Por Elías Micha*

El pasado 23 de octubre, Napoléon Gómez Urrutia presentó en el Senado una iniciativa para modificar la Ley Federal del Trabajo (Artículos 15A, 15B, 15C, 15D, 15E y el 1004-C y los artículos 5A y 12 de la Ley del Seguro Social) en materia de Tercerización, que ha sido calificada como inconstitucional, violatoria del T-MEC (capítulo 19 en inversión) y que atenta contra la creación de empleos y la inversión.

El sector privado ha señalado que es inconstitucional ya que ninguna ley puede ser aplicada retroactivamente en perjuicio de nadie y su propuesta criminaliza a las empresas que utilizaron los servicios de subcontratación bajo el supuesto de que esta conducta es equiparable a la delincuencia organizada.

Por su parte, constitucionalistas indicaron que en la exposición de motivos de la iniciativa del senador por Morena, tilda de ilegal la subcontratación que existe cuando trabajadores que prestaron servicios a un beneficiario, lo hicieron bajo la subordinación de un tercero, siendo este el supuesto básico del trabajo en régimen de subcontratación contemplado en el artículo 15-A de la Ley Federal del Trabajo, supuesto en el que se colocaron miles de empresas y millones de trabajadores alrededor del país, por lo menos desde la entrada en vigor de la reforma de diciembre de 2012.

La exposición de motivos juzga como entes criminales tanto a los que transfirieron trabajadores o recibieron a otros que no eran propios –contratantes–, como aquellos que suministraron la fuerza de trabajo –contratistas–, siendo que en ambos casos no se hizo más que coincidir con supuestos legales, señalaron especialistas fiscales.

Lo anterior colocaría como parte de grupos delincuenciales de manera retroactiva, a todos aquellos que hubiesen subcontratado, pues se hace referencia a la posibilidad de otorgar un “perdón” a todos aquellos contratantes que reviertan los efectos fiscales de las operaciones realizadas –pagando supuestas contribuciones omitidas– al tiempo que paguen retroactivamente utilidades a sus trabajadores –que entonces lo serían–, con lo cual crea un grado de incertidumbre absoluto a cualquier empresario en el país, explicaron los expertos.

Incluso fuentes cercanas al T-MEC expusieron que México en las negociaciones con Estados Unidos y Canadá no tiene ninguna obligación de cambiar las reglas para el outsourcing, de permitirlo o prohibirlo.

Comentaron que el outsourcing debe comprenderse como un componente vital para la buena operación de las empresas, sobre todo de las grandes empresas globalizadas. Una empresa automotriz terceriza hacer los vidrios, el asiento y el resto de las autopartes. Nadie es bueno en todo. La economía mundial es de integración de partes y procesos.

Y también, en una economía de servicios, expusieron, no se puede ser especialista de todo. Los trabajos de contaduría, de call center, de diseño, de programas de cómputo, servicio de asesoría en materia económica, fiscal, financiera y una cantidad de cosas especializadas pues es muy común que se le den a alguien que sea especializado que es mucho mejor a lo que tú jamás podrías ser. Todo eso es outsourcing. Sólo en Estados Unidos hay más de 40 millones de trabajadores en este esquema.

En tanto, el sector empresarial advirtió su preocupación sobre la iniciativa del senador Gómez Urrutia. Por ejemplo, Javier Treviño, Director General de Políticas Públicas CCE, señaló que introduce elementos de incertidumbre en varias vertientes. Sobre la aprobación del T-MEC en Estados Unidos, cuando los congresistas de EU han estado insistido en la importancia de tener certeza en la reforma laboral y evitar cualquier otro cambio que se lleve a cabo en la Ley Federal de Trabajo y en los ordenamientos jurídicos vinculados con el sector laboral.

También significa un elemento de incertidumbre para la inversión mexicana y extranjera, en México, porque las empresa utilizan la forma de subcontratación para poder aumentar su competitividad, su productividad, y permiten que otras empresa que son administradoras integrales de capital humano pues puedan darle los servicios, dentro del marco de la ley, del reclutamiento, del entrenamiento, de la contratación, del manejo de la nómina, y de algunos otros servicios que son prácticas comunes en todo el mundo y principalmente en los países de América del Norte.

En tanto, César Maillard Canudas, Integrante de la Mesa Directiva de CONCAMIN y especialista en materia laboral, dijo que se afecta la soberanía por la redacción de la ley; ahora quieren abrir, en el T-MEC, el tema laboral, no veo cómo vayan a ratificarlo.

