Color Genomics anunció que ofrecerá pruebas genéticas para prevenir el cáncer de mama y de ovario en sólo 250 dólares, frente a los 4,000 que cuesta hoy.

 

Por Matthew Herper

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Esta semana, una startup con sede en Burlingame, California, llamada Color Genomics, anunció que ofrecerá pruebas genéticas para cáncer de mama y de ovario –las mismas pruebas genéticas que llevaron a Angelina Jolie a someterse a una operación para extirpar sus mamas y ovarios– a un dieciseisavo del costo de la prueba más usada actualmente.

“Queremos democratizar el acceso”, dice el CEO de Color, Elad Gil. “Queremos ampliar el acceso a este tipo de pruebas, porque es muy importante que las mujeres comprendan sus riesgos y trabajen con su médico para generar un plan de acción en caso de que sea necesario.”

La compañía ha levantado 15 millones de dólares (mdd) de las firmas de capital de riesgo Khosla Ventures y Formation 8, así como de un grupo de inversionistas privados que incluyen a Laurene Powell Jobs, viuda del cofundador de Apple Steve Jobs, Marc Tessier-Lavigne, presidente de la Universidad Rockefeller, y Susan Wagner, cofundadora de BlackRock.

“Elad no lo sabe, pero mi madre sobrevivió al cáncer de ovario, fue un milagro. Entiendo la importancia de las pruebas genéticas y también entiendo los retos que implica conseguir la cobertura de un seguro para hacer ese tipo de pruebas. Y realmente me cautivó que su objetivo fuera reducir el costo de las pruebas en algo así como 10 veces para democratizar el acceso a las mismas”, dice Wagner.

Durante años, el vendedor principal de estas pruebas genéticas, incluidos los genes BRCA1 y BRCA2, ha sido Myriad Genetics, de Salt Lake City, Utah, que cobra alrededor de 4,000 dólares por su prueba más costosa. No obstante, en 2013 Myriad perdió un caso del Tribunal Supremo con relación a sus patentes sobre los genes, lo que ha permitido a otras empresas hacer el mismo tipo de pruebas a un costo mucho menor. Empresas como Ambry Genetics, Quest Diagnostics e In Vitae han lanzado versiones más baratas de la prueba, bajando el precio hasta 75%, en parte debido a que la nueva tecnología de secuenciación genética de Illumina ha bajado rápidamente el costo de hacer las pruebas genéticas.

Pero eso no era lo suficientemente barato para Color. La compañía dice que ha introducido nuevos niveles de automatización en el proceso de las pruebas genéticas, pero que también está dispuesta a sacrificar su margen de ganancias con el fin de poner la prueba en las manos de mujeres que de otra manera no podrían permitírselo. Gil señala que un estudio en la revista Science indica que 10% de las mujeres con cáncer de mama tenían mutaciones BRCA, pero sólo la mitad de ellas tenían el antecedente familiar de cáncer de mama que hizo que las aseguradoras pagaran por la prueba. Gil piensa que esas mujeres deberían poder obtener sus resultados.

Al principio, Color no tendrá contacto con las aseguradoras y facturará sus pruebas directamente a sus pacientes, lo que se dice que reducirá aún más los costos. Los médicos tendrán que solicitar la prueba en línea.

Gil tiene un doctorado en biología por el MIT y trabajó en un gen del cáncer llamado PTEN. Entonces decidió que tenía que trabajar en el software, y suplicó por conseguir un trabajo en Google. “Pensé que el software era el futuro. Parecía que transformaría la biología.”

En Google trabajó en Android y luego en Gmail. Después abrió una empresa junto con uno de sus cofundadores de Color, Othman Laraki, la que fue comprada por Twitter. Pero tanto Gil como Laraki querían tomar sus habilidades tecnológicas y aplicarlas a la biología. “Realmente empecé a sentir que el futuro de la genética iba a ser en muchos sentidos detenido por un problema con los datos”, dice Laraki.

¿Están estos geeks de los datos realmente listos para el mundo de las pruebas médicas? Algunos colaboradores científicos de renombre dicen que sí. Una de ellas es Mary Claire King, quien descubrió los genes BRCA y ha protestado por el elevado precio de las pruebas. Otra es Laura Esserman, directora del Carol Franc Buck Breast Care Center en la Universidad de California, en San Francisco.

Esserman cree que Color podría cambiar el mundo de la genética del cáncer de mama. “Se vuelve barato y fácil de comprender”, dice. “Mientras más común y público, más de nosotros podremos entenderlo. No tiene que ser un secreto.”

 

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