¿Centroamérica está preparada para las franquicias?

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El modelo de franquicias está probado; la duda es ¿qué tan factible y sencillo es replicarlo en Centroamérica?, ¿los protagonistas están preparados?

 

Por Aline Valdez

 

La adopción de las franquicias ya es una realidad en diversos países de Centroamérica, gracias a que este modelo empresarial permite superar de manera rápida las curvas de aprendizaje que implica un negocio, ya que son fácilmente expandibles,y además ayudan a generar empleos. Los conocedores del tema, como José Luis Navarro, presidente de la Asociación Mexicana de Franquicias, dicen que se están convirtiendo en las pequeñas y medianas empresas (Pymes) más seguras.

En la región centroamericana, el mercado se ha concentrado principalmente en Guatemala y Costa Rica, dejando un poco atrás a Panamá. Sin embargo, no ha sido tarea sencilla para algunas marcas, pues el éxito que han tenido en ciertos países no han logrado replicarlo en otros, pese a que las franquicias favorecen la expansión internacional de las empresas. Julio Lutin, director comercial en Guatemala de la consultoría en franquicias mexicana Feher & Feher, dice que “las condiciones políticas y la falta de tropicalización de la franquicia pueden ser la razón de dicho fracaso”.

 

Un modelo de éxito

La franquicia es uno de los mecanismos de expansión empresarial que más se usa en las economías modernas. En los últimos años su crecimiento ha sido rápido, tanto que ha alcanzado su consolidación en varios países, como Estados Unidos, Brasil, China, Francia y México. Se trata de un sistema para la producción, distribución o comercialización de productos.

En dicho sistema, el franquiciante es quien cede la utilización de su marca y su know how. A cambio recibe cierta cantidad de dinero por parte del franquiciador, que representa una cuota por adquisición de la franquicia. También recibe cierto porcentaje de las ganancias del franquiciado cada determinado tiempo (generalmente cada año), a lo cual se le conoce como royalti o comisión.

En palabras de Karol Fallas, directora administrativa financiera de la Cámara de Comercio de Costa Rica, “el poder transmitir el know how a un franquiciado conlleva que el franquiciante cuente con una unidad operadora de franquicia que brinde el soporte, la asistencia técnica, la capacitación y el constante apoyo a cada franquicia. Éste es, además, un elemento clave cuando una franquicia busca la internacionalización, e implica una disminución de riesgos”.

De acuerdo con el Cuarto Estudio del Mercado de Franquicias 2013, de la Cámara de Comercio de Costa Rica, el Departamento de Comercio de los Estados Unidos da cuenta de que sólo 23% de los negocios clasificados como Pymes, que no trabajan bajo el modelo de franquicias,sobrevive a 10 años de existencia. En contraposición, sólo 8% de las franquicias desaparecen antes de los 10 años.

 

Traspasa fronteras

La idea de hacer un negocio franquicia surge cuando está probado que la marca es exitosa y que ese éxito lo puede replicar en diferentes zonas, incluso en diversos países. Para Ferenz Feher, CEO de Feher & Feher, Centroamérica representa un mercado con grandes oportunidades para los franquiciantes de todo el mundo, ya que al ser países pequeños la introducción de las franquicias puede ser más rápida.

Sin embargo ,Julio Lutin explica que algunas franquicias aún no están listas para salir al mercado internacional, quizá por los altos niveles arancelarios, que implican un alto costo de la producción. “Depende del gobierno de cada país, el cual debe trabajar para generar un clima de impuestos bajos, que beneficie la llegada de nuevos negocios.”

Además hay que tomar en cuenta que Centroamérica es celosa de sus marcas y costumbres. Las marcas que han sobrevivido lo han hecho porque han adaptado sus productos al país donde se ubican. Como los restaurantes Applebee’s, que introdujeron desayunos en su menú, además de ingredientes locales y platillos típicos de Guatemala. “Las franquicias deben evaluar las costumbres, usos y tradiciones de cada país, pero siempre manteniendo el ADN de sus marcas.”

