La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) palomeó como tarea cumplida la emisión de deuda en moneda japonesa, o bonos samuráis, después de que se logró recaudar 135,000 millones de yenes (unos 1,300 millones de dólares).

El gobierno mexicano consideró que conseguir esa cifra a pesar de la volatilidad observada en los mercados financieros internacionales y un entorno externo adverso, alcanzando las tasas de interés más bajas que haya obtenido el gobierno federal para emisiones en cualquier moneda, representa confianza de los inversionistas en las finanzas públicas y el manejo macroeconómico del país.

Con esta emisión de bonos samurái en el mercado japonés, Hacienda indicó que termina su programa de financiamiento externo de 2016.

Asimismo, la dependencia señaló que con esta transacción se cumplen estos objetivos:

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1.- Cubrir las necesidades de financiamiento externo de mercado del gobierno federal bajo condiciones de financiamiento adecuadas y a niveles mínimos históricos en el mercado de yenes.

2.- Ampliar la base de inversionistas y preservar la diversidad del acceso al crédito en los mercados financieros internacionales de mayor importancia y profundidad.

3.- Extender el perfil de amortizaciones de los bonos en moneda extranjera.

4.-Establecer nuevos bonos de referencia para desarrollar la curva de rendimientos del gobierno en los mercados internacionales que, a su vez, serán de utilidad para otros emisores públicos y privados.

5.- Introducir en los bonos en yenes del gobierno las nuevas cláusulas de acción colectiva y pari passu que nuestro país ha utilizado en los contratos de deuda externa a partir de noviembre de 2014, con las adaptaciones correspondientes al orden jurídico japonés, así como a las prácticas de mercado de ese país.

Bonos samurái recaudan 1,300 mdd

Con la oferta de los bonos samurái se recaudaron 135,000 millones de yenes en una emisión que se caracterizó por contar con tramos de tres, cinco, 10 y 20 años, cuyas tasas de interés fueron de 0.40, 0.70, 1.09 y 2.40%, respectivamente.

La demanda fue superior a 180,000 millones de yenes, lo que representa 1.3 veces el monto emitido.

El tramo a 3 años por 45,900 millones de yenes se colocó a la par, con un rendimiento de 0.4%; mientras que la nota a 5 años por 50,900 millones se colocó a 0.7%, desde una guía revisada de 0.70 a 0.75%.

Por su parte, el tramo a 10 años por 16,300 millones de yenes se colocó a 1.09%. Por segunda ocasión en su historia, el país emitió una nota a 20 años, la cual fue por 21,900 millones de yenes y se colocó al 2.4.

La fecha de liquidación será el 16 de junio y los agentes colocadores conjuntos fueron Daiwa, Mitsubishi UFJ, Morgan Stanley y Nomura, como se había anunciado. Las calificaciones de México son A3, BBB+ y BBB+ de acuerdo a Moody’s, Fitch y S&P, respectivamente.

En esta emisión el gobierno mexicano introdujo por primera vez en sus contratos de deuda externa en yenes las nuevas cláusulas de acción colectiva (CACs) y pari passu adaptadas al mercado japonés.

Una opción ya probada

La última vez que el país emitió bonos samurái fue en julio de 2014, con una venta de 60,000 millones de yenes (592 millones de dólares) en papeles a 5, 10 y 20 años, con lo que dejó cubiertas sus necesidades de financiamiento en los mercados internacionales para ese año.

Además, en esa ocasión el gobierno de México emitió por primera vez en su historia un bono a 20 años en el mercado japonés, siendo el primer emisor de América Latina en la historia y el primer emisor de mercados emergentes tras la crisis financiera global en 2008.

 

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