La educación e inclusión financiera es todo un tema cuyo análisis, sin duda, debe profundizarse en México, debido a que las recurrentes crisis económicas, los elevados niveles de informalidad, el bajo crecimiento que el país ha experimentado en los últimos 30 años, entre otros aspectos, hacen necesario robustecer el ahorro para el retiro. Se debe empezar a trabajar desde las bases, es decir, desde los niños.

La pirámide poblacional de México ya está cambiando y, gradualmente, el país envejece; además, hay una mayor esperanza de vida, por lo que, de no contar con un ahorro interno sólido y con pensiones dignas, el país podría terminar como una nación con una población de edad avanzada y llena de pobres.

De acuerdo con el Inegi, en el país existen 32.3 millones de niños (menores de 15 años), lo que representa el 26.3% de la población. Hace 10 años, la proporción era de 30.3%, cuando había 33.6 millones de infantes en el territorio nacional. Por ello, es urgente trabajar ya en este segmento de la población y aprovechar, de manera adecuada, ese bono demográfico.

Recientemente se aprobó que la Comisión Nacional de Ahorro para el Retiro (Consar) permitiría a los niños empezar a ahorrar, en su cuenta individual, para el retiro (vía aportaciones voluntarias en las Afores), lo que es, sin duda, un gran avance, no sólo para fortalecer el sistema financiero y la economía del país, sino también para fomentar un hábito de ahorro, en un momento en que las pensiones en México empiezan a generar un pasivo importante en las finanzas públicas.

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En la medida en que el sistema de pensiones cuente con mayores activos para administrar, no sólo se fortalecerá el sistema financiero, también la economía en su conjunto, ya que una parte importante se invierte en papeles gubernamentales, cuyos recursos ayudan a la parte productiva del Estado, pues se eleva la tasa de reemplazo de ahorrador y se incrementa el saldo pensionario.

Todo parece una buena medida, pero, en realidad, hay claroscuros que generan pocos incentivos para esta medida.

La capacidad y cultura del ahorro son bajas en México: sólo seis de cada 10 mexicanos están ahorrando en una Afore (hay 53 millones de cuentas registradas, pero sólo 22 millones de ellas realmente aportan), la tasa de informalidad laboral en el país es de 57.2% y el 40% de la población no puede adquirir la canasta básica con los ingresos laborales (pobreza laboral); además, desde que el sistema de pensiones pasó a manejarse a través de una cuenta individual (1997), los rendimientos esperados no han sido los deseados, inclusive se han convertido en minusvalías.

El panorama luce complicado si a la situación financiera y laboral le agregamos que, de acuerdo con el Coneval, el 53.8% de la población infantil vive en condiciones de pobreza, que el 3.5% de la población de seis a 14 años no asiste a la escuela, 8 millones de niños no tienen acceso a servicios de salud y más de 1.5 millones menores de cinco años sufren de desnutrición crónica por falta de alimento, además de que la tasa de ocupación de la población de cinco a 17 años fue de 8.6%.

Pese a todo lo anterior, en México es urgente generar un hábito de ahorro de largo plazo de contribuciones voluntarias para formar un patrimonio que genere ingresos importantes al momento del retiro.

Involucrar a la población de los menores es muy importante, ya que no sólo es cuestión de capacidad económica. La cultura del ahorro para su retiro puede resultar un excelente mecanismo que puede funcionar, al mismo tiempo, como una cuenta de ahorro y de inversión que le servirá durante la mayor parte de su vida, y que podrá brindarle rendimientos superiores a la mayoría de otros productos financieros existentes en el mercado.

Los niños son el futuro de México y, sin lugar a dudas, la mejor herencia que, como generación y país, podemos dejarles es enseñarles a formar un patrimonio.

Es un esfuerzo de todos. Hay pasos importantes por parte del gobierno, de las instituciones financieras y de las autoridades, pero darán pocos frutos si la cultura no empieza desde casa, con el ejemplo de los padres, por lo que hoy, más que nunca, es importante planificar, anticiparse y prevenir, debido a que esos niños, en unos años, serán los que tengan en sus manos el destino de empresas, de los hogares y del país.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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