La  Casa Blanca ha expresado que no habrá invasión en Siria sino  un escarmiento para que Asad no vuelva a usar armas químicas, ¿la primera potencia mundial estará lista para asumir el costo de estas acciones? 

 

 

La guerra no es un asunto sencillo y los motivos que podría tener Estados Unidos en el caso Siria no son del todo claros. A eso debemos sumarle que en términos generales lo presidentes provenientes del Partido Demócrata son más reticentes a las guerras que los republicanos. Como ejemplo tenemos los casos de Kennedy y de Clinton. De ahí que lo que parecía una intervención inminente a inicios de la semana sea más violenta en los medios que en el terreno de combate.

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Decenas, cientos de análisis de diversa índole han plagado la red y plantean tres o cuatro escenarios serios además de la charlatanería y la conspiranoia. De ellos el menos probable es el de la invasión, ello metería de lleno y de cabeza a los Estados Unidos en un pantano al que no quieren meterse más, pues todavía no logran salir de Irak y Afganistán.

Para invadir Siria lo primero que necesitarían las fuerzas occidentales (Inglaterra y Francia –el brazo armado de la Unión Europea– es posible que vaya en la expedición) es controlar el espacio aéreo, para ello se estima que se necesitarían alrededor de 400 misiles entre Tomahawk, JASSM y JSOMM a un costo promedio 650,000 dólares, sin contar lo que cuesta mover toda esa cantidad de explosivos. Además hay que tomar en cuenta que a diferencia de Irak, cuyas defensas aéreas eran mínimas, Siria cuenta con aviones rusos de última generación. Claro, la vía fácil es destruir las 27 bases aéreas a la distancia para evitar que despeguen o aterricen los aviones, que han sido herramienta clave para el régimen de Asad.

Una vez logrado el control por aire sería necesario llevar tropas por tierra a un territorio donde se están usando armas químicas. Por lo que antes hay que atacar además instalaciones estratégicas e intentar eliminar al máximo el riesgo de este tipo de armamento. Quienes claman por la guerra ya sea de manera conspiranoica o por simple opinión mediática creen que todo esto se hace por orden presidencial y que no cuesta dinero ni mucho menos vidas. Por si fuera poco, el país que entre tiene la obligación, al menos moral, de reconstruir el país invadido. Obvio que siendo Siria una potencia energética con una posición geoestratégica importarte podría parecer buen negocio para activar la economía mundial.

Sin embargo esa es la versión simplista, en la actualidad los rebeldes sirios están copados por Al Qaeda el grupo terrorista que mayor daño ha infringido a los Estados Unidos en su propio territorio.

Aquel que expulsó a Rusia de Afganistán y que a la fecha se mantiene en pie de lucha contra los propios EU en ese y otros países de la región. Así que tras derrocar a Asad tendría que acabar con los rebeldes y al tomar tintes de verdadera invasión y no de guerra libertadora con miras a instaurar democracias, nuevos grupos podrían levantarse en armas para defenderse de un enemigo extranjero. Así, la guerra convencional podría durar apenas unas semanas, pero la guerra irregular podría alargarse por años. En otras palabras destruirían un país.

A lo anterior debemos sumarle la posibilidad de una represalia contra Israel que ya ha empezado a movilizar tropas y a reclutar soldados de manera preventiva. Un Irán que presiona y amenaza pues tiene invertidos millones en un gasoducto que atraviesa Siria sin contar el apoyo que representa este último para Hezbollah y para el régimen iraní.

Por otra parte Rusia es uno de los mayores inversores en infraestructura, turismo y energía en Siria que a su vez es uno de sus grandes compradores de armas. De hecho el principal bloqueo en el consejo de seguridad de la ONU para evitar que haya una intervención proviene de Rusia quien además podría perder su base naval en el mediterráneo. Moscú ha advertido que al meterse en Siria “Estados Unidos es como un chimpancé jugando con una granada”.

Los incentivos para el gobierno de Obama no son muchos, la propia Casa Blanca ha expresado que no habrá invasión sino apenas un escarmiento para que Asad no vuelva a usar armas químicas, lo cual conllevaría al bombardeo de las seis principales bases aéreas. Tras ese ataque habría un re balance de fuerzas que aprovecharán otras potencias regionales que ya intervienen en la región al proveerle armas a uno u otro bando, eso es posible que alargue el conflicto aún más, con todos los problemas de seguridad que conlleva para los vecinos, con cientos de refugiados y con una economía que se encuentra destrozada.

Dudo que exista una conflagración mundial, a pesar de sus amenazas y de tener barcos en el mediterráneo Rusia ha dicho que no entrará en combate para defender Siria. China si bien está interesado en mantener su creciente influencia regional y tiene intereses sobre oriente medio no busca conflictos con nadie. Irán podría tener alguna escaramuza con Israel pero difícilmente habría una escalada. El dilema de Obama es grande, sus incentivos son pocos, apenas si mantener la imagen de potencia hegemónica de parte de Estados Unidos, algo que frente al antiamericanismo creciente podría no resultar tan buen negocio.

 

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