Compartir memes, el modus operandi de bandas de delincuentes o la ubicación de zonas peligrosas en redes sociales es poco contra lo que hoy ofrece #PlenoCiudadano, plataforma de comunicación y colaboración entre ciudadanos y legisladores.

 

La tecnología, hemos dichos ya, es un arma de dos filos, y guarda en su esencia una dualidad para muchos incomprensible aún. Están los extremistas que la satanizan y por el otro quien no se despega de la red; opiniones encontradas sobre los paradigmas de la comunicación y su evidente entorno cambiante, caótico, inesperado y al mismo tiempo operante y evolutivo. Confrontación entre generaciones, debates en la academia, la opinión pública, nuevas legislaciones y discusiones en los propios medios al verse inmerso en la proliferación de éstos.

Desde cualquier trinchera, la tecnología define la llamada nueva economía, y esa dualidad ha generado cambios, roto paradigmas y nos ha llevado a entender que ésta será una constante en el devenir de la humanidad. Suena drástico, pero ya no hay oportunidad de mirar atrás, de no evolucionar. Capitalizar la tecnología como medio de producción debe ser el objetivo principal; ahí están los gigantes tecnológicos que comenzaron la revolución tecnológica y las startups que incluso les pisan los talones con modelos disruptivos. Ahí están las empresas y organizaciones que, aprovechando su capacidad, están creando e incluso brindando herramientas para alzar la voz.

 

Tecnología a favor de los ciudadanos

El gobierno ha encabezado esfuerzos de inclusión tecnológica, apertura de internet, educación y atención ciudadana. Algunos esfuerzos, desde mi punto de vista, han sido mejor que otros, y se impulsan según intereses políticos. La educación sería el primer paso y vamos muy lento; sin embargo, una oficina del SAT ya no padece de burocratitis y está totalmente tecnificada. Aun así, hay un claro rezago y muchas acciones fueron reactivas en vez de proactivas. Ante la penetración de internet, el gobierno se vio obligado a abrir las puertas de la información como vía de acceso y transparencia. Todas las dependencias cuentan con un portal, que, en menor o mayor proporción, ofrecen atención e información. Esto es en cuanto a la atención ciudadana, pero ¿qué hay más allá?

La e-democracia va más allá de un portal: busca impulsar, desde acciones concretas, actividades que involucren la comunicación, colaboración y la transparencia entre el gobierno y la ciudadanía; incluye a ésta como parte de los asuntos públicos en pro de la mejora colectiva y de un mejor gobierno. Es un ganar-ganar. Por otro lado, el e-gobierno es unilateral y busca la apertura de información para la mejor gestión de procesos y facilitar servicios a las empresas; es una herramienta de políticas públicas centrada en el Ejecutivo. Por ejemplo: ¿cómo funcionan las aplicaciones de mapas? Gracias al gobierno abierto.

Sin embargo, éste sería más eficaz si abriera su información para facilitar resolución de problemas y facilitar la gestión entre gobierno y ciudadanos: bilateral. Sería, entonces, un ejemplo de e-democracia. ¿Imaginas una aplicación de mapas con colaboración directa a la secretarías de Seguridad o de Comunicaciones y Transportes?

 

La e-democracia

#PlenoCiudadano es una iniciativa del sector privado que promueve la e-democracia. Esta aplicación es una plataforma de comunicación y colaboración entre ciudadanos y legisladores. Es la respuesta de Propulsar, empresa de consultoría y desarrollo de proyectos a través de la unión de tecnología y comunicación, que año con año busca lanzar un proyecto sin fines de lucro a favor de la población. #PlenoCiudadano se descarga en las tiendas más populares de aplicaciones, siendo una herramienta que da voz a los ciudadanos para vigilar, denunciar y exigir a sus representantes el cumplimiento de sus funciones. Permite conocer a nuestros representantes (99% no sabe quiénes son) y conocer sus funciones (60% no las sabe).

De cara a los legisladores, existe un portal con un tablero de control para que éstos puedan revisar las intervenciones, peticiones y demandas de los ciudadanos hechas en la aplicación. Por supuesto, éstos podrán dar respuesta puntual, actualizar su información, publicar su agenda y hasta su declaración patrimonial. Es una vía de colaboración que ya usan más de 50 legisladores para interactuar con aproximadamente 12,000 usuarios que hasta el momento ya descargaron la app.

Compartir memes, modus operandi de bandas de delincuencia o zonas peligrosas a través de las redes sociales es poco contra lo que hoy es capaz de ofrecer esta plataforma de valor. Quizá los tiempos de ocio y de Facebook (que tal vez sea lo mismo) se puedan capitalizar en acciones más concretas. Mucho nos quejamos y poco hacemos; hoy tenemos una alternativa puntual que puede ser la diferencia de ser un ciudadano activo o uno pasivo: el que sólo se queja o el que actúa. Ya no hay pretextos: la plataforma crecerá en la medida que el ciudadano lo demande o en la medida que se sumen iniciativas de e-democracia a través del uso de la tecnología.

Apelando, como siempre, al sentido común y uso inteligente de la tecnología –que cada vez nos ofrece más alternativas propositivas–, es de índole personal decidir cómo capitalizarla: como un modo de producción, creación, comunicación y protesta (activo), o como vía de ocio y entretenimiento (pasivo).

 

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