Entrenar a un candidato para debatir es un proceso muy complejo, es una de las asignaturas clave de nuestro trabajo como consultores, se hace con la debida anticipación y lleva un escalamiento progresivo acorde con el estado de competencia de la campaña.

A lo largo de los años hemos depurado y actualizado estas técnicas e incorporando los métodos que atiendan la evolución de los perfiles ciudadanos, los medios de comunicación y los diferentes formatos del debate. Entre los factores que siempre deben estar presentes en una estrategia ganadora, debemos considerar siempre lo siguiente:

Conexión emocional. Lo primero que hay que establecer es un vínculo con la audiencia, un acercamiento que genere primero aceptación y después credibilidad y confianza, sin estos factores no se puede debatir. En las semanas previas a la fecha del debate, tenemos que sensibilizar a los ciudadanos, emocionarlos, motivarlos, encenderlos; calentar el ambiente, abrir la polémica, que somos competitivos y darle muestras a los adversarios de que nuestros seguidores están luchando en todos los terrenos; por supuesto, es imprescindible demostrar pasión, contundencia, fuerza ante las cámaras.

Los debates generan una expectativa entre los ciudadanos, es un momento de definición, se tiene que ir psicológicamente preparado, relajado, sólido, intenso. Los candidatos deben asumirlos como un momento clave, argumentar con la mayor estabilidad interna para desplegar sus habilidades y conectarse con las aspiraciones de la sociedad.

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Si un candidato aburre, es repetitivo, genera rechazo, no emociona y/o no se ve auténtico todo lo que haga o diga no servirá de mucho. Lo que más se debe evitar es acudir al debate con signos de cansancio, mostrarse demasiado soberbio, hacerle al chistoso o tomar una actitud excesivamente agresiva.  Siento,

Conexión racional. En este apartado se incluyen las propuestas, argumentos, contenidos, políticas públicas, programas y compromisos de los candidatos. Esto incluye una invitación a reflexionar, evaluar y analizar los problemas más relevantes; además del formato, segmentación, direccionamiento, posicionamiento, los mecanismos y hasta el fraseo para estructurar las ideas de los candidatos, hacerlas recordables y entendibles; así como para que tengan impacto entre los ciudadanos.

El objetivo de este lineamiento es demostrar a las audiencias las capacidades, experiencia y recursos de un estadista, servidor público o representante popular. Se debe desplegar conocimiento, información, visión, dominio, actualidad y veracidad acerca de las necesidades y la problemática social. En resumen, estoy calificado, puedo, sé que hacer, voy a hacerlo bien, soy eficiente, responsable, soy consistente, disciplinado, entiendo lo que está ocurriendo y voy a trabajar de la mejor manera en atenderlo.

Quejas, condenas, reproches, hablar por hablar, reclamos y evasivas no son argumentos racionales, solo son excusas que no representan ningún beneficio para los ciudadanos.

Comunicación estratégica y branding. Durante el debate todos los sistemas de entrenamiento de los candidatos se ponen en juego. Todo lo que hicimos en la previa debe ser desplegado, todas las frases deben ser soportados con las técnicas verbales, dicción, articulación, inflexión, ritmo, secuencia y modulación de la voz.

Ante una audiencia tan compleja y variada, vamos a usar todos los recursos de gesticulación, contacto, posturas, distancias, proxémica, kinética, manejo de cámaras, micrófonos, escenarios y visualización.

La preparación física incluye el fortalecimiento del cuerpo, tobillos, rodillas, cadera, espalda, cuello, brazos, piernas y manos para que sean 2 horas de impacto efectivo. Buena hidratación, nada de sobrecargar al estómago, descanso suficiente, maquillaje solo hasta donde sea necesario, vestimenta impecable que muestre seriedad, formalidad, respeto a la audiencia.

La mínima señal de nerviosismo, titubeo, agotamiento y distracción será juzgada y considerada por los electores.

Ventajas comparativas. Tener en el escenario a todas las alternativas le permite al ciudadano evaluar, contrastar, hacer un recuento de los elementos que enunciamos anteriormente. En este sentido, resulta importante demostrar capacidad para improvisar, hacer frente a una discusión, manejar objeciones, contra-argumentar, replicar, hacer uso de técnicas como el cinismo, sofocación, replanteamiento, burla, obstrucción, derivaciones y las distracciones para ganar audiencias.

El candidato debe enfocarse en los votantes indecisos, aquellos que buscan información a través de los debates para tomar su decisión y exponer su talento para mostrar contundencia, control, asertividad, seguridad y claridad.

Este apartado es el de los juegos de asedio, tomando en cuenta la posición en las encuestas puedes concentrar tus embates en uno o varios adversarios, hacer evidentes sus debilidades, acosarlos, sacarlos de control, denostar sus propuestas o sacar provecho de sus errores.

Rentabilidad electoral. El candidato no debe perder nunca de vista que todo lo que se hace debe tener como fin ganar votos. Ganar un debate no es subir la voz, ridiculizar o salir a festejar con miles de seguidores.

Debatir es vencer con la emoción, la razón, la comunicación y la estrategia para subir en las preferencias, para que la gente conozca nuestras capacidades, para que nos valore positivamente, que mejore su opinión, que sepa que proponemos y para que la sociedad acuda a las urnas convencida de que somos la mejor opción.

En la época de la globalidad hay que considerar que las audiencias internacionales también están pendientes de los debates. Es responsabilidad de los actores políticos mostrarle al mundo que se tiene la capacidad para construir, las perspectivas y alcances de una nación unida, visionaria, estable, justa, moderna y competitiva.

 

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