En nuestro país el término “restauración” de campos de golf es inusual ya que no existen campos con valor tan histórico en su diseño que se requiera conservar. En contraste, la industria del golf en lugares como las Islas Británicas e Irlanda lo tiene como un término común.

Como una obra de arte plástica, la restauración parte del estudio histórico de todos los documentos que tengan relación con el campo en cuestión, el arquitecto está encargado de conocer profundamente la filosofía del diseño con la que fue trazado en su origen, además del contexto, respetando los métodos de construcción para acercarse lo más posible al original. Este tema es muy delicado en Europa ya que el arquitecto debe estar altamente capacitado y calificado para hacer que una restauración sea todo un éxito. Casi toma un papel de arqueólogo.

La remodelación es completamente flexible, aunque un buen arquitecto partiría de las principales características del campo existente. Este proceso se da sobre todo cuando un campo envejece y hay que mejorar en infraestructura y sustentabilidad. Algunos de los objetivos que se buscan con una remodelación son: nuevas áreas de práctica, lagos artificiales para mejorar la estrategia y utilizarlos al mismo tiempo como reservas de agua, la modificación y reacomodo en la flora pues los años van encerrando los fairways, tees y greens; reevaluar las distancias de cada hoyo y decidir si sus características aún presentan relevancia en la estrategia del juego, y por último el estudio hidráulico ya que el drenaje y la irrigación son lo más importante para el buen funcionamiento y rentabilidad económica y ecológica del campo de golf.

Finalmente, el diseño es por lógica el más complejo de los tres. El arquitecto debe comenzar, entre otras cosas, por hacer un estudio cabal del posible impacto ambiental, estudiar el terreno: topografía, tipo de suelo, orientación, flora y fauna y resolver todas las circunstancias especiales que el terreno presente, entre lo más importante. La información que de los diversos estudios resulte, se debe registrar en planos que serán tomadas en cuenta para cada paso del diseño. Sólo con un estudio fundamentado y sólido se tiene la posibilidad de lograr un óptimo resultado en el diseño de campos de golf.

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El arquitecto debe producir una serie de planos arquitectónicos que explican las diferentes etapas de construcción y acompañarlos con su libro de especificaciones con todos los detalles constructivos. Algunos diseñadores contemporáneos acostumbran hacer muchos cambios en obra y obviamente la inversión resulta mayor a la presupuestada. Entre mejor logrados y detallados están los planos menos serán los cambios en obra. A partir de esto, la supervisión regular y detenida del arquitecto en la ejecución del proyecto es parte fundamental; el logro de la unión entre la imagen del proyecto en la mente del arquitecto y su fiel reproducción impresa, es el éxito.

Para darnos una mejor idea de lo que debe considerar un buen arquitecto dentro del diseño, es preciso mencionar los 13 puntos de Alister MacKenzie. Hasta la fecha muchos arquitectos contemporáneos los reconocen como los “13 mandamientos” del diseño de golf.

Golf Architecture, Alister MacKenzie:

  1. El campo de golf debe contar con dos vueltas de 9 hoyos que regresen al club house.
  2. Debe de haber un número alto de buenos hoyos par 4, dos o tres hoyos drive and pitch, y por lo menos cuatro hoyos par 3. No menciona hoyos par 5, sin embargo, en muchos de sus diseños, sus mejores estrategias eran en hoyos de este tipo.
  3. Los caminos entre greens y tees deben ser cortos para poder caminar.
  4. Debe haber movimientos en los greens. (En la época victoriana se acostumbraron mucho los greens planos y cuadrados).
  5. Cada hoyo debe tener carácter diferente. (Fue el primer arquitecto que hizo énfasis en esto).
  6. Se debe reducir al mínimo los tiros ciegos al green. (Hay que recordar que los campos de golf anteriores a 1910 se trazaban. El movimiento de tierras masivo era prácticamente imposible, MacKenzie estudia más detenidamente sus trazos y diseña para reducir este fenómeno al mínimo).
  7. El campo debe tener un entorno bello y todos los movimientos artificiales deben ser “tan naturales# que no serán identificados por los visitantes, sino involucrados con la naturaleza. (Recuerden que el estilo penal fue muy usual antes de esta época y era muy artificial en apariencia).
  8. Que el jugador menos fuerte tenga siempre la oportunidad de llegar al objetivo con no más de un golpe de castigo.
  9. Se requiere que haya una variedad infinita en los tipos de tiro y bastones a usar en una ronda de golf.
  10. No deben existir el estrés ni la molestia de que el golfista está buscando su pelota perdida. (Antes de su época los fairways eran muy delgados, él enfatiza el fairway amplio).
  11. El campo tiene que ser tan interesante que hasta el golfista más capaz debe motivarse a experimentar una estrategia distinta cada vez que se pare a jugar.
  12. El campo debe estar tan detallado y con tanta armonía con la naturaleza que el jugador de hándicap alto e inclusive el principiante, disfrute su vuelta sin importarle acumular muchos golpes.
  13. El campo debe ser igual de bueno durante el invierno que en verano, la textura de los greens y fairways tiene que ser perfecta y las aproximaciones, poseer la misma consistencia que los greens.

Como podemos apreciar, este arquitecto estaba adelantado a su tiempo; sin embargo, nunca menciona en sus puntos la seguridad de los jugadores en cuanto a un golpe de pelota. Un punto importantísimo en nuestra época es mantener al golfista lo más seguro posible en una ronda de golf. Es muy común, en diseños antiguos, que existan intersecciones peligrosas o fairways cruzados en los 18 hoyos. Asimismo, es usual en diseños modernos que los diseñadores pasen por alto estas normas de seguridad.

 

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