La ley sobre subcontratación (outsourcing), que se plantea desde la comisión laboral del Senado, que preside Gómez Urrutia, pondrá en jaque a las empresas mexicanas. Tenemos una gran influencia del gobierno estadounidense; tendríamos que tomar en cuenta que la soberanía de los mexicanos no debe someterse a las necesidades de los sindicatos de Estados Unidos y Canadá.

La Iniciativa afectaría la capacidad de productiva del país; va a quedar muy al criterio de autoridades que, a veces, por cierta ignorancia, o de mala fe, podrían mal interpretar el servicio de subcontratación.

El problema de todo esto es que las propias leyes están satanizando la subcontratación. La están queriendo prohibir, cuando en todo el mundo se encuentra completamente activa; el mundo está globalizado y se ha extendido esta modalidad en las grandes corporaciones de Occidente (China, India, Taiwán), abaratando los costos.

México tiene un grave problema, pues el 98.5% de las empresas son Pymes, de tal manera que muy pocas tienen la capacidad de soportar la carga impositiva; se le ha olvidado al gobierno que las prestaciones de previsión social que puede recibir el trabajador, puedan ser deducibles de impuestos, para que tengan mejor liquidez en su bolsillo.

El presidente de CANACINTRA, Enoch Castellanos, dijo estar muy preocupado porque hay cerca de ocho millones de trabajadores que están en este esquema de outsourcing y esto de querer, incluso hacerla retroactiva, porque actualmente está en Ley Federal del Trabajo la figura del outsourcing, nosotros siempre estaremos de acuerdo que se castigue a aquellos que simulen, aquellos que abusen de los trabajadores pero no de quienes hacen las cosas a la par de la ley, además con una tendencia mundial.

La COPARMEX, ha expuesto que la iniciativa deja al esquema de subcontratación como una práctica ilegal, cuando incluso la Ley Federal del Trabajo la avala y plantea sanciones en casos irregulares. Es una reforma que criminaliza muchas de las actividades que actualmente se desarrollan, donde se pagan salarios de mercado y prestaciones, se tiene a los trabajadores registrados con sus salarios tanto en seguridad social como ante autoridades fiscales. Prohibir esta actividad y calificarla como un delito inhibirá la actividad.

El director general de TallentiaMX, Elías Micha, advirtió que la reforma laboral impulsada por el Ejecutivo federal mexicano —cuyo eje es el aumento de los salarios y el fortalecimiento democrático de los sindicatos— se implementará en un plazo de cuatro años. En el contexto actual, la estabilidad de esta reforma es de primer orden, puesto que cualquier iniciativa que ponga en entredicho sus fundamentos (como la de Napoleón Gómez Urrutia) generará incertidumbre política y aplazará (acaso anulará) la aprobación del T-MEC, de la cual, hay que insistir, depende en gran medida la economía y el futuro del país. Es por esto que, momentáneamente, el presidente Andrés Manuel López Obrador asumió en la carta previamente dicha el compromiso de que en su gobierno se “mantendrá esa política sin variaciones”.

Dado que en nuestro país más de 40 millones de personas dependen indirectamente de algún tipo de subcontratación, ésta debe ser tratada con mucho más cuidado que cualquier iniciativa que ponga en entredicho la estabilidad de este esquema. Debe legislarse positivamente en favor de los trabajadores y aprovecharse este modelo para disminuir la economía informal, que este año alcanzó a más de 30 millones de mexicanos (la cifra más alta de la que se tiene registro) y que es causa directa de la precarización y del lento desarrollo económico.

En el 2017, según datos de la Secretaría de Relaciones Exteriores, el comercio bilateral ascendió a más de 500,000 millones de dólares. Las exportaciones de México a Estados Unidos sumaron más de 326.9 mil millones de dólares, mientras que las importaciones alcanzaron 194.5 mil millones de dólares. Gran parte de este intercambio se da en la frontera norte de México, donde la subcontratación ha jugado un papel fundamental.

Pero ya hay voces también del sector político que no están de acuerdo con la iniciativa de Gómez Urrutia, que ha venido a hacer mucho ruido e inconformar a distinto sectores del país, como la del senador por Morena, Ricardo Monreal que dijo que la regulación en materia de outsourcing no se hará a espaldas del sector privado.

Incluso que Morena no estudia la propuesta de Gómez Urrutia; primero la conocerá la discutirá y después se abrirá la discusión con empresarios. Explicó que Gómez Urrutia tiene el derecho de presentar su propuesta de manera individual pero no es una posición del grupo ni tiene el aval completo del grupo.

* Elías Micha es director de TallentiaMx.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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