¿Quieres hacer negocios con los millennials? Entonces más te vale ofrecerles servicios sin letras chiquitas, y no les pidas su lealtad sin comprobar que tu producto o servicio es confiable.

 

La principal diferencia entre los millennials y el resto de las generaciones, según Elliot S. Weissbluth, CEO de la empresa de asesoría financiera HighTower, es que no piensan que ser ambicioso sea bueno, como sus padres y abuelos lo hicieron. La ambición desmedida, según Weissbluth, es lo que nos colocó en la situación financiera tan poco provechosa en que nos encontramos actualmente, en primer lugar. Esta generación, según el empresario, no está hecha de flojos ni estúpidos; al contrario, tienen los ojos bien abiertos y están alertas por una muy buena razón: aprendieron, con base en los errores del pasado, que no todo lo que brilla es oro, sin importar quién lo afirme.

Según una encuesta realizada por la firma de investigación Pew en Estados Unidos, lo millennials no confían en el gobierno ni en las compañías de asesoría financiera: han visto lo que éstos le han hecho a generaciones anteriores, con pronósticos fantásticos que no les han dado los resultados prometidos y reformas financieras que sólo van dejándolos de mal en peor. El 72% de los millennials no esperan depender de su pensión al envejecer y 42% esperan no recibir ninguna. Además, prefieren invertir su dinero en la bolsa que en Cetes.

Aun así, los también conocidos como Generación Y luchan por mantenerse a flote económicamente hablando. El análisis de Pew revela que la proporción de adultos jóvenes viviendo en casa de sus padres alcanzó su máximo en el 2012, y que en comparación con la Generación X y los Baby Boomers, sus predecesores inmediatos, los millennials, tienen menos riqueza acumulada que aquéllos dentro del mismo rango de edad. La buena noticia es que, a pesar de que este sea su presente, su futuro es mucho más brillante. Los millennials sí ahorran para el retiro, según una encuesta realizada por Hearst & Wallets en el 2014. Chris Brown, director de Hears & Wallets, afirma lo siguiente: “Estamos bastante impresionados por los millennials que hemos tenido en nuestros focus groups de inversión. No son los flojos que muchos suponen. Muchos están bastante comprometidos con sus finanzas, y están haciendo todo lo posible para pagar sus deudas, particularmente préstamos estudiantiles, y así poder invertir para el futuro.”

Va siendo momento de dejar atrás los estereotipos respecto a esta generación y aceptarlos como la sociedad hiperconectada, completamente integrada y disponible a través de las redes sociales que son. Son inversionistas que no están esperando que las grandes firmas financieras tengan una revelación moral, tampoco esperan que el gobierno les haga el favor con una gloriosa reforma laboral. En su lugar, los millennials están aceptando las sugerencias de sus padres y consultando a sus amigos primero. La lección más grande de esta generación es que no hay garantías. Los millennials no confían, verifican; no hacen negocios con nadie que no se haya ganado su confianza ni lealtad.

¿Quieres hacer negocios con un millennial? Entonces más te vale ofrecerle servicios sin letras chiquitas (porque no las va a leer o las interpretará como sinónimos de algo truculento), alcanzarlo a través de Facebook y Twitter, y no pedirle que te sea leal sin comprobar que tu producto o servicio es de confianza (entiéndase, referencias en la web que avalen su calidad). Son más listos que eso. No están dispuestos a que, por lo menos con ellos, la historia de sus padres y abuelos se repita.

 

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