Rosa Marina es una publicista de 39 años y madre soltera que vive con su hijo de cuatro años en un apartamento de dos habitaciones en Polanco. En sus ratos libres, le gusta pintar y también es una exitosa inversionista. “Invertir me hace sentir libre”, dice ella. “Me permite hacer cosas en mi vida, con mi familia que no podría hacer si no lo tuviera”. Rosa comenzó a invertir hace diez años, después de hablar con un asesor financiero. Desde entonces, ha podido financiar varias vacaciones para su familia y lograr un colchón de ahorros que piensa seguir incrementando con el tiempo.

Sin embargo, hubo un tiempo en que Rosa desconfiaba de los mercados financieros y creía que no eran accesibles para ella.

Esta percepción aún es compartida por una parte significativa de la población mundial. Según la encuesta BlackRock Global Investor Pulse (GIP) de 2019, más de la mitad (51 por ciento) de las personas en todo el mundo piensan que invertir no es para ellos. El no percibir grandes ingresos o carecer de una información financiera mínima accesible genera desconfianza y hace que las personas se sientan extranjeras en el mundo de las inversiones.

Pocas personas en México ponen su dinero en fondos de inversión. Según un artículo de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), solo 35 de cada 10,000 mexicanos de la población económicamente activa invierten en la Bolsa Mexicana de Valores. Pero la cultura de inversión en México ha crecido lentamente. Uno de los principales factores que amortiguan el crecimiento es la falsa idea de que quienes invierten solo pueden ser altos ejecutivos o personas con un gran poder de compra. En realidad, el propietario de una pequeña empresa, una mujer joven financieramente independiente o una madre soltera son ejemplos de posibles inversionistas.

Los datos del estudio GIP de BlackRock también muestran que las inversiones son para todos. La diversa oferta de productos de la compañía está disponible para diferentes tipos de personas. Así que en unos pocos años, será más fácil ver una diversificación significativa en el perfil del inversionista mexicano, desde los más cautelosos hasta los más arriesgados.

Estos son algunos ejemplos de cómo todos los tipos de personas pueden encontrar inversiones que se ajusten a sus necesidades:

El inversionista conservador

Quién: Personas que cuidan mucho su dinero, a quienes no les gusta arriesgar demasiado y prefieren la certeza de saber qué sucederá. Tienden a estar bien informados y les gusta recibir consejos cuando toman decisiones.

Qué: Depósitos a plazo fijo, bonos de deuda, fondos de inversión o Cetes.

Por qué: Los proyectos de inversión a corto plazo les permiten recuperar rápidamente su inversión.

El inversionista balanceado

Quién: Personas que son prudentes con su dinero pero menos temerosas para tomar riesgos. Les gusta explorar y aprender cosas nuevas que pueden ayudarles a adquirir conocimiento y experiencia. Probablemente no tienen mucha experiencia en el mercado de valores, pero pueden decidir comenzar en cualquier momento.

Qué: Bonos del gobierno, fondos de capital y bonos corporativos.

Por qué: En general, son instrumentos que ofrecen un buen equilibrio entre rendimiento y seguridad, y la conveniencia de elegir entre opciones a medio o largo plazo.

El inversionista arriesgado

Quién: Personas más atrevidas y arriesgadas, que buscan mayores retos. Se sienten confiadas y seguras en el mundo de la inversión porque tienen experiencia e información actualizada sobre las tendencias del mercado. Tienden a tener altos ingresos, por lo que no suelen preocuparse demasiado si aparece algún riesgo.

Qué: Instrumentos más sofisticados como acciones, materias primas o monedas.

Por qué: Tienden a diversificar sus inversiones para generar mayores rendimientos.

Las posibilidades son amplias y responden a sociedades cada vez más diversas con diferentes necesidades y personalidades. En la actualidad, las madres que trabajan, las empresarias, los profesionistas jóvenes y adultos pueden poner su dinero a trabajar sin tener que preocuparse por ello a través de inversiones de jubilación, plataformas de microinversión o carteras más intencionales o diversificadas.

Los beneficios tangibles de la inversión son las ganancias financieras para la gente. Pero también hay resultados intangibles: decisiones, conocimientos y acciones que ayudan a las personas a ganar confianza y hacerse cargo de sus futuros financieros, tal como lo hace ahora Rosa Marina.

Nota: El estudio de 2019 Global Investor Pulse encuestó a más de 27,000 inversionistas actuales y potenciales de 13 países, incluido México. Los siguientes perfiles son de personas reales que participaron en esta investigación.

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