Las especulaciones están por terminar, cerca, cada día más cerca estamos de saber quién será el futuro candidato de la presidencia por parte del partido oficial. El presidente Peña Nieto que sería la última semana de noviembre o la primera de diciembre, ya se acerca el momento, y mientras más cerca, hay más corte de venas entre los políticos, los partidos, los independientes, los opinólogos, las redes sociales, los bots, los enemigos del régimen, Trump seguramente está estresado, y ahora hasta la nueva figura disruptiva en todas las elecciones mundiales, los rusos seguramente también lo estarán.

Estos últimos meses ha sido una campaña sin candidatos en dónde todo se baten con especulaciones, pareciera que es un deporte nacional, el hacer especulaciones, si es Meade, si es Osorio, si es Nuño o Narro o si de plano De la Madrid también lo han considerado, Nadie sabe quién será (esperemos que el presidente si lo sepa) para tranquilidad de todos los mexicanos y del mundo entero, ya lo dijo el presidente, el nombramiento en México es una liturgia y va más allá de cualquier partido, es simplemente un proceso religioso que nace desde el poder, en dónde no es un tema de partidos, es un tema de hombres y de grupos de poder. A veces no entiendo como siendo los mexicanos tan buenos para entender las series americanas de Netflix como “House of Cards” o “Designated Survival”, no les damos el mismo atributo que se ve en la pantalla a la política mexicana, cuando por el simple hecho de ser mexicana, con todo el surrealismo que tiene nuestra cultura, es parecido y algo mucho más complicado, pero en fin, aquí todo se lo atribuimos al santo PRI, partido del mal y de todos nuestros males, cuando la decisión de un sucesor implica miles de cosas más que una receta médica de: uno, piensa quién es el mejor amigo del presidente; dos, ahora diga quién le va a cubrir las espaldas; tres, ahora piense usted en quien está mejor posicionado, y así siga haciendo se chaquetas mentales para poder pasar el tiempo mientras nos dicen quién es.

Esa fue la primera etapa y ya se va a acabar, y hay un asunto muy importante que es que el presidente en turno empieza a quedar en segundo plano y ahora toda la atención y los ataques van a los candidatos, para bien o para mal, pero habrá que ver cómo se desarrollan los asuntos internos del país, sigue la negociación con el TLC, los problemas de seguridad y el mundo tomando extraños caminos democráticos o no.

Ahora viene una segunda etapa, ya designado el candidato oficial, viene una revolución en la calle, sigue la liturgia bajo el síndrome “se los dije y yo ya sabía” todos ya sabían, todos fueron sus compañeros de escuela o si no es el primo del amigo de mi hermano, yo lo conozco, seguro me llama cuando gane. Por el otro lado, las cosas se balancean, ya hay un candidato oficial y los encuestadores corren a medir el nombramiento y se ajustan los números, empiezan las mediciones y de ahí pa´l real, plena campaña. Sigue la fase tres, todos los candidatos de oposición y los independientes, se tiran a madrear al nuevo integrante de la lucha fratricida por la presidencia, pero ya está instalado el nuevo contrincante en el ring de la elección, empiezan las cargadas, los apoyos, y el país se empieza a dividir en quien le va a quién.

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Ahora como fenómeno extra, la ya bien establecidas, conocidas y consabidas “Redes Sociales” medirá el éxito o no de esta liturgia de la postulación y dará su veredicto, beneplácito y bienvenida con likes, tuits, memes, campañas sucias, encuestas mágicas, con lo que los ciudadanos y los opinólogos tendrán toneladas de bites para poder definir como quedo el ánimo social de las redes sociales, (no de los ciudadanos, que quede claro, ya que ese solo se verá hasta el día de las elecciones.)  y con esto se iniciará la guerra electoral a nivel mundial, con intromisiones de los gringos, rusos, los venezolanos y seguro hasta de los chinos en el ciberespacio, con el fin de apoyar o atacar al candidato oficial, al nacionalismo mundial, a la izquierda, a la derecha, a los zurdos y a los diestros y a todos los que se dejen.

Diciembre será una olla de grillos, una efervescencia hasta el día 12 de diciembre, que inicia la otra liturgia nacional, la de las fiestas religiosas y las vacaciones de fin de año, habrá que tan bien nos depara este destino electoral como pasaremos nuestra navidad y año nuevo mexicano, ante este inicio del proceso electoral, y como dijeran los clásicos ¡que Dios nos agarre confesados!

 

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