La fractura hidráulica (fracking) sigue vigente en México, y siete estados del país concentran esta polémica actividad.

El pasado 24 de enero, la organización no gubernamental Cartocrítica reveló el número de pozos petroleros y las fracturas del subsuelo derivadas de esta técnica que ha activado  alarmas internacionales de la comunidad ambiental.

Manuel Llano, fundador e investigador del organismo, explicó que 24% de los pozos petroleros del país ha sido fracturado hidráulicamente, es decir uno de cada cuatro.

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La cifra de pozos petroleros que han sido fracturados hidráulicamente asciende a 7,879 pozos de los 32,464 existentes.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, aseguró desde su campaña electoral que México no utilizaría esta técnica para extraer petróleo y gas, pero su gobierno, a través de la Secretaría de Energía,  únicamente ha cancelado la subasta 3.3, que incluía recursos shale.

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La fractura hidráulica de rocas lutitas en el subsuelo implica la inyección de químicos, técnica que ocasiona supuestos sismos, contaminación de mantos acuíferos, además de un uso elevado de agua.

«A menos de que haya una prohibición expresa por decreto del ejecutivo o mediante una iniciativa de ley, la autoridad no tiene manera alguna de prohibir esa práctica (…) Tenemos cuatro iniciativas en el Congreso distintas sobre el fracking,  pero ni siquiera se están discutiendo», agregó Llano en una conferencia de prensa.

Gráfica: Alejandra Saavedra

Tamaulipas y Veracruz concentran más de 10,000 fracturas. Coahuila tiene la relación más alta entre el número de fracturas por pozo, con una media de 19.2 fracturaciones por pozo.

El origen del fracking en el país

De acuerdo con los últimos datos disponibles de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), el fracking comenzó a usarse el 26 de enero de 1996 en el pozo Jacinto-5 en Tabasco. Al final de ese mismo año, 11 pozos más habían sido fracturados en Veracruz, Tamaulipas y Nuevo León.

El pozo Cougar-11 en Coahuila tiene el primer lugar en fracturas con un total de 104, seguido por Presidente Alemán-1336 y San Andrés-5044 en Veracruz.

Existen 26 bloques ya adjudicados para la exploración y extracción de petróleo y gas shale (no convencionales), 25 son asignaciones a Pemex Exploración y Producción para no convencionales.  abarcan una superficie de 9,161 kilómetros cuadrados en seis entidades del país.

El otro campo  no convencional está en el contrato de Pemex con la Operadora Campos DWF, subsidiaria de Grupo Diavaz, para el Campo Miquetla en Chicontepec que va a requerir fractura hidráulica.

«Adicionalmente, existen 183 bloques con potencial para ser licitados y adjudicados en un futuro, identificados por el Plan Quinquenal de Hidrocarburos actualizado a noviembre de 2018, con una superficie total de 53,072 km2».

Roberto Ochandio, especialista petrolero y geógrafo, recordó que la tendencia mundial de producción de petróleo y gas va en declive, pues cada 3 años cae 12%, equivalente a la producción total de Arabia Saudita.

El ingeniero agregó que solo un evento efímero como el gas y aceite shale extiende la vida de los combustibles fósiles, pero ante la revolución de las energías limpias, los hidrocarburos  tienen los días contados. «En otras palabras, se acabó la fiesta, se acabó la orgía», agregó.

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