Nintendo tiene muy claro que su posesión más valiosa es su propiedad intelectual. Una y otra vez nos han demostrado que lo más representativo de la compañía ante el mundo son sus franquicias, y es por esto que personajes de series como Super Mario, Donkey Kong, The Legend of Zelda o Metroid, son tratados por con tanto cuidado, apareciendo de forma estratégica en videojuegos y productos que encajen con el espíritu de la compañía. Mario se ha convertido en un icono cultural que aparece en incontables piezas de entretenimiento, y en el catálogo de Nintendo tiene varias sub franquicias, o series propias.

Una de las más importantes entre éstas es Mario Party, que este año cumple veinte años de historia y lo celebra con el lanzamiento de su décimo primera entrega: Super Mario Party, que salió este 5 de octubre pasado para el Nintendo Switch. Esta serie nació en las manos de un desarrollador externo, el sello japonés Hudson Soft, pero ahora está a cargo de NDcube, una subsidiaria del mismo Nintendo.

Al ser el primer lanzamiento de esta serie en el Nintendo Switch, Super Mario Party busca convertirse en uno de los referentes más importantes de las capacidades de este hardware híbrido entre consola portátil y casera. Al igual que los demás juegos de la serie, éste está compuesto de varios minijuegos inconexos donde controlamos a los personajes del mundo de Super Mario: la princesa Peach, Luigi, Koopa Troopa, Yoshi, Donkey Kong, Bowser, Wario y el mismo Mario. Su objetivo es convertirse en una solución inmediata de entretenimiento en una situación social, como una reunión familiar, de amigos o una fiesta.

Es por eso que todos sus juegos son bastante sencillos de entender y ejecutar, con reglas y mecánicas que no requieren demasiado esfuerzo ni explicación: sólo te ponen el control en la mano y sus intuitivas mecánicas se desarrollan frente a nosotros. Es por esto que la serie se ha convertido históricamente en la plataforma que Nintendo usa para demostrar las capacidades de sus nuevas piezas de hardware, y con el Switch esto es más que evidente.

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De entrada, Super Mario Party echa mano de la facilidad del Switch para conectar hasta cuatro jugadores de forma local gracias al uso de los Joy-Cons, donde algunas mecánicas son individuales, otras dos contra dos, o incluso hay la opción de jugar uno contra tres. Ésta es la primera entrega de la serie que incluye la opción de multijugador en línea, para aquellos que no tengan siempre la oportunidad de jugar con acompañantes físicos.

Esta colección se compone de 80 minijuegos, que mezclan elementos como el azar y la habilidad de forma balanceada, por lo que la curva de aprendizaje y práctica no se vuelve una barrera para los usuarios. El modo principal, todo un clásico en la serie, se llama Party Mode, en el cual los personajes escogidos por los usuarios se mueven a través de un gran tablero, que contiene diferentes minijuegos. Por el otro lado, está el modo Party Partnet, en el cual dos usuarios deberán trabajar en equipos de dos para vencer a sus rivales.

Los minijuegos pueden ser muy variados, desde carreras en triciclos, partidas de tenis dentro de un volcán, una competencia de jardinería, o cosas tan extravagantes como sacudir un frasco de dulces. Varios de estos juegos usan los controles de movimiento del Switch, haciendo que el usuario ponga en una posición determinada el control, o que lo agite, simplificando las mecánicas de manera sorprendente, en comparación al tener que usar un esquema de controles tradicional.

Cada una de estas competencias está diseñada con un preciso sentido de la inmediatez, para causar risas de la forma más rápida posible, e inmediatamente saltar al siguiente juego. Super Mario Party no demanda mucho de sus usuarios, por lo que sus minijuegos cuentan con poca profundidad. Al final este título no está hecho para los que busquen una experiencia consistente y duradera, o en solitario. Cada uno de sus aspectos pierde el interés del usuario de forma extremadamente rápida, incluso cuando el objetivo personal del usuario sea dominar las competencias basadas en habilidad.

Super Mario Party es una gran demostración de la capacidad del Nintendo Switch como una consola portátil y extremadamente versátil. Si lo que se busca es un juego de fácil acceso y que no sea complicado de entender, ésta es una excelente opción, que además cuenta con los personajes del mundo de Mario, que es uno de los de mayor reconocimiento en la cultura popular. Fuera de esta situación de juego social, no hay muchas razones para jugar Super Mario Party, pues efectivamente está diseñado para juntar a distintos usuarios para unirlos con un mismo propósito o crear competencia entre ellos.

 

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