No hay que dedicarle más tiempo al trabajo, sino a ser más eficaces en la jornada laboral, pues son las jornadas reducidas las que tienen mayor impacto en la productividad.

 

 

 

 

Una empresa cuenta con diferentes recursos, siendo el tiempo, el dinero y las personas los esenciales.

A pesar de que el tiempo es un recurso intangible, se trata de la herramienta primordial con la que se mide si somos eficientes o no. Hago referencia a la conocida idea: “Siempre es hacer la mayor cantidad de cosas en el menor tiempo posible”. Lo cual hace parecer que todo es una carrera contra el tiempo.

El dinero, al igual que el tiempo, uno desea que nunca se termine: tener una fuente infinita de recursos. Sin embargo, no puede ser así.

En cambio, las personas son el recurso laboral del que aparentemente uno puede disponer más fácilmente. De ahí la frase: “Nadie es indispensable”. Y sin embargo, es en mi opinión el recurso más complejo de manejar.

Podemos darnos cuenta de que la importancia del manejo de los recursos parte desde mucho tiempo atrás: retrocedamos a la Revolución Industrial donde nace la Administración como una herramienta para precisamente manejar de manera eficiente y eficaz los recursos de una empresa. Incluso, al paso del tiempo, nacieron varias escuelas: la científica, la humanista, la burocrática. Todas girando en torno a la persona en su contexto.

Como empresario, uno quiere colaboradores productivos. Muchos de los debates en torno a la productividad son acerca de la jornada ideal de trabajo.

Es de conocimiento general que la calidad de vida de los empleados genera más productividad a nivel mundial, y entre los principales factores para lograrlo está el trabajar sólo las ocho horas de la jornada laboral o incluso reducir el tiempo de trabajo, mejorar las instalaciones de la compañía y establecer tiempos de descanso para permitir la recuperación física y mental.

Después de un detenido análisis de las diferentes jornadas laborales en sus respectivos países, he llegado a la conclusión de que no hay que dedicarle más tiempo al trabajo, sino a ser más eficaces en la jornada laboral pues son las jornadas reducidas las que tienen mayor impacto en la productividad. Esto aplica tanto en empresas como el sector gobierno. Es importante tener sólo el personal necesario para desarrollar las actividades productivas y administrativas e implementar horarios de verano con reducción de horario.

Como ejemplo claro tenemos al mundialmente reconocido Google, que ha sido nominado por cuarta vez, según la revista Fortune, como la mejor empresa para trabajar, pue éste, dentro de múltiples beneficios a sus empleados, ofrece jornadas de trabajo flexibles en las que los trabajadores tienen descansos amplios e incluso pueden trabajar desde su casa. Son pagados por su talento más que por su esfuerzo.

En México, los empresarios ocupan el séptimo sitio a nivel mundial en presentar el más alto estrés en los últimos meses, de acuerdo a la Encuesta Internacional de Grant Thornton (IBR), y también es uno de los países que menores días de asueto presentes en el año, sólo nueve, mientras la media internacional es de 14 días.

Paradójicamente, los países que mayor productividad presentan cuentan con más número de días de asueto, como los países nórdicos, que tienen 23 días de descanso.

Considero importante impulsar la flexibilidad de horarios y crear un sistema de remuneraciones al personal en función de cumplimiento de objetivos, es decir, en forma variable y en forma fija de acuerdo al impulso o apoyo que presten a su empresa, al utilizar su talento y creatividad en la innovación y desarrollo de nuevos productos y servicios.

Es necesario mantener al personal de la empresa motivado, y no es sólo cuestión de remuneración basado en el salario, sino la implementación de diferentes estrategias motivacionales para dar así un enfoque importante al factor humano.

Una forma de lograr esta motivación es a través de la personalización, canalizar las habilidades de cada empleado para cumplir los objetivos determinados. Por tanto, es más honesto preguntarle a una persona cuánto puede conseguir y encaminarlo a desarrollar su talento, y considerar su remuneración en base al desarrollo de éste y el beneficio que presenta tanto económico como en otros rubros de la empresa.

Es en esa individualización donde radica la clave de la gestión moderna de las empresas: es la diferencia. Como lo demostró Google, cuando se pide el máximo uso de las habilidades a cambio de condiciones de trabajo y de vida óptimos, creas un trabajador leal a la empresa, productivo y comprometido.

En el camino para la implantación de nuevas metodologías de trabajo en México, se deben aprovechar las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías de la información, como Internet, telefonía, que permiten trabajar desde diferentes puntos. Y lo más importante: necesitamos poner una mayor ponderación en la productividad y la calidad en los productos y servicios.

 

 

Contacto:

Twitter: @mariorizofiscal

 

 

 

*Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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