“Lo que hemos encontrado en este recorrer por el país, es un país deteriorado por la corrupción, la arbitrariedad, falta de inversión, (…) y salvo unos cuantos, que concentran la mayor parte de la riqueza del país, la gran mayoría está buscando un cambio”.

“Mi aspiración a servirlos, compatriotas, está avalada por una vida de trabajo, de estudio, de conocimiento, de acercamiento a los problemas del país, está avalada por una carrera pública de muchos años que empecé muy joven”.

“Si todos estamos de acuerdo en que el cambio es urgente, debemos de coincidir en que no queremos cambiar (…) para que todo quede igual, ni tampoco (…) para que volvamos a un pasado que no queremos regresar”.

Por muy familiares que parezcan estas frases a las que se escuchan en la contienda electoral de este año, no fueron pronunciadas por alguno de los cinco contendientes rumbo al 1 de julio, sino por los participantes del primer debate presidencial en la historia de México organizado hace 24 años.

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El primer debate presidencial televisado en México se llevó a cabo en 1994 después de que Luis Donaldo Colosio, candidato del PRI a la presidencia, hizo la propuesta formal de enfrentar su plataforma política con Cuauhtémoc Cárdenas, candidato del PRD, Diego Fernández de Cevallos, candidato del PAN, y Cecilia Soto, candidata por el PT.

Sin embargo, al encuentro asistieron únicamente los contendientes del PAN, PRD y PRI, este último ya con el candidato Ernesto Zedillo, toda vez que se llevó a cabo el 12 de mayo, 49 días después del asesinato de Colosio.

Aunque eran menos participantes, en el formato del debate de hace más de dos décadas también se controlaron el tiempo y las intervenciones de los candidatos. De hecho, se dividió en tres partes, la primera enfocada en la exposición de las ideas políticas en general con un tiempo máximo de ocho minutos.

Un sorteo determinó que Cuauhtémoc Cárdenas sería el encargado de abrir el debate, seguido de Zedillo y Fernández de Cevallos, quienes pronunciaron en ese orden las frases que abren este texto y que guardan muchas similitudes a las frases de los candidatos actuales.

Aunque el formato de los debates a lo largo de estos 24 años ha permanecido con muy pocos cambios, la discusión y comparación de ideas entre los candidatos si ha mutado impulsado especialmente por la evolución de los medios de comunicación y los intereses de la sociedad, afirmó Xóchitl Pimienta, directora de carrera de la Licenciatura en Relaciones Internacionales en el Tecnológico de Monterrey y especialista en análisis políticos y medios de información.

“El formato básicamente sigue siendo el mismo, lo cual dificulta mucho que haya una deliberación de ideas porque tienen poco tiempo y que provoca que lo único que puedan hacer es evitar que tengan muchos errores, porque ahora además les preocupa más que los vuelvan meme que la gente se quede con las propuestas”, señaló la académica.

Otro aspecto común, es el enfoque de ataque entre los mismos participantes de los debates presidenciales, afirma la académica.

“Pareciera que el que golpea más es el que gana, se comunica más de cómo se dice que lo que le se dice. Y si a eso le sumas que ahora vamos a tener que estar pendiente de qué edecán les ponen, porque ya pasamos por el tema de los moderadores, edecanes, el vestido blanco”.

Pero el dinamismo y propuestas que se presentan en un debate son el reflejo de la tradición de una democracia y en ese sentido, advierte Pimienta, el próximo podría estar enfocado en desacreditarse entre candidatos que presentar propuestas.

En los debates que se han organizado en las cuatro elecciones que han transcurrido desde 1994, hay momentos que pasaron a la historia y no precisamente por discusiones acaloradas, pronunciamientos decisivos o argumentos irrefutables, estos son algunos de ellos:

Debate 12 de mayo 1994: se trató del primer debate presidencial y diversos análisis arrojaron como ganador a Diego Fernández de Cevallos por la claridad y precisión de sus argumentos.

26 de mayo de 2012: uno de los momentos más recordados fue el intercambio entre Vicente Fox y Francisco Labastida, cuando éste último acuso a Fox de insultarlo: “Me llamó mariquita, me llamó La-vestida”. Fox reviró con: “A mí se me podrá quitar lo majadero, pero a ustedes (los del PRI), lo malo para gobernar y lo corruptos, nunca”.

25 de abril de 2006: destacó la ausencia de Andrés Manuel López Obrador, quien afirmó que el debate estaba enfocado únicamente para atacarlo.

6 de mayo de 2012: las propuestas y discusión de las ideas de los candidatos quedó en segundo plano toda vez que la atención y los análisis posteriores  se enfocaron en la vestimenta de la edecán que apoyó a repartir las papeletas para el sorteo del orden en que hablarían los candidatos, y es que se trataba de una ex modelo con un vestido blanco de pronunciado escote.

 

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