Es muy probable que con sólo haber leído los apellidos arriba mencionados, hayan quedado muy claros tanto los nombres de esos emprendedores como sus empresas y su impacto en el mundo. Nadie puede discutir que Steve Jobs (Apple), Mark Zuckerberg (Facebook) o Elon Musk (Tesla, SpaceX) son, cada uno a su manera, íconos del emprendimiento, cuyas compañías han influido o están influyendo el futuro de manera notable.

Si se hubiera listado junto con esos nombres el apellido Venter, lo más probable es que muy pocos hubieran sabido el primer nombre (Craig) o el legado histórico que sus empresas e iniciativas (Celera Genomics, Human Longevity, Inc., entre otras) están dejando en el mundo. Venter es mejor conocido por haber sido de los primeros en identificar la secuencia del genoma humano.

Craig Venter. (Foto: vía YouTube)

Craig Venter. (Foto: vía YouTube)

Si revisamos un poco la historia, no es tan difícil ver que desde las épocas más remotas, es el avance científico y la innovación a partir de la ciencia lo que ha tenido el mayor impacto en el mundo y lo que ha permitido otros adelantos tecnológicos.

Los trabajos de Arquímedes, Galileo, Newton, Darwin, Einstein, Feynman, entre muchos otros, han sido la causa de que se inventen la gran mayoría de los avances tecnológicos que dieron forma a la vida moderna. Sin embargo, a pocos científicos de la historia se les relaciona con nuestro concepto de emprendedor o persona de negocios. A muchos aún se les olvida que Edison y Tesla eran, ante todo, emprendedores.

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La frase “el científico investiga” es más escuchada o aceptada que la frase “el científico emprende”, pero si lo pensamos dos veces, normalizar esos conceptos sería como decir que el ingeniero de software, programa, no emprende. Quizás eso era común en la década de los setenta u ochenta, pero hoy ya no.

Es por eso que estoy convencido de que más frecuentemente veremos científicos de todas las ramas emprender o intentar relacionar sus investigaciones hacia aplicaciones que puedan ayudarles a construir una empresa.

Hace poco hablé de esto con David Arreaga –un científico mexicano que además es emprendedor reconocido–, a quien conocí hace relativamente poco, pero con quien tengo una clara coincidencia respecto a la visión del emprendimiento de base científica.

David es el CEO de Ares Materials, una compañía cuya sede se ubica en Dallas, Texas, pero 100% fundada por mexicanos, que está cambiando lo que conocemos respecto de materiales electrónicos flexibles.

Estoy seguro de que será gracias a David que en un futuro podamos doblar un “monitor” de computadora o la pantalla de un teléfono celular para meterlos en nuestra cartera.

Los invito a ver los 5 minutos de charla con David en el video de abajo y comprobar, junto conmigo, que aquellos científicos que se atrevan a emprender estarán en mejor posición para empujar las fronteras del conocimiento humano y dejar una huella en el mundo.

Gracias por leer.

 

 

Contacto:

Twitter: @bilbeny / @mariovallereyes

 

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