Por Andreas Becker

DW.- Desde hace un año, la creciente disputa comercial entre Estados Unidos y China ha mantenido al mundo en vilo. Actualmente, las dos economías más grandes del mundo están negociando una solución. Había muchas esperanzas depositadas en una reunión en Davos. Sin embargo el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y sus ministros cancelaron su participación debido al cierre administrativo en Washington. China, por otro lado, ha hecho acto de presencia con la mayor delegación enviada a Davos hasta ahora y encabezada por el vicepresidente Wang Qishan.

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Trabajar juntos

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Wang aprovechó su visita para enviar un claro mensaje a favor del comercio global, los mercados abiertos y la cooperación internacional. “Deberíamos trabajar juntos para hacer que el pastel sea más grande y más justo”, dijo Wang, refiriéndose al comercio mundial. “Lo que no debemos hacer es dejar de hornear pasteles”, añadió.

Wang continuó con lo que el presidente de China, Xi Jinping, había comenzado en su aparición en Davos, hace dos años. Este también expresó un claro apoyo al comercio libre y al multilateralismo.

La innovación china: una antigua tradición

Sin embargo, desde el estallido del conflicto comercial con EU, hace un año, han sucedido muchas cosas. La disputa frena el crecimiento. Sobre todo, ha cambiado la visión de Occidente hacia el poder económico de China. Entretanto, ahora se habla más de que China sigue protegiendo partes de su propia economía de la competencia internacional, como el sector financiero.

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Gracias a la clase media acomodada de China, el país también es cada vez más interesante para las empresas occidentales. El fabricante de automóviles Volkswagen, por ejemplo, vende uno de cada dos autos allí. Incluso las compañías estadounidenses ya no quieren producir más barato en China para el mercado mundial, sino conquistar un trozo del enorme mercado chino. “Ahora estas compañías se quejan de las restricciones de acceso a China”, dice el economista Rhaguram Rajan, vicepresidente del Banco de Pagos Internacionales. “Una parte de las tensiones geopolíticas se debe a los problemas entre las empresas”, añade.

Cuando la empresa Kuka, fabricante de robots, fue adquirida por Midea, en Alemania aumentó el escepticismo/ REUTERS

 

“Muy confundido”

La empresa estatal que dirige Ning Gaoning, Sinochem, se fusionará con Chemchina. Hasta hace unos años, él podía realizar adquisiciones en Estados Unidos. Ahora sería imposible. “Todos vemos cómo es la situación. Las empresas chinas invertirán seguramente menos en el extranjero”, explica en Davos. “Los chinos están muy confundidos”, según Ning. Su propia economía se ha desarrollado muy bien gracias a las inversiones extranjeras. “Los chinos pensaban por eso que su inversiones serían bien vistas en el extranjero. Ahora tienen que admitir que no es así”, subraya.

El gobierno alemán puede ahora, desde el cambio de una ley, impedir más fácilmente las compras de compañías nacionales, como reacción a la adquisición del fabricante de robots Kuka por parte del grupo chino Midea en 2016.

Demostración de tecnología china de reconocimiento de rostros por inteligencia artificial/Reuters

China, poder tecnológico

En Europa además existe el temor de perder el tren de las nuevas tecnologías. “Ninguna de las diez principales compañías tecnológicas proviene de Europa. El mercado está dominado por grandes plataformas en Estados Unidos y China”, aclara Martina Larkin, del Foro Económico Mundial, durante la presentación de un nuevo informe sobre la competitividad europea. Especialmente en tecnologías del futuro, como la inteligencia artificial (IA), los europeos se están quedando atrás: “Realmente tienen que mejorar”, dice Larkin.

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Tecnología, poder de mercado, empleo y riqueza: estos son los temas que alimentan el conflicto político con China. Los europeos apuestan por trabajar juntos, y Estados Unidos lo intenta a través de la confrontación: “Tendrá que haber ajustes en el comercio”, cree Stephan Schwarzmann, jefe de la influyente empresa estadounidense Blackstone. Es difícil decir cuánto tiempo tomará este proceso de reajuste. “Eso llevará tiempo, tal vez incluso décadas”, añade.

 

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