Por primera vez en la historia, la Unión Europea (UE) se ha comprometido a asumir una deuda común. Pero antes, la UE aprobó su presupuesto para los siguientes siete años (oficialmente conocido como el marco financiero plurianual), que asciende a los 1.074 billones de euros (1.23 billones de dólares). La parte histórica es el fondo separado de 750,000 millones de euros para la recuperación económica necesaria tras la pandemia, de los cuales 390,000 millones de euros se entregarán a los países de la UE en forma de subvenciones y 360,000 millones de euros en préstamos.

Francia, Alemania y la presidencia de la Comisión de la UE habían propuesto incluso 500,000 millones de euros en subvenciones. Aun así, la alta cuantía de las subvenciones no tiene precedentes.

Cuerno europeo de la abundancia

Las ayudas por 390,000 millones de euros son un elemento importante del acuerdo. Ese dinero provendrá del fondo de 750,000 millones de euros, conocido oficialmente como “UE de la próxima generación”. La Comisión Europea pedirá prestado todo ese dinero, emitiendo bonos con vencimientos de tres a 30 años. El plan es empezar a devolver el dinero a partir de 2027, con la cuenta a liquidar en 2058.

De esos 390,000 millones de euros, alrededor de 312,500 millones de euros (80%) se destinarán al llamado Mecanismo de Recuperación de la UE. Los Estados miembros accederán a su parte de los 312,500 millones de euros de 2021 a 2023. El resto del fondo de subvención de 390,000 millones de euros –77,500 millones de euros– se añadirá a los programas presupuestarios existentes de la UE que ofrecen ayuda en forma de subvenciones.

Esta cifra de 312,500 millones de euros es la parte más importante de todo el acuerdo. Para poder acceder a las subvenciones, que no tendrán que ser reembolsadas, los Estados miembros deben preparar planes nacionales de recuperación cumpliendo ciertas condiciones.

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Según el Consejo Europeo, “los Estados miembros prepararán planes nacionales de recuperación y resiliencia para 2021-2023, coherentes con las recomendaciones específicas para cada país y que deben contribuir a la transición hacia una economía verde y la nueva generación de tecnología digital”. Más concretamente, los planes se requieren para impulsar el crecimiento y el empleo y reforzar la “capacidad de recuperación económica y social” de los países de la UE”. También se requerirán otras reformas relacionadas con temas como los derechos laborales y las pensiones, dependiendo del país.

Mecanismo de bloqueo

Uno de los puntos más debatidos en Bruselas fue la forma en que se asignarán los fondos. Los planes originales habrían incluido criterios de crisis prepandemia pero ahora, la asignación de fondos estará estrictamente vinculada al daño económico causado por la pandemia. Eso hará que países como Italia y España reciban grandes sumas de dinero. Pero en teoría, todos los países de la UE se beneficiarán hasta cierto punto.

También habrá mecanismos de gobernanza para permitir a los Estados miembros objetar los pagos, si consideran que los receptores no están cumpliendo con las promesas de reforma. Los Estados miembros pueden bloquear las transferencias financieras de Bruselas hasta tres meses, pero la Comisión de la UE tendrá la última palabra.

¿Cómo se rembolsará?

Del total de 750,000 millones de euros, 360,000 millones serán devueltos individualmente por los Estados, según la cantidad de préstamos que reciban. Los restantes 390,000 millones de euros serán reembolsados colectivamente por la UE. Sin embargo, para asegurar un acuerdo, se hicieron compromisos y recortes en las propuestas originales.

El plan de subvención original de 500,000 millones de euros incluye propuestas de inversión colectiva de la UE en áreas como la salud, la migración y varios otros sectores de la UE. Sin embargo, gran parte de eso fue fuertemente recortado para asegurar que la mayor parte se destine para financiar la recuperación económica pospandemia en cada país.

La UE también ha elaborado un plan llamado “Nuevos Recursos Propios” que, según la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, estará “estrechamente ligado al reembolso”. En teoría, se refiere a nuevos fondos que la UE utilizará para pagar la deuda.

El plan original era que los nuevos impuestos ecológicos y digitales, cobrados en todo el bloque, fluyeran a las arcas colectivas de la UE, a cambio del préstamo. Sin embargo, todo lo que fue acordado por el Consejo de la UE esta semana fue un nuevo impuesto sobre los residuos plásticos. Hay compromisos para buscar “Nuevos Recursos Propios” adicionales, como un impuesto al carbono y un impuesto digital, pero estos no están acordados y, por lo tanto, no se puede contar con ellos.

Además, como el fondo se negoció junto con el presupuesto de siete años, las llamadas “naciones frugales” (Países Bajos, Austria, Suecia y Dinamarca), así como Alemania, recibieron reembolsos, que son efectivamente descuentos, en sus contribuciones anuales al presupuesto de la UE. Aspectos que podrían convertirse en una carga para los presupuestos del futuro, a pesar de que ahora son un tónico vital para las economías de la UE en momentos de gran necesidad.

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