Muchos son los tropiezos que ha tenido Gerardo Ruiz Esparza desde que tomó las riendas de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes en 2012 y cuya cereza en el pastel es la muerte de dos personas hace casi dos meses ocasionadas por la falta de pericia y la incompetencia de las autoridades para rescatar el automóvil que cayó en un socavón en el Paso Exprés, en Cuernavaca, obra, que, dicho sea de paso, está plagada de opacidad y corrupción, de lo contrario lo anterior nunca hubiera sucedido.

Este martes, uno de los alfiles más cercanos a Peña Nieto compareció ante la Tercera Comisión de la Comisión Permanente, reunión de trabajo que por más de tres horas se fue en justificaciones vacías y en donde ni una sola vez el secretario Esparza reconoció sus errores ni respondió preguntas de los legisladores como el incremento de casi el doble del presupuesto de las obras proyectadas, los nombres de los “responsables” del colapso del Paso Exprés, la portada de un diario de circulación nacional en donde se señala que intimida a los deudos, así como el porqué se indemnizó a uno de sus familiares con mucho más dinero del que la misma secretaria ofreció a los familiares de las víctimas del socavón, entre otros cuestionamientos que nunca fueron realmente respondidos.

Ruiz Esparza, lució siempre tranquilo, seguramente sabe que por ser muy cercano al presidente y que su destitución depende únicamente de Peña, no le preocupan los cuestionamientos de los legisladores, ni repartir culpas que él mismo debería asumir como la cabeza principal de la SCT,  y no cabe duda que tampoco tiene reparo en que caigan otras cabezas para salvar la propia, porque es un hecho que pese a esta comparecencia, pese a las notas periodísticas que evidencian la corrupción en las obras que Ruiz Esparza ha promovido, el secretario no tiene planeado renunciar, no por en el momento.

Muchas irregularidades rodean la construcción del Paso Exprés, que si bien, el gobierno se ha encargado de justificar como un accidente, no es tal, pues hubo evidentes fallas, como el no hacer caso a los apercibimientos de una empresa de coordinación que había recomendado hacer un “embovedamiento” en la alcantarilla, problema que fue detectado y se ignoró.

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Si la obligación del titular de la SCT es verificar todas y cada una de las obras a su cargo, por qué, en el caso del Paso Exprés, Ruiz Esparza acudió a verificar los trabajos únicamente en dos ocasiones, eso es lo que se dice en los reportes periodísticos. Se trata de una grave negligencia que cobró dos vidas y hasta el día de hoy ni aceptan sus errores ni hay sanciones por este hecho.

Evidentemente a Ruiz Esparza no le interesa lo que digan de él, ni tampoco las auditorías, tal parece que se está acostumbrando a vivir en la impunidad, cueste las vidas que cueste, pese a que los secretarios están para asumir las responsabilidades políticas, hoy él no quiere hacerlo, ni el presidente, ni nadie más. Las vidas de los mexicanos no valen para este gobierno, así lo dejó claro Ruiz Esparza quien debería renunciar y no está dispuesto a abandonar su cargo.

 

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