Mi recién estrenada vida en Mexico ( casi diez meses ya), me está ofreciendo nuevas perspectivas en este inquieto y apasionante mundo del arte.

Conociendo desde hacia ya varias décadas el pulso artístico de este país, contemplaba con gran emoción, durante el proyecto de esta nueva andadura, la posibilidad de encontrar nuevos sabores en este luminoso y conmovedor universo del arte; y, realmente, he de reconocer que no solo no me ha defraudado, si no que ademas, toda la magia que, en este camino recorrido encontré, ha sido uno de esos hermosos regalos que a veces la vida nos ofrece….

Yo, pintora de otro continente, curiosa y entusiasta de cualquier expresión artística que pueda dar datos antropológicos de lo que somos o lo que buscamos en nuestras pesquisas vitales (aunque a veces no sepamos muy bien que es), me afano en ir descubriendo y añadiendo colores y sabores a los que ya existen y yo conozco… A este lienzo gigante que es la vida.

Este invierno tuve la fortuna de conocer a un gran artista Mexicano, hasta ese momento desconocido para mi …. Me reafirmo permanentemente en el pensamiento de que el globo terrestre está lleno de gente que hace cosas grandes (sean conocidos o no para el mundo); en este caso, Boris Viskin, un reconocido pintor al que yo, siendo navegante de esas aguas, no había tenido el placer de descubrir.

Boris Viskin

La visita a su estudio fue un delicioso paseo por los secretos de su incandescente creatividad, en donde pude descubrir los avatares de unos fantásticos y expresivos trabajos llenos de coherencia, emoción y reflexión. Un hombre ameno, cordial, amable y humano con muchas cosas razonables que decir y mucha magia en su hacer.

Poco tiempo después, pude asistir a la inauguración de su ultima exposición en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de Mexico; todo un desafío a la realidad (aún exhibida en el museo) donde se presentaba el trabajo  realizado en sus últimos 15 años; he de reconocer que aquel sublime recorrido por la historia de sus dibujos, sus fantasmas, sus collages de gran sentido compositivo, su ironía, sus provocaciones, aquellos homenajes a otros artistas, sus sueños, su mirada, su sentir, me emocionaron profundamente.

Ahí había alguien con muchas cosas que contar y una manera francamente hermosa de contarlas.

Aquí, en este país, con la grandeza de sus culturas fuertes, dulces, mestizas y sus arraigadas tradiciones fusionándose con el vértigo de la velocidad a la que ya gira  nuestro cada vez mas globalizado planeta azul, encuentro todo un espectáculo en donde sentarse a observar despacio la cadencia de su respiración, las pinceladas de su arte, el pulso de su sangre viva, apasionada y apasionante; un estanque lleno de  fantásticos peces de colores dibujando la vida con sus escamas y sus danzas oceánicas.

(Gracias, Boris… Gracias, Mexico!)

Boris Viskin

 

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