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Por Adriana Rodríguez* y Carlos Guzmán Ajá** 

Durante el desarrollo de una planeación adecuada, quienes están a cargo de tomar decisiones dentro de una organización deben considerar las implicaciones tributarias (impuestos) de su modelo de negocios actual. De esta forma, podrán alinear la estrategia operativa y la fiscal para evitar riesgos e inconvenientes posteriores. Con este fin, resulta importante considerar una serie de acciones que forman parte del concepto Fit for Growth (FfG).

La importancia de esta alineación se debe a que, en el caso de México, las empresas tienen que destinar aproximadamente 30% de su utilidad anual al pago de impuestos y 10% a los empleados, con lo que resta únicamente un 60% de la utilidad anual para reinvertir en el negocio y generar capital de trabajo adicional o mantener el ya existente.

Los efectos financieros de esa tercera parte designada al pago de obligaciones requieren que las compañías aumenten su eficacia, lo que podría lograrse al incorporar mejores prácticas para invertir los recursos en las áreas medulares del negocio.

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Todo cambio de este tipo implica un impacto en las contribuciones que pagará la organización, por lo tanto, quien desarrolle la estrategia debe estar siempre en contacto con expertos en materia tributaria, para ajustar los aspectos relevantes de la misma a la planeación y objetivos fiscales de la compañía.

Por lo tanto, para reducir costos es necesario analizar antes las fortalezas de la organización y no hacer recortes que puedan provocar el debilitamiento involuntario del negocio.

De esta forma, los tomadores de decisión deben enfocarse en cambiar las acciones que originalmente generaron una estructura de costos ineficiente y realizar una proyección correcta que permita a la compañía posicionarse para su crecimiento futuro, según lo establecen los principios básicos de FfG.

Existen cinco acciones que se contemplan en este concepto:

  1. Poner los recursos al servicio de la toma de decisiones.
  2. Fortalecer las capacidades diferenciadoras.
  3. Utilizar la información tributaria como parte integral del negocio e incorporarla a los sistemas y procesos de la organización.
  4. Promover el intercambio transparente de información y el diálogo con los reguladores.
  5. Elevar la función fiscal a un factor que contribuya a la estrategia.

Estas medidas dan lugar a alternativas que permiten evitar flujos de efectivo innecesarios, siempre y cuando las empresas cumplan los requisitos fiscales fundamentales establecidos en la legislación para cada caso particular.

Así, la aplicación de los conceptos antes mencionados contribuye a desarrollar una estrategia bien planeada que se traducirá en numerosos beneficios operativos y fiscales, como los que se presentan a continuación.

10 beneficios de una planeación exitosa

Es un hecho que las compañías deben proteger sus operaciones y enfocarse en sustentarlas adecuadamente para hacer frente a la reciente postura y nuevas herramientas recaudatorias de las autoridades.

Al reconocer que los impuestos son un elemento esencial en las actividades y la proyección de la organización, esta podrá obtener al menos los siguientes 10 beneficios:

  1. Alineación y simplificación de la estructura fiscal y operativa
  2. Disminución de riesgos en los precios no controlados por la ley de la oferta y la demanda (Precios de Transferencia)
  3. Mayor agilidad en las demandas globales y regionales de los clientes
  4. Reducción de la tasa impositiva efectiva
  5. Aumento de la transparencia y el control de los riesgos
  6. Más flujo de efectivo
  7. Mejor operación y cadenas de suministro optimizadas
  8. Incremento de la estabilidad en los resultados locales
  9. Alta precisión en el cumplimiento de las obligaciones fiscales
  10. Optimización del flujo de información en todos los niveles de la empresa

Como se puede observar, es fundamental analizar la información por industria y tipo de transacción con el propósito de tener una visión integral que permita lograr la alineación de la C-suite. Con esto, las compañías podrán obtener beneficios que les permitan proteger sus operaciones y enfocarse en los temas esenciales, sin dejar de cumplir los ordenamientos de las autoridades fiscales.

Por último, es recomendable que los recursos que se ahorran al disminuir la tasa efectiva de impuestos a pagar, no se distribuyan de inmediato como dividendos o utilidades. Es preferible que la organización convierta estos recursos en capital de trabajo para generar así la expansión del negocio a largo plazo, a pesar de los cambios repentinos que pudiera presentar el entorno económico.

*Adriana Rodríguez es socia de Impuestos Internacionales, PwC México.

**Carlos Guzmán Ajá es director de Impuestos Internacionales, PwC México.

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