En entrevista, el profesor Antal Fekete, fundador de la Nueva Escuela Austríaca de Economía, explica que no puede existir un capitalismo auténtico en el que el llamado “Estado del Bienestar”, es un descarado esquema “Ponzi” en el que se esclaviza a las futuras generaciones que pagarán sus costos, y su deuda, en beneficio de generaciones actuales.

 

 

 

Esta semana el profesor Antal Fekete, fundador de la Nueva Escuela Austríaca de Economía, nos concedió una amplia y profunda entrevista. En ella se abordaron temas económicos diversos como qué es el dinero, la función monetaria de los metales preciosos (oro y plata), las consecuencias inevitables del abandono del patrón oro, entre otros.

Fekete explicó que el error de Ludwig von Mises –uno de los miembros más prominentes de la “vieja escuela”, y sus seguidores, fue alejarse de las enseñanzas del fundador original: Carl Menger.

En este sentido, manifiesta también una abierta oposición a las corrientes keynesiana y monetarista al estilo Friedman. Las acusa de haber provocado una desestabilización de la estructura de la tasa de interés que era estable antes del abandono del patrón oro. En su opinión, estas corrientes económicas lograron convertirse en las predominantes en el planeta gracias a su demagogia, pues “están diseñadas para apelar a nuestro sentido de la justicia: el antídoto contra la miseria en medio de la abundancia”. Se aprovechan así del “terriblemente bajo nivel de educación basado, como lo es, en la envidia”.

Señala que así Keynes cautivó a Roosevelt, y Friedman a Nixon. “Estos dos presidentes estuvieron felices de pisotear la Constitución de los Estados Unidos”. Como resultado, el patrón oro fue destruido y el dinero fíat, irredimible, fue impuesto a los ciudadanos americanos en 1933, y más tarde en 1971, a todos los habitantes de la Tierra.

De este modo, Fekete explica que no puede existir un capitalismo auténtico en el que además el llamado “Estado del Bienestar”, es un descarado esquema “Ponzi” en el que se esclaviza a las futuras generaciones que pagarán sus costos, y su deuda, en beneficio de generaciones actuales.

Por eso es indispensable que transitemos al uso de la moneda de oro y plata, sin tener que desafiar la autoridad de los bancos centrales como la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed). La solución es que en cada país se abriera la Casa de Moneda a la gente para la libre acuñación de monedas en estos metales preciosos.

Si se hiciera, propone el profesor, las minas de todo el mundo acudirían a entregar su producción a cambio de Letras Reales de Oro, pagaderas en la moneda estándar en 91 días (el tiempo que toma refinar y acuñar las monedas). Las minas a su vez subastarían sus Letras de Oro al mejor postor, es decir, el que ofreciera el descuento más bajo respecto al valor facial de las mismas. “De esta manera se establecería una tasa de descuento de oro creíble, que no está manipulada por los bancos centrales y el sistema bancario”, señaló. Lo mismo podría hacerse con la plata y se proporcionaría así un financiamiento alternativo para el comercio de otros productos de primera necesidad. Esta nueva “monetización” recapitalizaría la economía mundial.

Una vez que el monopolio de los bancos centrales se haya roto, agrega Fekete, “se dejaría a la gente decidir si quieren dinero de papel o si quieren monedas de oro a cambio de sus bienes y servicios”.

Considera que estas letras respaldas en oro contante y sonante comenzarán a circular de forma espontánea, y que si no ha sucedido todavía, se debe a que los países inconformes con el petrodólar, lo único que quieren es elevar su divisa a nivel de moneda de reserva para reemplazarlo.

Por otra parte, advierte una posible conspiración para desmonetizar la plata en el siglo XIX, 100 años más tarde al oro en 1973, y así encumbrar al dinero fíat.

Sobre lo que es dinero, comentó que Menger llamó así a la moneda estándar acuñada en metales preciosos monetarios, oro y plata. Esto gracias a que ambos ocupan el primero y segundo puestos como las mercancías más mercadeables de todas, gracias a que su utilidad marginal desciende a la tasa más baja respecto de las demás. Cabe añadir que todo este proceso lo detalló el propio Menger en su obra El Origen del Dinero.

Fekete abundó también sobre la diferencia entre dos conceptos que se confunden con frecuencia: precio y valor del oro. Reprocha que los medios de comunicación hablen de variaciones en el “valor” del oro. En lugar de decir que el oro “ha subido”, deberían reconocer que en realidad es el valor del dólar y las demás divisas el que se ha desplomado. A los ojos de las personas precio y valor del oro son lo mismo, y eso “es exactamente lo que los manejadores del dólar irredimible quieren que la gente crea.” Sin embargo son diferentes. “El valor del oro (al ser la mercancía dinero, o sea la más mercadeable de todas) es constante mientras que su precio cambia, lo que significa que el valor del dólar cambia”, algo que por supuesto se quiere ocultar, pues tiende a cero. Estados Unidos es pues, una especie de “nuevo Imperio Romano” que cae, asegura.

Las aportaciones del profesor Fekete en esta entrevista son enormes y no se alcanzarían a cubrir por completo en este artículo. Quedan pendientes muchos temas como los efectos de la masiva impresión monetaria de dólares de la Fed, el peligro de deflación en el mundo, la falsedad de la Teoría Cuantitativa del Dinero, qué es la Base y Cobase del Oro, la “backwardation“ de éste y varios más.

La entrevista completa en inglés la encuentra en el blog personal de este periodista, y en próximos días será publicada en español. ¡No se la pierda!

 

 

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