La movilidad laboral es uno de los efectos de las sociedades modernas, donde a casi nadie parece ya sorprenderle que haya quienes gustan de estrenar empleo en plazos cortos, en vez de eternizarse en una posición como era lo recomendable hace décadas porque la permanencia era considerada como sinónimo de estabilidad.

Pero los tiempos cambiaron y con ello también se transformó la forma de entender esas acciones y las inquietudes de quienes optan por moverse para encontrar su empleo ideal sin importar qué época del año se trate. Recordemos que otra de las creencias que ya es obsoleta es aquella que hablaba de que en enero era cuando se emprendía la búsqueda de un nuevo trabajo, pero hoy en día sabemos que eso es tan falso como pensar que las empresas se esperan a las primeras semanas del año para abrir contrataciones.

Lo que no ha variado es la incertidumbre que se siente cuando sabes que estás en el umbral de una decisión importante que impactara tu vida. De ahí que hoy haya una conciencia mayor de la conveniencia de prepararse para tener los resultados deseados cuando se planea acceder a una nueva posición que, necesariamente, pasará por una o varias entrevistas de trabajo. Por ello los profesionales en Recursos Humanos recomendamos que, si no hay experiencia en entrevistas o no se está seguro, buscar ayuda de un profesional con experiencia en el entrenamiento de esto; siempre es recomendable y, en mi experiencia, da muy buenos resultados, ya que no toda la gente se sabe vender tanto como quisiera.

También es conveniente tener presente que la mayoría de los candidatos se preocupa más, por el cuánto saben y el cómo probarlo, o aparentarlo… que por la imagen que proyectan y el tipo de competencias que realmente busca el área de Recursos Humanos y que obedecen más al lado soft de la personalidad.

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Definitivamente las entrevistas son más actitudinales que de conocimientos, sin que esto signifique que no importan. Esto se debe a que a veces resulta complicado comprobar en unos minutos dichos conocimientos debido a que se necesitaría ver en acción al candidato y eso no siempre es posible. Entonces, realizar una buena entrevista por competencias resulta más real y efectiva, sobre todo si el entrevistador es experto en este terreno. Una entrevista bien realizada detecta desde una mentira y, seguramente, hasta algunas características de la personalidad y saber si ellas son favorables para continuar con el proceso de selección.

No está por demás recordar que hacer un estudio puntual antes de las entrevistas, ya sea de la propia empresa, del mercado al que va, de los accionistas y el número de empleados, si es pública o privada, etcétera, te aportará información valiosa en ese punto del proceso.

Parte fundamental de la entrevista, y a veces es un paso que no se toma en cuenta, es el cierre; ese momento en el que ambas partes pueden concluir con el compromiso para los siguientes pasos que se darán. La mayoría de los candidatos dudan sobre si preguntar de forma concreta lo que viene y dejan abierta esa posibilidad cuando lo conveniente es salir con un compromiso firme sobre cómo seguirá el proceso… o no.

Otro de los factores del proceso que siempre me preguntan es el ¿cuánto tiempo debes esperar por una respuesta para descartar la posible contratación? Y es justo en los compromisos del cierre cuando el aspirante puede definir un aproximado. Si no lo sabe, no hizo un buen cierre. Y así como el aplicante debe salir con una fecha real de los próximos pasos, también es conveniente que no olvide mandar un agradecimiento para el entrevistador. Esto mismo es recomendable para la empresa. Recursos Humanos, si no tiene un proceso automatizado para dar las gracias por la participación, y también si el proceso tardara más de lo que habían previsto o quedó suspendido.

Así que, si estás pensando en cambiar de empleo en el corto plazo, no está de más recordar lo anterior y también dedicarte un espacio para hacer una autoevaluación que te permitirá llegar mejor preparado, tanto para la decisión como para la elección de la nueva posición. En este espacio puedes responder preguntas como ¿Qué tipo de empresa quiero o necesito de acuerdo con mis intereses? ¿Qué tipo de trabajo es de mi gusto? ¿Cuánto estoy dispuesto a ganar por ese trabajo? ¿Qué porcentaje de incremento debería buscar? ¿Qué tipo de cultura me gustaría tener para mi vida diaria? ¿Qué permanencia estoy buscando en mi próximo empleo? ¿Estoy dispuesto a viajar o a cambiar de residencia? Una vez que tengas las respuestas para ello, podrás tener el perfil de tu empleo ideal y salir en busca de este. Recuerda que siempre será mejor tomar la iniciativa de lo que buscas lograr para tu vida, que esperar a que alguien decida por ti. Y, por favor, cuida tu aspecto personal. Solo hay una oportunidad para causar una buena primera impresión.

 

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