La mordida de Luis Suárez al italiano Giorgio Chellini está a punto de costarle al Liverpool la cantidad de 119.2 millones de dólares que no le pagaría el Barcelona por su traspaso, tras el castigo impuesto por la FIFA. Esto sucede justo 17 años después de que Evander Holyfield fue mordido por Mike Tyson. Diferentes castigos, pero desenlaces igual de funestos.

 

 

Al ahora apodado caníbal lo multaron con 111,734 dólares, además de la suspensión de cuatro meses de cualquier actividad profesional en el futbol y nueve juegos internacionales. A Iron Man lo congelaron dos años y fue obligado a pagar 3 millones de dólares. Cifras distantes, pero consecuencias que lucen muy parecidas.

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El ex campeón de los pesos completos le arrancó de un mordisco parte del pabellón de la oreja derecha a Holyfield, durante un combate entre ambos el 28 de junio de 1997, que significaba la revancha para el hombre que quería recuperar su título perdido ante el mismo adversario. Tras la inactividad ya no fue el mismo; peleó poco, perdió mucho y se retiró en 2005.

Los deportistas profesionales son el blanco de las marcas por su atractivo natural de ser figuras ejemplares para los fans. El foco sobre estos personajes que implican salud física y social, los hace vehículos de campañas tan exitosas como su trayecto bajo los reflectores.

Los profesionales del alto rendimiento entonces reflejan su alta disciplina y entrega en su campo de acción en ganancias millonarias. Sí, pero todo tiene un costo, a veces demasiado caro. Todo implica un sacrificio supremo. Un ente aspiracional no tiene derecho a equivocarse.

Error como el de estas mordidas, independientemente de que las causas sea psicológicas, provoca un daño irreparable a su mejor patrimonio: su imagen pública.

Existen otros casos deplorables que, sin ser mordidas, su resultado fue doloroso. Al ídolo del golf Tiger Woods, su afición descontrolada por las mujeres en relaciones extramaritales le ocasionó dañar su matrimonio y sus ingresos totales cayeron un 10% a 90.5 millones de dólares en el 2010.

Su ganancia total disminuyó en un 40% respecto a los 127.8 millones que facturó en el 2008. Sólo de patrocinadores perdió el 25%, unos 22 mdd, en buena parte por el retiro de Gillette y AT&T.

En un caso de 2009, Kellogg’s Co. canceló el contrato de patrocinio con el nadador olímpico Michael Phelps después de que apareciera en una foto del diario británico News of the World fumando marihuana en una pipa, durante una fiesta. Uno de sus amigos publicó el recuerdito en la red social Facebook.

 

Pérdida sobre pérdida

La cláusula de rescisión del uruguayo está tasada por el club inglés en 70 millones de libras esterlinas (esos 119.2 mdd), mientras que el valor en el mercado del jugador de 27 años de edad hasta antes de Brasil 2014 era de 52 millones de euros, o sea 70 millones 790 mil dólares, cifra que seguramente disminuirá.

De entrada, se prevé un descenso en sus ingresos anuales por el retiro de patrocinadores individuales. Y lo que venga.

En una especie de autoantropofagia, el atacante no sólo mordió a un tercer compañero de profesión, sino a su propia trayectoria, porque con el castigo de cuatro meses de suspensión y nueve juegos internacionales se va del Mundial por la puerta de atrás y peligra lo que parecía su inminente salto al futbol español, tratado desde días antes de la magna justa. Un presunto segundo candidato era el Real Madrid.

La sanción no le impide ser transferido, pero a partir de ahora las condiciones de negociación podrían ser una desventaja para él. Además, la FIFA lo multó con 100,000 francos suizos (82,229 euros, es decir 111,734 dólares o un millón 456 mil 343 pesos mexicanos).

El pago de la salida de Suárez es a pagar en una exhibición. Se trata de un ingreso líquido, y por ello de los más importantes en el modus operandi de una entidad futbolística.

El analista catalán Francesc Perearnau, subdirector de El Mundo Deportivo, reconocido diario de Barcelona, expuso que el club blaugrana estaría dispuesto a pagar hasta 60 millones de euros, 81.67 mdd, por el traspaso de Suárez para amortizarlos sin problemas a lo largo de cinco años.
Se marchan patrocinadores

El salario mensual actual de Suárez con el Liverpool es de un millón 429 mil dólares al mes, o sea 47,633 billetes verdes al día, por lo que en apariencia pagar la multa que le impuso la FIFA no representaría para él un gran sacrificio económico. El problema será la devaluación de su marca… Y sus ingresos.

Suárez percibe al año 14.2 millones de euros, es decir, 19.33 millones de dólares, de los cuales 100,000 euros o 136,155 dólares son de primas, y 1.5 mde, es decir 2.04 mdd, son de contratos publicitarios personales. Este último rubro tendrá una reducción inmediata.

La marca de ropa deportiva Adidas y el portal de juegos y apuestas 888Poker.com de plano anunciaron al público que realizarán una revisión seria de su relación comercial con el jugador. Al conocer el dictamen de FIFA, lo que sigue es que retiren sus nexos. Las marcas acuden a los deportistas por su atractivo de ser figuras ejemplares.

Aún no se pronuncian la compañía de seguros Abitab, la casa de apuestas online Paddy Power ni sus stakeholders por los diversos contratos inmobiliarios que posee.

Su contrato con 888Poker.com representa un mayor compromiso, debido a que fue fichado por la compañía como embajador internacional de la marca.

 

Se tiene que rescatar

El Barcelona no sólo es una entidad si no una marca global que posee una cultura de marca muy fuerte, que cuida cada detalle de su proyección e imagen pública porque finca su esencia en la identidad.

Por ello cuida cada detalle de sus fichajes. Una persona con problemas de conducta no tendría cabida en esta institución. Obvio, quedaría ver si el Madrid mantiene el interés.

Hay un detalle interesante sobre del desorden conductual de Suárez: desde la temporada 2010-11 ha sido sujeto a 34 partidos de suspensión sin haber recibido una tarjeta roja.

¿Qué pasará con el Pistolero, que lleva en la Premier League 82 goles? Deberá revertir la situación con una estrategia de personal branding urgente. Se tiene que reparar su marca, aunque no sin antes recuperar este problema de salud emocional que posee. Primero lo uno, y luego lo demás.

Sus asesores deberán apoyarlo para hacerlo resurgir de entre sus pedazos.

¡Ojo, que el dinero está en juego!

 

 

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