Aunque la familia se ha transformado, las políticas familiares se han quedado rezagadas, fomentando que hoy, para un número creciente de personas, alcanzar el equilibrio entre la vida privada y profesional sea una hazaña cada vez más complicada.

 

El concepto de la familia se encuentra en plena evolución. En muchos países, incluido el nuestro, el modelo tradicional de familia está constituido por un hombre y una mujer unidos en matrimonio y con hijos. Este modelo, donde el hombre, por lo general, trabaja fuera de la casa y gana dinero, mientras la mujer se encarga del ámbito doméstico, está cambiando.

Actualmente, la familia es una pareja dentro o fuera de matrimonio con doble ingreso; es una familia reconstruida, con hijos de distintos matrimonios; es una madre o un padre soltero; es una familia constituida por dos hombres o dos mujeres, sólo por mencionar algunos ejemplos.

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Aunque la familia se ha transformado, las políticas familiares no han seguido el mismo camino. Lejos de adaptarse a una nueva realidad social, las políticas han quedado rezagadas, fomentando que hoy, para un número creciente de personas, alcanzar el equilibrio entre la vida privada y profesional sea una hazaña cada vez más complicada.

Los nuevos modelos de familia ya son una realidad en México y en el resto del mundo. Por eso, el tema de un proceso de adaptación que apoye estas nuevas estructuras sociales forma parte de la agenda de discusión en esta Reunión Anual del Foro Económico Mundial en Davos.

La revolución del concepto de familia puede explicarse en parte por la creciente inclusión de la mujer en el campo laboral y la evolución gradual de los roles de género, y está estrechamente vinculada con una reorganización de las responsabilidades personales y profesionales. Por un lado, la mayor participación de la mujer en la economía significa que cada vez menos mujeres se dediquen exclusivamente a tareas domésticas o familiares. Sumado a la transformación de los roles de género, hoy es cada vez más común que cualquiera de los padres adopte responsabilidades tradicionalmente atribuidas sólo al hombre o a la mujer.

La “doble carga”, usualmente asociada con madres de familia incorporadas al mercado laboral, se ha convertido en un fenómeno generalizado, que toca indiscriminadamente a madres y a padres empleados, de los cuales se espera una participación cada vez más activa en el hogar. La “doble carga” afecta particularmente a las madres y los padres solteros, que a menudo no cuentan con otra persona para compartir las responsabilidades de cuidado de los hijos y de proveedor de familia. En México y el resto del mundo, la nueva realidad de las familias requiere la formulación de políticas que respondan de forma más adecuada a sus necesidades.

Las licencias por maternidad y paternidad, así como la inversión en infraestructura y servicios de cuidado de niños son dos reformas importantes que debe impulsar el sector público. Los permisos ofrecen la posibilidad a las mujeres de asegurar su regreso a la vida profesional, después de dar a luz, y a los hombres de asumir responsabilidades familiares. La duración de las licencias por maternidad y paternidad tiene una relevancia singular para las madres y los padres solteros, que no pueden dejar su empleo por cuidar a sus hijos. La inversión en infraestructura y servicios de cuidado de hijos, como guarderías, contribuye a reducir la presión de la “doble carga” para padres con niños pequeños.

Desde el sector privado, las políticas corporativas que permiten una organización alternativa del tiempo de trabajo, como el home office o flextime, tienen un efecto similar. Pese a que algunas compañías ya han implementado este tipo de esquemas para beneficiar a madres trabajadoras, a medida que cada vez más hombres adoptan responsabilidades de cuidado de los hijos, se vuelve necesario extenderles esta opción.

El día de hoy participaré como panelista en una sesión que analiza la evolución del concepto de la familia y los retos implicados en este proceso. Ante la falta de políticas adecuadas, las familias más afectadas son aquellas que no se insertan en un molde tradicional.

Este es el momento de adaptar nuestra visión de la familia y de tomar acciones para que nuestras políticas sociales y corporativas reflejen los cambios en nuestra sociedad.

 

Contacto:

@angelicafuentes

 

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