Andrés Manuel López Obrador, presidente electo de México, ha propuesto rehabilitar las seis refinerías del país para que produzcan petrolíferos al 100% de su capacidad, pues actualmente su nivel de procesamiento se encuentra por debajo de 50%.

“Se va a implementar un plan de rehabilitación de las seis refinerías para que operen al 100% de su capacidad en dos años. Este plan va a demandar la inversión adicional de 49,000 millones de pesos en dos años”, detalló el político tabasqueño el pasado 27 de julio.

Actualmente, el Sistema Nacional de Refinación (SNL) se compone por seis complejos:  Minatitlán (Veracruz), Tula (Hidalgo), Cadereyta (Monterrey), Madero (Tamaulipas), Salamanca (Guanajuato) y Salina Cruz (Oaxaca). Esta infrestructura está orientada a una refinación de petróleo ligero, mientras que la extracción de crudo se concentra principalmente en crudo pesado, lo que ha provocado una importación de combustibles desde Estados Unidos, principalmente.

Durante el segundo trimestre de 2018, la elaboración de petrolíferos ascendió a 704 millones de barriles diarios (mbd), 22.2% menos comparado con el segundo trimestre de 2017, de acuerdo con el reporte de resultados de la empresa productiva del Estado.

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Ramsés Pech, analista energético de la firma Caraiva y Asociados, compartió en un análisis las principales diferencias entre un esquema de mantenimiento y uno de reconfiguración. A continuación te compartimos los detalles.

 

Mantenimiento: se refiere a prevenir algún paro de la planta para realizar cambios y reparaciones en algún proceso, sin agregar alguno nuevo en la cadena productiva.

Estos paros se programan anualmente, y ocurren en el tiempo establecido. Para 2018, Pemex desembolsará entre 15,000 y 18,000 millones de pesos para este fin.

La compañía ha enfrentado varios paros denominados “no programados” que han debilitado su capacidad de refinación. El primero asociado al huracán Harvey y el otro a los terremotos de septiembre de 2017.

Reconfiguración: Este esquema propone agregar un nuevo proceso para tener una mayor conversión en volumen de productos de bajo a alto valor comercial, es decir, producir más combustibles como gasolina y diésel.

Las reconfiguraciones promedio cuestan entre 2,000 a 10,000 millones de dólares y su principal objetivo es aprovechar la infraestructura existente.

“Es necesario tener dos presupuesto establecidos para aumentar el volumen de refinación en combustibles como la Gasolina o Diésel y la eliminación cada vez más del combustóleo ante la falta de un mercado que lo demande”.

El primero tendría que venir del presupuesto mexicano para mantenimiento y un segundo que reconfigure a las refinerías  y que pueda ser asumido por privados (licitación o mejor técnica) y pagando al inversionista de las ventas de los combustibles por el margen de ganancia en función del volumen incremental de combustibles obtenidos.

Pech agregó que invertir en reconfiguración es correcto, pero el gobierno deberá determinar cuál es la necesidad del consumo por el mercado,  y recordó que los permisos de refinación corresponden a Sener.

“Cualquier cambio requiere de un permiso de la secretaria. Además que deberá presentar en forma anual los mantenimientos a cada una de ellas y en el caso de subcontratar las actividades de un tercero son la responsabilidad del permisionario operativa y ambientales.

Pemex, en su conferencia telefónica con analistas para el segundo trimestre, comentó que no todas sus refinerías requieren mantenimiento.

“Estamos en un proceso de reconfiguración de la refinería de Tula, y más adelante se planea reconfigurar Salamanca y Salina Cruz”, mencionó.

Aquí la nota completa: No todas las refinerías necesitan mantenimiento: Pemex

 

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