Antes de seleccionar un equipo, asegúrate de hacer una simplificación de procesos que te permita encontrar no sólo un teléfono completo, sino uno que haga más fácil el trabajo remoto. 

 

Cada día contamos con más opciones de equipamiento para elegir y automatizar al personal de campo, desde teléfonos sencillos hasta laptops ultraligeras, pasando por “phablets” y tabletas; las alternativas pueden parecer abrumadoras a la hora de tomar una decisión. Además de que, al no ser inversiones menores, tendremos que considerar que estas compras deberán cubrir nuestras necesidades cuando menos un par de años, lo que hace que la preocupación por cometer un error sea alta.

¿Cómo elegir? Lo primero a considerar es que el dispositivo adecuado depende del trabajo en campo que necesitemos automatizar, para lo cual es importante tomar en cuenta que en una implementación móvil se debe evitar caer en la natural inercia de querer hacer “lo mismo que hacemos hoy”, pero ahora con tecnología, como si se tratara de una simple sustitución del papel. En casi todos los casos, esto es un error porque lleva a soluciones móviles complejas en exceso y que agregan poco valor; es mucho mejor pensar en el proceso de campo desde otra perspectiva: ¿Qué haríamos si estuviéramos diseñando el proceso hoy, sabiendo las posibilidades de la tecnología móvil?

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Tomando este enfoque, mi recomendación es: definir un proceso lo más simple posible, enfocado primero en aquellos aspectos que realmente impacten la productividad del personal en campo. Incontables proyectos móviles han fracasado por querer hacer mucho, demasiado pronto.

Esta reflexión incide en la elección de dispositivo, ya que muchas veces la lógica que encontramos es: “¡Necesitamos una tablet o una computadora!” Al preguntar por qué, la respuesta normalmente es “Nuestros usuarios en campo deben registrar mucha información y por eso queremos una tablet o una computadora”, cuando la experiencia nos indica que lo primero que hay que revisar es cómo simplificar el proceso de campo para hacerlo lo más ágil posible. La realidad es que difícilmente una tablet, PC o teléfono van a ser más ágiles que el papel para capturar información, aunque el valor de la oferta tecnológica no radica en ello.

Si estamos tranquilos de que ya pensamos a fondo el proceso para identificar verdaderamente dónde está el valor agregado de la tecnología móvil y ya lo simplificamos al máximo, entonces sí podemos evaluar las diferentes opciones con los pros y contras de cada una. Para esto le comparto una sencilla tabla.

 

hector1

 

 

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