Conozco varios casos cercanos, personales y de clientes excluidos del sistema crediticio por una razón que, hasta ahora, también me cuesta comprender: son personas que jamás han tenido un préstamo ni han sacado una tarjeta de crédito, y no pueden pedirlo por primera vez porque -aquí viene la ironía- nunca han tenido un préstamo o sacado una tarjeta de crédito.

Ellos cumplen con todas las condiciones, desde la edad, hasta el hecho de que llevan mucho tiempo recibiendo un ingreso estable, y hasta por arriba del promedio. Si ves su reporte de crédito especial, todo parece en orden: buen puntaje, ninguna deuda. Pero las instituciones financieras tradicionales les dicen que no, porque no tienen historial.

Aquí hablo de aquellas personas que, hasta años después de entrar a su vida adulta, jamás habían necesitado un crédito; quizá incluso adquirieron bienes duraderos o hasta coches de contado, gracias a una disciplina financiera envidiable. Pero de repente les llegó la necesidad de comprar algo de más sustancia -una casa o incluso establecer su negocio-, para lo cual buscaron un crédito y no tuvieron éxito.

Por supuesto, este grupo no incluye a los jóvenes recién egresados, a quienes les llueven ofertas de tarjetas bancarias, ni a las personas que tienen un pésimo historial crediticio.  De hecho, me he topado con quienes han obtenido un préstamo, aunque ya tienen una gran deuda detrás.

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Aquí hablo de personas responsables (incluso con potencial de ser clientes totaleros) que son víctimas del círculo vicioso “no te doy crédito porque no tienes crédito”. Las razones son aparentemente arbitrarias y quizá valga la pena analizar en otro momento este vacío (o locura) en el sistema crediticio de México.

Por hoy, si tú perteneces a estos excluidos, te dejo algunos consejos para comenzar a construir tu historial o para acceder a otros préstamos fuera de los bancos que ya te dijeron que no.

  • Abre tu historial. Empieza con lo más básico: saca un celular a plan, busca una tarjeta departamental (asegúrate de que la tienda reporte a Buró de Crédito) o contrata televisión por cable. Y obviamente, paga a tiempo.
  • Pide primero un crédito a tu banco. Es más probable que el banco donde tienes tu cuenta de ahorros te dé una tarjeta de crédito o un préstamo, antes que otra institución financiera que no te conoce, aunque no siempre es el caso.
  • Busca una institución financiera ‘alternativa’. Por alternativa no me refiero a que te acerques al prestamista fraudulento o usurero de la esquina, sino a empresas bien constituidas (incluso supervisadas por la Condusef), basadas en algún sistema de préstamos de persona a persona. Aquí encontrarás muchas opciones; quizá empieces pagando una tasa de interés alta, por lo que te aconsejo pedir poco, devolverlo al instante e ir subiendo el monto de tu crédito hasta conseguir una tasa mejor.

Estar excluido del sistema crediticio es frustrante, en especial si lo ves como un “castigo” a tu responsabilidad. Sin embargo, no todo está perdido y menos ahora con las empresas fintech. Los buenos pagadores siempre tendrán recompensas.

 

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