Por Hugo Flores Córdova | Perú

Por años, Perú había llamado la atención tanto dentro como fuera de América Latina por su dinamismo económico. Este atributo le permitió sacar de la pobreza a 7 millones de peruanos en la última década. Hoy, sin embargo, el país también resuena en el extranjero por haber incubado una de sus más serias crisis políticas, episodio que ha afectado seriamente el desempeño económico de este mercado emergente.

El pasado miércoles 21 de marzo, el presidente de Perú, Pedro Pablo kuczynski, renunció a su cargo luego de casi 20 meses de gobierno. La decisión la tomó luego de que se difundieran videos donde aparecen algunos congresistas –entre ellos, Kenji Fujimori, hijo del expresidente Alberto Fujimori– negociando con un legislador del partido Fuerza Popular (agrupación liderada por Keiko Fujimori) su voto en contra de la vacancia presidencial a cambio de obras para su provincia.

Esta situación ha sido el punto más agudo de una fuerte tensión política, que ha afectado a la economía peruana desde hace cuatro meses. “Hasta fines del 2018, la economía estuvo creciendo. En diciembre, con el primer intento de interinato presidencial, empezó el enredo político. Eso afectó el gasto público por un momento breve. Aunque la economía se ha recuperado algo en enero y febrero de este año, en marzo esperamos un serio impacto”, dice Guillermo Arbe, gerente de estudios económicos de Scotiabank Perú.

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Una de los campos más afectados por el ruido político de los últimos meses ha sido la inversión privada. “No tanto a nivel de los inversionistas extranjeros, sino de locales”, dice Jaime Reusche, vicepresidente de Moody’s Investors Service. Para Carlos Casas, exviceministro de economía y profesor de la Universidad del Pacífico, pese a que el nombramiento de un nuevo presidente (Martín Vizcarra) genera un respiro en medio de la incertidumbre política, los inversionistas privados todavía actúan con prudencia. “Definitivamente, la perspectiva es mejor que la que había con PPK. Pese a ello, aún existe cautela en lo que se refiere a la inversión. Lo mismo sucede con el consumo”, dice el catedrático.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), en enero, la economía peruana creció 2.33%, resultado, principalmente, impulsado por la demanda externa. Para Arbe, la coyuntura política es uno de los principales factores que hoy impiden que el PIB crezca a un ritmo adecuado. De hecho, la proyección de expansión económica de 3.7% prevista por Scotiabank para 2018 está siendo revisada por el banco. “Con todo lo que está ocurriendo, tenemos un sesgo a la baja”, afirma Arbe. Reusche, en tanto, sostiene que la economía peruana crecería este año alrededor de 3.3%, cifra que, según el analista, está muy por debajo de su potencial.

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La hora de Vizcarra

Las tareas en el frente económico para el gobierno que hoy está en manos del nuevo presidente, Martín Vizcarra, son varias. Para empezar, se deben generar medidas para impulsar la recaudación tributaria –una de las más bajas de la región– para afrontar el actual déficit fiscal que posee el país (3.2% del PIB). Este tema preocupa a actores del mercado como las calificadoras de riesgo.

Otra prioridad de la nueva gestión debería ser impulsar el consumo, lo que se podría lograrse a través de una mayor inversión privada. Generar confianza y buenas expectativas entre los empresarios y ciudadanos es clave si es que el gobierno quiere impulsar este frente.

Los analistas también señalan que no debe descuidarse la inversión pública, ya que ésta es importante, en el corto plazo, para el desempeño de la privada. “Supuestamente este año iba a ser el principal motor de crecimiento de la economía. Si bien avanza a un mejor ritmo que en 2017, no lo hace al nivel que el país necesita”, opina Arbe. La renovación completa del gabinete de ministros –anunciada por el presidente Vizcarra– sería otro factor que le quitaría velocidad este año.

En 2018 la inversión pública aumentaría en 14% y la privada 4.5%. Para Scotiabank, la privada registraría una expansión de 4% a 5%, mientras que la pública oscilaría entre 10 y 12% (esta última proyección se redujo debido al ruido político), de acuerdo con Jaime Reusche, de Moody’s.

Los expertos coinciden en que se requieren realizar reformas importantes para alcanzar tasas más altas de crecimiento, como quitarle rigidez al mercado laboral o fortalecer las instituciones. ¿Podrá hacerlo Vizcarra? En principio, el espacio para lograr esa clase de cambios es muy acotado, debido al endeble apoyo político que tiene el presidente en el Congreso. “Creciendo a un ritmo de 3% es poco lo que se puede hacer para salir de la trampa del ingreso medio. Lo que podría hacer el actual gobierno es empezar la discusión de las reformas”, dice Carlos Casas.

Una nueva tensión política entre el Ejecutivo y el Legislativo podría hacer que las proyecciones de crecimiento se reduzcan incluso más. “Aunque no es un escenario nuevo, el ruido político afecta las decisiones de inversión e índices de confianza del sector privado. Ello es clave para la contratación de personal y las proyecciones de actividades económicas en el corto plazo”, afirma Jaime Reusche.

Incluso, para algunos expertos, un episodio de este tipo podría comprometer las expectativas hasta el final del periodo gubernamental (año 2021). En unos días se conocerán los nombres de los nuevos integrantes del gabinete y, con ello, se tendrá algo más de certeza sobre el rumbo del gobierno en esta compleja coyuntura.

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