¿Por qué las mujeres no deben sentir culpa de triunfar?

Foto: Reuters.

En la primera edición del Foro Forbes Mujeres Poderosas, la CEO de Softtek recibió el Premio Forbes a la Excelencia Empresarial 2015. Durante la ceremonia dijo que ser mujer nunca ha sido un obstáculo para su desarrollo: “nunca permití que lo fuera”.

 

Por Georgina Baltazar

Al frente de Softtek está una mujer, Blanca Trevi­ño. Sin embargo, en esta empresa la participación de las mujeres no rebasa 40%. Muchas prefieren retirarse, entre otras causas, por la maternidad.

“Tenemos que seguir dando mayor visibilidad de que sí se puede, porque los espacios ahí es­tán”, dice la presidenta y directora general de la empresa de servicios de TI fundada en 1982 y que hoy tiene oficinas en 30 países. “Las empresas tenemos que ayudar a las mujeres a revisar qué está pasando, por qué están renunciando, si existe alguna persona que pueda ayudarles, en qué medida pueden encontrar caminos para compagi­nar familia y trabajo. Creo que ese sería uno de los mayores aportes que podemos y debemos tener”.

Los hijos de madres que tra­bajan pueden tener los mismos buenos cuidados que los de las mamás que no lo hacen. Sin em­bargo, Blanca lamenta que muchas mujeres que trabajan y tienen hijos viven con culpa.

Su propuesta es el trabajo en equipo para compaginar ambos roles. Esto también es un reto que “vuelve a convertirse en una enor­me oportunidad. Una oportunidad para mis hijas que han visto a su mamá que logra trascender y abrir espacios para la empresa de la que formo parte porque entendemos lo que el talento femenino requiere”.

Blanca ocupa el lugar número 6 en el listado Las 50 mujeres más poderosas de México 2015 y fue la portada de la edición de abril de 2013 de Forbes México.

Su trayectoria la coloca como pionera en la implementación de soluciones en procesos de consul­toría, con una visión global que ha llevado a la compañía a tener cerca de 9,000 empleados, además de varios centros de desarrollo estratégico.

Para Treviño, las mujeres y los hombres plantean de diferente ma­nera al poder: “Tiene que ver más con trascender que con una jerar­quía, con la capacidad de influir”. Y vaya si ella ha logrado influir en una industria que hace tres décadas era predominantemente masculina, cuando parecía que emprender un negocio tenía más desventajas que oportunidades.

Para que más mujeres ocupen puestos de decisión en las em­presas, Blanca sugiere que traten de hacerse cargo de su presente y futuro, se sientan capaces de evidenciar su talento: “Que no les dé pena o culpa aspirar a algún puesto aunque tengan hijos o vayan a embarazarse, no permitan que nadie ponga ningún bloqueo, peleen por su espacio, tengan la convicción y el compromiso de que con su trabajo van a abrir puertas”.

La excelencia empresarial desde la perspectiva de Blanca es un concepto muy amplio que no está relacionado con el éxito económico o el tamaño de la compañía que dirige, sino que involucra a todos los ámbitos de la organización. Reconoce la importancia de que Softtek haya logrado un posicionamiento, expandirse globalmente y llevar el nombre de México a otros países, pero resalta que lo trascendente es cómo ella y su equipo lo lograron.

Blanca es una líder que forma parte de un equipo. “En mi familia de niña tenía como coaches a mi papá y mamá, en la universidad me integraba a los trabajos en equipo y en el ámbito empresarial los sigo haciendo. Siempre ha sido impor­tante sentirme parte de algo más que me sobrepase, por decirlo de alguna manera. Por eso hablo tanto en plural. Ha sido algo que me ha diferenciado y que, sin duda, me ha hecho estar hoy aquí”.

Blanca reflexiona en torno a su trayectoria como empre­saria y la ruta que ha toma­do para romper esquemas sociales. Supone que la manera en que ha hecho las cosas le da visibilidad. Al recordar cada etapa de su vida y de la existencia de la empresa que dirige, refiere que pareciera que partieron de una con­dición de desventaja: “Pensamos que emprender era una enorme oportunidad de crear algo propio. Sabíamos que no teníamos acceso a capital financiero, pero sí teníamos acceso ilimitado al capital humano que nos iba a enriquecer”.

En el plano familiar, la exce­lencia significa un balance que le permita a cada integrante sentirse pleno. “Mis hijas vieron que yo tenía claras mis prioridades. Puedo decir que no falté a ningún evento que fuera prioritario para ellas y con esa misma contundencia pue­do asegurar que en cada momento en el que mi presencia era crítica para Softtek, estuve ahí”.

Para lograr este balance, Blanca ha sabido pedir ayuda y recibirla, disfrutando cada momento e involucrando a la familia. Ahora sus hijas son emprendedoras, quizás porque vieron la plenitud de su madre.

Algo que transmite y que hoy forma parte de la cultura corpora­tiva en Softtek es que no hay desventajas, hay oportunidades y es mejor centrarse en las fortalezas.

Por ejemplo, cuando Blanca volteó hacia Estados Unidos con la intención de abrir oficinas allá, algunas personas le preguntaron cómo iba a incursionar en un mer­cado tan competido, a enfrentar a gigantes que son 10 o 20 veces más grandes, a lo que ella respondió: “son 20 veces más grandes, enton­ces son 20 veces más burocráti­cos, más lentos, nosotros pode­mos ser más ágiles, vamos con otro modelo”.

En todas las interacciones que tiene como presidenta de Softtek, hacia dentro o afuera, ha tratado de compar­tir esa postura.

Ante una audiencia expectante y ansiosa de escucharla, Blanca Treviño subió al estrado en medio de aplausos el pasado 23 de junio para recibir el Premio Forbes a la Excelencia Empresarial 2015, durante la inauguración del Foro Forbes Mujeres Poderosas. Este galardón es un reconocimiento a su trayectoria en la industria de las Tecnologías Información.

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