El Festival de Cine Judío llega a su madurez

Nono. (Foto: Cortesía de la distribuidora.)
Nono. (Foto: Cortesía de la distribuidora.)

Platicamos con Isidoro Hamui, director del FICJM, quien nos habla de los desafíos y éxitos del festival.

 

Distinguirse es una necesidad en un país con festivales de cine saturando el calendario. Pocas muestras y certámenes alcanzan su madurez, los cambios del mercado cultural son caprichosos, volubles. Lo que hoy es moda, mañana será olvidado.

Así el Festival Internacional de Cine Judío en México (FICJM) llega a su décimo tercera edición con siete largometrajes que buscan ser una ventana a una de las comunidades más longevas de nuestro país.

Para ponernos al corriente de los pormenores, charlamos con Isidoro Hamui, director del FICJM, quien nos habla de la lucha por mantenerse entre la preferencia del público, expandirse a más auditorios y cierta preocupación por una posible saturación de la oferta festivalera en nuestro país.

 

El número 13 es muy importante para su comunidad, ¿qué sientes al llegar a esta edición?

En la tradición judía significa que llegaste a la madurez, eres responsable de tus actos. Dejas de ser un niño, de depender de mami y de papi. Eso es lo bonito. Justo estos 13 años sí están marcando un cambio muy fuerte en el festival, un festival sólido en términos de audiencia y patrocinadores. Funcional en eventos y de programación estricta. Es curioso ver cómo se están juntando esas ideas en el festival.

 

¿Dónde ves el festival en cinco años?

El festival espero siga creciendo. Necesitamos llegar a más gente. Eso no significa volumen, sino más ciudades. Más personas que no tienen acceso a esta información, ya estamos en seis ciudades, vamos a llegar a más.

 

Cómo trascender la etiqueta “Festival Cine Judío”

Ése ha sido uno de los principales retos. Puedo decir hoy, en mi cuarto año como director, que ese mito lo pasamos. ¿Cómo lo logramos? Trayendo películas con temáticas que a todos les pueden gustar, no quedarnos en películas cerradas. Segundo, nuestro discurso va enfocado a la maravillosa diversidad de este país. La tolerancia que hay en México a diferentes culturas, haciendo hincapié en que la cultura mexicana y la judía no son tan diferentes. Se han mezclado los últimos 400 años, no veo el porqué tener un problema. Ya conectamos con gente que no es judía, lejos de las zonas donde vive la comunidad. Llega mucha gente que no pertenece y están interesados.

 

Hay muchos festivales de cine, ¿estamos ante una saturación?

En mi opinión personal, esa saturación ya existe. Hay más festivales que producción de largometrajes al año. Eso nos habla que algo está funcionando mal en nuestro modelo de cultura como país. Es más fácil o más sencillo producir un festival que un largometraje, muchos directores de cine están metidos en producir festivales en lugar de estar haciendo películas.

 

Cuál es el panorama a futuro con esta sobreoferta…

La mano invisible, oferta y demanda. Mientras más oferta hay de festivales, en teoría debería de haber más demanda. Eso esperamos los que hacemos festivales. Si alguno no tiene éxito, o por alguna razón externa, termina su ciclo, todo se ajusta automáticamente. Yo me iría al otro lado, la producción de cortos y largometrajes. Nosotros tuvimos una sección de cortometrajes mexicanos que tuvieran otro enfoque, no uno judío, sino de valores. La cerramos porque los muchachos no encuentran medios para producir sus cortos.

 

¿Y las imperdibles?

No puedo dar imperdibles, porque llegan 140 películas y de esas sólo podemos pasar 7. Es un número ya muy ajustado, con siete temáticas diferentes. Depende, ¿quién eres tú…?

 

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