En los últimos 25 años la economía mexicana ha observado un crecimiento anual promedio del 2.5%, modesto desempeño que ha estado asociado con un bajo dinamismo de la productividad, según el estudio “Productividad y brechas estructurales en México” realizado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

“De manera agregada, el crecimiento promedio anual de la productividad laboral de México entre los años 2000-2014 (0.9%) fue significativamente menor que el de los Estados Unidos (2.1%), lo que ha ampliado la brecha entre ambas economías. En caso de continuar avanzando a estas tasas, a Estados Unidos le llevaría 34 años duplicar su nivel actual de productividad, mientras que a México casi 78 años”, dijo Ramón Padilla, jefe de la Unidad de Desarrollo Económico y coordinador del estudio.

El lento y desigual crecimiento de la productividad en México, dice el estudio, está asociado con seis brechas estructurales identificadas por la Cepal: la que existe entre regiones; entre sectores productivos; entre los sectores que exportan y los que no; entre las empresas grandes, medianas, pequeñas y micro; por nivel de calificación del recurso humano; y por género.

 

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Estas son las seis brechas asociadas al lento crecimiento de la Productividad en México.

1. Sectores. En el período 1990-2012 las manufacturas presentaron el mayor crecimiento promedio anual en México (2.1%), mientras que el sector primario registró una contracción promedio anual del 0.1%.

2. Regiones. Las brechas de productividad entre estados de la República Mexicana se han ensanchado. Entre 2005 y 2014, Querétaro, Zacatecas y Aguascalientes presentaron el mayor crecimiento en el índice de productividad laboral (2.6% en  promedio); en contraste con una contracción promedio del 3.1% en los tres estados con el desempeño menos favorable (Baja California, Baja California Sur y Campeche).

3. Tamaño de empresa. El análisis de los censos económicos permite concluir que, en promedio, la productividad laboral de las empresas grandes manufactureras es 20% superior a la que presentan las microempresas, un 7% por encima de las pequeñas y 5% mayor que las empresas medianas.

4. Orientación de la producción. Las clases de actividad económicas con alta intensidad exportadora (por ejemplo, fabricación de componentes electrónicos y de motores de combustión interna) son en promedio 84% más productivas que las que registran una baja intensidad exportadora (elaboración de alimentos para animales).

5. Género. Aun cuando se nota una mayor participación de mujeres en la fuerza laboral, principalmente en servicios, su peso sigue siendo limitado y el dinamismo de su incorporación es lento. Lo preocupante de esta situación se acentúa a la luz de los resultados que surgen del análisis de la base de datos KLEMS, los cuales indican que, por hora promedio trabajada, el producto marginal de las mujeres es mayor que el de los hombres.

6. Calificación de la fuerza laboral. Por hora trabajada, los trabajadores con educación baja sólo producen, en promedio, la mitad que los trabajadores con educación media, mientras que en promedio los trabajadores con educación alta son 20 veces más productivos.

 

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