La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) detalló las condiciones económicas, es decir, el marco fiscal para las actividades petroleras, contratos y sus modificaciones para campos de aguas profundas.

«Para Pemex implica una gran diferencia porque hacer la migración sí implica pasar de un régimen fiscal de asignaciones (incluso con un apartado particular en la ley con un derecho predeterminado) a un esquema fiscal idéntico al que manejamos en los contratos petroleros», dijo el subsecretario de ingresos de Hacienda, Miguel Messmacher, durante la presentación de las bases de licitación del bloque Trión en aguas profundas.

¿En qué consiste este esquema? En primer lugar, el funcionario mencionó un impuesto sobre la renta (ISR) al que paga el resto de las actividades empresariales, con la misma tasa (30%).

Luego hay dos cargas tributarias respecto a las superficies: una cuota contractual para la fase de exploración y un impuesto por actividad de exploración y extracción que se pagan en función del área cubierta por el contrato.

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Durante los primeros 60 meses, las empresas pagarán 1,175 pesos por cada kilómetro (km2) cuadrado, después 2,810 pesos por km2 para la cuota contractual. El impuesto por actividad de exploración y extracción será de 1,533 y 6,133 pesos respectivamente.

«Una parte del pago va al gobierno federal y otra a los gobiernos locales», añadió Messmacher.

En aguas profundas, los recursos se asignarán a las entidades más cercanas a los campos en agua para que las comunidades mexicanas se beneficien por los desarrollos petroleros.

Otro elemento fiscal es una regalía básica, cuyo valor depende del precio y el tipo de hidrocarburos que se extraigan.

«A niveles de precios más bajos el monto de la regalía es más reducido».

Messmacher también detalló un cerco fiscal para que las actividades de exploración y extracción de hidrocarburos reconozcan una renta especial propiedad del estado, que no permite a las compañías mezclar dentro de sus cuentas actividades distintas, y así evitar la contaminación de dicha renta petrolera «que es de todos los mexicanos».

El mecanismo de ajuste viene en todos los contratos y busca que, frente a «sorpresas positivas» o de un mayor volumen, el gobierno reciba mayor porcentaje de los recursos que se obtengan.

Pero el impuesto que cerrará el marco fiscal será la regalía adicional que propongan las empresas al gobierno y donde ocurrirá el mercado para el proceso de licitación.

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La regalía adicional considera un valor mínimo, pero también un valor máximo. En caso de tener un empate en las propuestas, el criterio será una oferta de recursos adicionales, y una parte irá al fondo mexicano del petróleo y otra como inversión para el proyecto de Trión.

Eso cambia para Pemex en las asignaciones, pues su tasa de derechos está predeterminada por ley, explicó el subsecretario.

A diferencia de las rondas previas, las empresas que busquen entrar a Trión tendrán que hacer un reconocimiento básico de lo que invirtió Pemex.

Desde 2012, Pemex ha realizado una inversión de desarrollo de Trión de 400 mdd, recordó el subsecretario

«Se le pide al participante que se empareje con lo que ha hecho Pemex».

La lógica de Hacienda es que, si aumenta la rentabilidad del consorcio contratista, es decir Pemex y su futuro socio, se incrementará el monto de la regalía adicional.

«Lo que estamos buscando es garantizar son condiciones adecuadas de competitividad al mismo tiempo que aseguramos que el estado

mexicano reciba toda la renta del proyecto», añadió Messmacher.

 

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