Por José Félix Etchegoyen*

De las casi 1,200,000 pequeñas y medianas empresas de México, alrededor de 340,000 se encuentran en manos de mujeres. Muchas de ellas buscan financiamiento y representan una atractiva oportunidad de negocio para la banca. Las cifras hablan por sí mismas. De acuerdo con “¿Por qué es un buen negocio financiar a la mujer emprendedora mexicana?”, estudio presentado por la Corporación Financiera Internacional (IFC, por sus siglas en inglés), miembro del Grupo Banco Mundial y principal institución de desarrollo dedicada a apoyar al sector privado, la oportunidad asciende a 6,502 millones de dólares.

Elaborado con la colaboración de Fundes Strategy Mexico y el apoyo de la Goldman Sachs Foundation, el estudio señala que el principal obstáculo que enfrentan las mujeres para iniciar una empresa no es la falta de dinero, sino la ausencia de información sobre los productos financieros y trámites que se requieren para iniciar un negocio. El 42% de las mujeres emprendedoras mexicanas buscan acercarse a la banca como primera opción cuando desean poner en marcha un negocio, pero no comprenden en su totalidad el lenguaje utilizado por los bancos. 

De acuerdo con el estudio, el 80% de las emprendedoras mexicanas opina que los bancos deberían tener productos diferenciados que se adecuen a sus necesidades y utilizar un lenguaje más simple e inclusivo, enfocado en brindarles seguridad y confianza. La dificultad para cumplir con los trámites exigidos por la banca redunda en que las emprendedoras mexicanas busquen financiamiento en fondos personales, tarjetas de crédito, prestamos con familiares y otras entidades, como Sofomes, Sofipos y cajas populares.

De entre los hallazgos del estudio, destacan:

  • Un 70% de las emprendedoras mexicanas son jefas de hogar, y un 67% consideran a su empresa como familiar. El dato revela que para las emprendedoras el negocio es una extensión de su vida personal: el 42.2% otorga apoyo económico a algún familiar, y el 76.8% apoya de una a tres personas. 
  • De las emprendedoras mexicanas que se han financiado con la banca para expandir de su empresa, 55% lo ha hecho a través de un crédito personal, y no mediante un empresarial.

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  • El 40% de las emprendedoras mexicanas cuentan con la costumbre del ahorro. De ese porcentaje, 64% guarda sus ahorros en banca comercial, mientras el 30% lo hace en cajas populares o en casa, y el 6% restante lo hace en sus afores o seguros. Solo 22% de las emprendedoras cuentan con un seguro, y el 64% carece de un sistema de ahorro para el retiro.
  • Las emprendedoras mexicanas muestran preferencia por un banco debido a cuestiones cualitativas: 45% respondió que la elección se debe a la costumbre, 18% al trato con el banco, y 10% a la relación del agente de banco.

Las emprendedoras mexicanas están comprometidas con sus empresas y, por ello, necesitan servicios financieros que les den más seguridad. Financiar a la emprendedora mexicana es un buen negocio porque es un sector poco atendido que valora a los bancos, paga bien y de manera cumplida: de cada 100 que solicitan un préstamo, 99 salda la totalidad de su deuda. Las emprendedoras representan una enorme oportunidad para la banca mexicana. 

Para la realización del estudio se entrevistaron a un total de 594 empresas. El porcentaje de empresas que cuenten con una vida mayor de 5 años es de un 58%, lo que denota la estabilidad y madurez que la muestra tiene en el mercado. 

La investigación forma parte de Banking on Women (Banca Mujer), programa lanzado en 2010 por IFC para brindar financiación y asesoramiento técnico a las instituciones financieras de mercados emergentes con la finalidad de expandir el acceso a servicios financieros para las clientes mujeres y para aquellas que son propietarias de negocios. El fundamento de caso de negocio para Banking on Women radica en el hecho que la provisión de servicios financieros de valor para las clientes mujeres genera rentabilidad para los bancos. 

A junio de 2019, el programa de financiación de género de IFC ha proporcionado asesoría y movilizado inversiones a 93 instituciones financieras en 51 países con una cartera total de US$2,190 millones. Una emprendedora que logra colocarse en el mercado no sólo detona más inversiones, sino que brinda asesoría a otras empresarias en potencia y se erige como un rol modelo que inspira a otras personas a iniciar sus propias aventuras. Además, como lo evidencia el estudio de IFC, es un buen negocio. No hay tiempo que perder.

 

*El autor es especialista global del programa Banking on Women (Banca Mujer) de IFC.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

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