Para Karol Fallas, el resto de los países de Centroamérica representa una oportunidad de expansión para Costa Rica, al ser “un mercado natural para la expansión, ya que existe una cercanía territorial y facilidades comerciales a través de tratados de libre comercio, que generan beneficios arancelarios. Además de tener el mismo idioma”.

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A paso firme

Ya sabemos que los principales mercados para el sector en Centroamérica son Guatemala y Costa Rica. En la región hay 508 marcas de franquicias operando, de las cuales 275 están en Guatemala, país que a nivel Latinoamérica ocupa el quinto lugar, tan sólo después de México, Brasil, Argentina y Venezuela. El crecimiento del mercado en este país fronterizo con México obedece a dos razones: emprendimiento y apoyos gubernamentales.

El Salvador es un caso especial: ellos dependen en un alto porcentaje de Guatemala. Esto se debe a que más de 50% de la población vive en Estados Unidos, pues dejaron el país debido a la guerra. No obstante, una de las franquicias más importantes de la región, Pizza Hut, estableció ahí su operador más importante.

Según el Cuarto Estudio del Mercado de Franquicias 2013 de Costa Rica, en este país se identificaron 233 marcas, lo que representa un crecimiento de 5.4% con respecto a 2012, y de 55.3% con relación a 2010. “En 2014, la meta de internacionalización de las franquicias costarricenses representa 34% del total de franquicias nacionales”,abunda Karol Fallas.

De acuerdo con José Luis Navarro, el modelo de expansión hacia Centroamérica por parte de México es, por similitudes de idioma y términos culturales, algo obvio. Se prevé que más franquicias mexicanas sigan buscando territorio centroamericano para crecer.

 

Impacto en zonas rurales

Sin embargo, hay una realidad que no puede pasar inadvertida: 95% de las franquicias que operan en Centroamérica se concentran en las ciudades más importantes, descuidando así las poblaciones rurales.

Por eso hay iniciativas como la de Visión Mundial (World Vision), que creó un sistema de microfranquicias con Fondos del Banco Interamericano de Desarrollo, como herramientas de generación de ingresos para zonas rurales y para emprendedores de escasas posibilidades. Este modelo fue puesto en marcha en Guatemala en enero de 2013, con un presupuesto de 1.8 mdd, de los cuales el BID aportará 66%, y el resto lo hará el WV. El programa finalizará en diciembre de 2015.

Byron Ayala, gerente del Proyecto de Microfranquicias en Visión Mundial, explica que a través de éste se implementan tres tipos de microfranquicias: sociales, comerciales y productoras. De esas tres surgieron cinco modelos a seguir (dos comerciales: farmacias y tiendas de barrio; dos productivos: purificación de agua, agricultura y producción de cultivos muy específicos, y una de impacto social, enfocada a la reactivación de turismo comunitario).

“A partir de esos cinco modelos se espera tener en el primer cuatrimestre un total de 500 microfranquiciados. Esto significa que habrá un franquiciante con 100 microfranquiciadores. Para junio se espera tener siete modelos de franquicias y 800 beneficiados, y para el segundo semestre escalaríamos a dos franquicias sociales más y cerraríamos 2014 con 10 modelos de franquicias”, asegura Ayala.

La meta es replicar este modelo en toda la región centroamericana y en los países donde se ubica Visión Mundial, que en la actualidad suman 90. En realidad, el objetivo como tal de la organización es el cuidado de la niñez, pero con este proyecto está ayudando a los integrantes de la familia para que los niños se vean beneficiados.

 

El panorama

Hay que resaltar que Guatemala y Costa Rica están dispuestas a crecer sus negocios hacia el resto de la región, y ayudar así al despegue del sector. Sin embargo será muy importante considerar ciertos elementos para garantizar que sí pueda darse dicha internacionalización.

“El objetivo es determinar si existe un mercado potencial, conocer al consumidor al que se desea llegar y hacer las adaptaciones necesarias del modelo financiero con capacidad de adaptación a la cultura del país al que llega la franquicia”, concluye Karol Fallas.