La titular de la Secretaría General Iberoamericana (Segib), Rebeca Grynspan, considera que, ante la poca claridad que existe en el rumbo de la relación entre Latinoamérica y Estados Unidos por el reciente cambio de gobierno en ese país, es de vital importancia reconsiderar el vínculo que la región mantiene con uno de los principales jugadores del comercio global: China.

Para Grynspan, el país asiático puede ser la puerta para que las naciones de Latinoamérica se asomen más al comercio mundial con la colocación de sus productos en nuevos mercados, aunque es enfática en decir que también es necesario que China vea a la región como un socio estratégico y no sólo como un proveedor de ciertos commodities o productos con bajo valor agregado.

“La relación con China tiene que cambiar, no sólo se trata de venderle alimentos o ciertas materias primas. Se requiere de una relación más compleja donde intervengan sectores con tecnología de punta. También puede ser un actor importante para el financiamiento de empresas latinoamericanas que requieren de recursos para poder crecer y llegar a nuevos mercados”, opina la secretaria general Iberoamericana.

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La representante del organismo internacional opina que los beneficios de tener con China una alianza que vaya más allá de lo comercial puede significar un renacimiento de los negocios y la ciencia en varios países de Latinoamérica, considerando que, desde hace varios años, el país asiático impulsa investigaciones en diversas áreas industriales y ese conocimiento tecnológico podría ser aprovechado por los países de la región.

Sobre el tema del financiamiento por parte de China a empresas latinoamericanas, Grynspan comenta que los niveles de liquidez con que cuenta el país asiático pueden ser aprovechados para impulsar proyectos en diversas áreas de negocios de la región, que hoy no tienen una llave de crédito importante en sus países de origen.

En 2014, el presidente de la República Popular China, Xi Jinping, propuso la estrategia 1+3+6, para promover la cooperación en beneficio recíproco entre América Latina y China, que incluyó inversión, comercio y créditos preferenciales.

El año pasado, el intercambio comercial entre China y Latinoamérica representó 216,600 millones de dólares, 13% menos que en 2015.

 

En bloque es mejor

 Para negociar con China o con cualquier otra región o potencia económica del mundo, Grynspan considera que siempre será mejor ir en bloque e integrados para lograr mejores condiciones comerciales o de cualquier otro tipo de intercambio, como el cultural, por ejemplo.

Sin embargo, reconoce que la integración latinoamericana es uno de los grandes pendientes de la región, y que ha sido difícil lograrla a pesar de los esfuerzos realizados desde hace varias décadas.

“Requerimos de un nuevo regionalismo, pero no uno que nos cierre, sino uno abierto que nos permita salir en bloque al mundo”.

 

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