En el proceso de renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) existe un factor que puede hacer al equipo de negociadores mexicanos aceptar demandas de Estados Unidos como el aumento salarial a los trabajadores del sector automotriz y las reglas de origen: la sección 232.

Con la investigación de la Sección 232 el gobierno estadounidense pretende cobrar 25% de aranceles a las importaciones de acero y 10% a las de aluminio de México.

En ese sentido es probable que el gobierno mexicano valore menos impactante para el comercio exterior negociar las reglas de origen y una homologación paulatina de los salarios de los trabajadores de México con los de Estados Unidos y Canadá que arriesgarse a la imposición de aranceles en la industria del acero y el aluminio, apuntó Vanessa Veintimilla, directora de Estudios y Análisis Económicos del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF).

“Existe la percepción de que México pueda ceder a las reglas de origen y la parte salarial, justamente porque sería más dañino que se aplique una sección 232 que por razones de seguridad nacional Estados Unidos pueda imponer estos aranceles. Entonces si es un riesgo porque ya pasó en la parte de los aranceles al acero y al aluminio, en esta parte de la industria”, apuntó la especialista.

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Durante el proceso de renegociación del TLCAN la sección 232 podría ser la “moneda de cambio” de los negociadores señaló Veintimilla, durante la mesa de análisis organizada por Forbes enfocada en los resultados de la renegociación de este acuerdo comercial que inició hace un año.

Para amortiguar estos cambios profundos en la industria automotriz que podría significar aumentar el contenido regional de los automóviles como actualmente lo demanda el gobierno de Donald Trump y el aumento de los salarios en este sector es necesario hacer cambios profundos en la industria, apuntó Fernando González Rojas, profesor investigador de la Escuela de Gobierno y Transformación del Tecnológico de Monterrey.

“En el Cuarto de Junto que ha acompañado a los negociadores de México están tratando de encontrar las alternativas para reajustar la industria y acercarse lo más posible a esa opción que pone Estados Unidos en la mesa”, señaló el académico.

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De acuerdo con diversas versiones, Estados Unidos busca fijar el contenido regional de los automóviles hasta 75%.

Esta negociación puede afectar no sólo tendría implicaciones para  la industria mexicana, sino a nivel global, apuntó Fernando López Macari, presidente nacional del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas, durante su participación en la mesa de análisis.

“Cuando estamos negociando es con toda la industria automotriz a nivel global y toda la perspectiva que esto pudiera tener, no solamente afecta a Estados Unidos, sino a todos los países involucrados en la producción y comercialización de un automóvil y al final de cuentas el traslado del costo adicional por la falta de competitividad o encarecer la mano de obra por las autopartes, el consumidor final va a ser quien va a terminar pagando y por ende va a haber presiones inflacionarias”, dijo.

 

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