Cuando los discos de vinil fueron desplazados completamente por el CD en la década de los noventa, Rainbo Records conservó su fábrica, que hoy trabaja a marchas forzadas.

 

Por Ellen Huet

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A finales de 1980, cuando los discos de vinil comenzaron su caída en picada impulsada por la llegada del CD, Rainbo Records, una gran planta productora ubicada cerca de Los Ángeles, conservó 14 de sus prensas de viniles, un movimiento que no tenía mucho sentido en aquel entonces y mucho menos cerca del año 2000, cuando esos discos estaban prácticamente extintos.

Pero hoy, el presidente de Rainbo, Steve Sheldon, está profundamente agradecido por cada una de esas máquinas descomunales que descansan en el piso de su fábrica. Hay tantas personas que quieren producir un disco que las máquinas funcionan seis días a la semana, 24 horas al día. Presionan vinilo derretido en discos, recortan los bordes y lanzan un commodity que hoy es sumamente popular.

Las ventas de discos de vinil no sólo están creciendo, se han acelerado año con año: aproximadamente 18% en 2012, 32% en 2013 y 51% en 2014. Rainbo una vez fabricaba 5,000 discos en un día; hoy fabrica 25,000. Y Rainbo, la planta más antigua de vinilo prensado en Estados Unidos, y la tercera mayor del mundo, todavía tiene el equipo para hacerlo, a pesar de que está empezando a mostrar su edad, dijo Sheldon a Forbes mientras le mostraba su planta de Canoga Park en California.

La prensa más reciente de Rainbo fue fabricada en 1977. Debido a que ya nadie fabrica prensas, la compra de nuevas piezas para máquinas desgastadas es difícil, y la búsqueda de nuevas máquinas es casi imposible. Pero la demanda no va a ceder: incluso con Rainbo llevando al máximo sus prensas siete días a la semana, hay un retraso de meses para los pedidos.

“Para seguir funcionando así, alguien va a tener que empezar a fabricar algunas máquinas de nuevo”, dijo Sheldon.

 

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