I incluiría los derechos fundamentales y el Estado de derecho; el Capítulo II, Educación y Ciencia; el Capítulo III, Empleo y Asuntos Sociales, y así sucesivamente. Si alguna de estas áreas se completara con éxito, la UE concedería el acceso a una de sus instituciones. Primero, por ejemplo, a Eurojust, la red de cooperación de la justicia europea. Después se podría permitir el acceso al programa de fomento Erasmus, y si se cumplieran los requisitos para el mercado único, se abonarían los primeros fondos estructurales al país candidato.

“Los criterios para el progreso de un apartado al siguiente deben estar bien definidos y garantizar su implementación efectiva y sostenida”, según la propuesta francesa. Además, debe garantizarse que el procedimiento de adhesión sea reversible si un país retrocede políticamente. El único rayo de esperanza, que se vislumbra en el documento francés, es la explicación de que “Albania, Bosnia, Kosovo, Macedonia del Norte, Serbia y Montenegro pertenecen histórica, cultural y geográficamente a Europa”.

¿Solo patrañas?

Los diplomáticos de la UE reaccionaron, en algunos casos, drásticamente, y, en principio, cuestionan la voluntad de los franceses de incluir a más países del bloque. El ministro alemán de Relaciones Exteriores, Heiko Maas, dejó absolutamente claro durante su visita a Skopje, la semana pasada, que hay desacuerdos con Francia al respecto. Además, reiteró que el aplazamiento de las negociaciones de adhesión es “el mayor error de la UE” cometido recientemente. Una vez más, Maas enfatizó que la integración de los Balcanes Occidentales es importante para la seguridad y la estabilidad en Europa.

El presidente saliente del Consejo Europeo, Donald Tusk, también expresó su malestar hacia  Macron: “No puede haber una Europa soberana sin unos Balcanes estables”, dijo el polaco en su discurso de despedida. Aludiendo a la entrevista de Emmanuel Macron con la revista Economist, en la que el presidente exigió una nueva política hacia Rusia, Tusk declaró sin rodeos: “Rusia no es nuestro socio estratégico, sino nuestro problema estratégico”.

Papel político al revés en la expansión

Hace quince años, Francia había exigido que Rumanía y Bulgaria se unieran a la UE lo antes posible. Otros países tenían reservas en ese momento, recuerda Erwan Fouere, del grupo de expertos del “Centro de Estudios sobre Política Europea”, en Bruselas. Sin embargo, cuando se hizo evidente que los dos Estados tenían retrocesos en cuanto al Estado de derecho y a la corrupción, la opinión pública dio un giro. Fouere cree que la actual postura de Macron tiene que ver con las elecciones locales de la próxima primavera.

En general, el experto también ve algunos puntos positivos en las propuestas francesas, especialmente, si fuera posible, pagar antes de la adhesión, dinero de los Fondos Estructurales a esos países. Algunos cambios son viables dentro de las reglas existentes, y eso podría hacerse con bastante rapidez. Fouere opina que, en cualquier caso, debería haber una supervisión más sólida sobre los pasos de la reforma en los países candidatos. De todos modos, esto sería necesario debido a la credibilidad en los países miembros, incluso sin las demandas francesas.

Los cambios realmente necesarios podrían acordarse para marzo, agrega el politólogo, pero simplemente no sabe si Emmanuel Macron cambiará de opinión después de las elecciones regionales y despejará el camino a los candidatos. Para ellos, sin embargo, sería políticamente muy desmotivador si el progreso realizado, al final, no se recompensara . Y otros socios, como Rusia, China o Turquía, estarían listos para prometer apoyo y amistad a los países de los Balcanes.

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