Prebióticos y probióticos: combinación saludable

Foto: Reuters.

La combinación de alimentos prebióticos, probióticos y de fibra es una sinergia en la salud digestiva e inmune.

 

 

En esta ocasión describiremos los términos probiótico y prebiótico, una combinación que resulta benéfica para la salud, y que además se relacionan directa e indirectamente con la fibra.

Antes de esto, recordemos que existen dos tipos de fibra  de acuerdo a la clasificación de solubilidad (fibras solubles e insolubles). La funcionalidad entre ambas difiere de la siguiente manera: la primera, tiene la capacidad de formar geles, lo que favorece la reducción en la absorción de colesterol, disminuyendo así el riesgo de enfermedades cardiovasculares; por su parte, la fibra soluble ayuda a acelerar el paso de los alimentos a través del tracto gastrointestinal y favorece el aumento en el volumen de las heces.

Adicional a esta clasificación, existe la fibra funcional la cual incluye hidratos de carbono como la inulina o almidón resistente a la digestión y varios oligosacáridos. Estas fibras son solubles.  Mantengamos este término en el radar pues más adelante los relacionaremos.

 

Prebióticos y Probióticos, dos cosas distintas

El organismo alberga unos 100 millones de bacterias de 400 especies distintas y, de éstas, el 95% viven en el tracto gastrointestinal. Existe un equilibrio entre las benéficas y las patógenas, y cuando se rompe este equilibrio nos enfermamos.

Los probióticos son estas bacterias o microorganismos benéficos vivos que, al ser consumidos en cantidades adecuadas, proporcionan una acción protectora al  que lo consume.  Por esta razón han sido utilizados ampliamente por sus beneficios para la flora intestinal que representan una de las líneas de defensa para evitar infecciones.

Por otro lado, los prebióticos, son esencialmente fibras funcionales que brindan un efecto fisiológico benéfico al huésped favoreciendo el crecimiento o actividad de bacterias o probióticos. En términos coloquiales podemos decir que los prebióticos son la “comida” de los probióticos. El consumo de alimentos con prebióticos contribuye a la colonización del tracto intestinal y a su vez, aporta diversos efectos benéficos para el organismo como:

  • Estabilizar la flora y modular de la función intestinal
  • Evitar el desarrollo de bacterias patógenas (dañinas)
  • Mejorar el problema de la intolerancia a la lactosa
  • Contribuir en la producción de nutrimentos como la vitamina K y la biotina que es una vitamina.
  • Estimular el sistema de defensas

Aunque todos los prebióticos son fibra del tipo soluble, no todas las fibras son prebióticas, y sin embargo toda fibra brinda beneficios a la salud. Para que las fibras sean consideradas prebióticas, deben ser resistentes al ácido gástrico y enzimas; deben ser capaces de fermentarse por la flora intestinal y estimular el crecimiento o actividad de las bacterias benéficas en el intestino. Ejemplos de estos son  la inulina, almidones resistentes a la digestión y oligosacáridos que definimos al inicio  como fibra funcional.

 

¿Cómo actúan juntos la fibra, los prebióticos y los probióticos?

Entendiendo que la fibra en general actúa como facilitador del proceso digestivo mientras que los prebióticos son el alimento de los probióticos y crean el ambiente adecuado dentro del tracto gastrointestinal, podemos decir que la combinación de los tres es una sinergia en la salud digestiva e inmune.

Actualmente podemos encontrar fibra, pre y probióticos en diferentes alimentos, desde cereales, panes y pastas -en el caso de la fibra y prebióticos-; y yogurt, helados, fórmulas lácteas para bebés, jugos, quesos, entre otros -en el caso de los probióticos-. También encontramos productos que hacen las combinaciones de fibra y probióticos como cereales listos para consumir facilitando el consumo de estos componentes en la dieta.

No olvidemos que la clave para la salud sigue siendo una alimentación variada, donde incluyamos todos los grupos de alimentos.

 

 

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