“Todo está bien. Siento como si estuviera en el cielo.” Ésas son las palabras con las que abre Fran Bow, uno de los videojuegos más angustiosos y perturbadores que he jugado. Este título fue el primer trabajo del estudio sueco Killmonday Games, y salió de forma exclusiva para PC en 2015. Fue hasta hace poco, cuando anunciaron su segundo videojuego, Little Misfortune, que descubrí el trabajo de este estudio independiente, por lo que decidí adentrarme en Fran Bow, y entender por qué se había convertido en título de culto en su nicho.

Fran Bow es una aventura point and click de horror. Nos cuenta la historia de una niña de 10 años llamada Fran Bow, que es internada en un hospital psiquiátrico luego del brutal asesinato de sus padres en 1944. El jugador toma el lugar de Fran, que es curiosa, inteligente y dulce, pero sobre todo ingenua. Cuando comienza el juego nuestro objetivo es escapar el hospital y encontrar a Mr. Midnight, el amado gato de Fran, quien es además su único amigo en el mundo.

Éste es obviamente un juego con una alta carga narrativa, y la progresión va de la mano con el desenvolvimiento de la historia de Fran, en una aventura que cada vez se torna más torcida y extravagante. De cierta forma, el juego tiene muchos puntos de encuentro con títulos point and click del circuito mainstream, sobre todo de estudios como Double Fine, especialmente con Broken Age (2014), pero Fran Bow tiene un estilo bastante particular que lo hace más cercano a los libros de cuentos infantiles. De cierta, forma éste es un cuento interactivo para adultos.

El proyecto surgió de una campaña de crowfunding que la pareja que compone Killmonday Games (Natalia e Isak Martinsson), lanzaron en Indiegogo en 2013. En ese momento lo anunciaban como “un viaje a los rincones más oscuros y profundos de la mente humana, hecho de lágrimas y sangre”. Sin embargo, uno de los aspectos más curiosos es que al mismo tiempo comenzaron con este juego una conversación abierta sobre las enfermedades mentales, al admitir que la protagonista sufría de esto.

Foto: Cortesía de Killmonday Games.

Fran se enfrenta a una serie de situaciones extremadamente perturbadoras, típicas de las películas de horror, que fácilmente lograrían quebrantar a cualquier adulto, pero desde su perspectiva infantil parece siempre encontrar una salida. Además, Fran se ve atrapada entre dos mundos, ya que sufre de severas alucinaciones que transforman su percepción de la realidad con grotescas escenas de asesinatos, llenos de sangre, cadáveres y monstruos.

Las alucinaciones de Fran se pueden activar mediante el medicamento que le suministran en el hospital, y que lleva consigo a lo largo del juego. De este detalle se deriva la increíble dualidad de toda la aventura, donde por un lado tenemos un mundo de cuento infantil y por otro, una pesadilla salida de una película gore. Además, esto crea una interesante mecánica de juego similar a la de otros títulos que usan realidades alternas, como por ejemplo Silent Hill Origins (2007), donde los espejos se usaban como pasajes entre dos mundos. En Fran Bow necesitamos tomar las pastillas para movernos estratégicamente entre las dos realidades, lo que nos permitirá encontrar salidas y objetos necesarios para la progresión, además de que nos da una mirada a la psique de Fran. De cierta forma es como una especie de psicoanálisis visual que materializa los sentimientos de la protagonista.

Como en un juego típico del género, necesitamos hablar con los personajes para obtener información, y mantener el avance de la historia. Normalmente tenemos dos opciones, que pueden ser acceder a algo que piden, o rehusarnos; preguntar más sobre la situación, o ignorarla; portarse amable, o cortante, etc. Para progresar hay que explorar cada área donde nos encontramos, recolectando objetos, que después necesitamos descifrar cómo utilizar.

Foto: Cortesía de Killmonday Games.

El mayor reto de Fran Bow es la resolución de acertijos, que normalmente son el impedimento para encontrar la salida o el objeto que requerimos. En general son moderadamente sencillos, aunque hay un par de áreas donde dejan al jugador varado por un largo rato, lo cual desbalancea el ritmo del juego. Fuera de esto, las demás misiones dependen directamente de la narrativa y nuestra interacción con los demás personajes.

De cierta forma, Fran Bow parece una especie de sucesor espiritual del aclamado American McGee’s Alice (2000), que hace ya casi 20 años retomaba la conocida historia de Alicia en el País de las Maravillas dándole un toque grotesco y violento para hacer un comentario sobre la salud mental. Fran Bow de ninguna manera niega su inspiración en esta mitología, ya que hace una gran cantidad de guiños, incluyendo la ropa de Fran, que se asemeja al aspecto clásico de Alicia.

Aunque parezca obvio, vale la pena recalcar que Fran Bow es un videojuego estrictamente para adultos. La violencia, tanto implícita como explícita, que contiene son similares a las de una película de horror, y puede ser incluso un poco más perturbador ya que todo gira alrededor de una niña, así como de otros niños que podemos ver en situaciones de gran sufrimiento. Sin embargo, este juego tiene mucho más que ofrecer que meramente shock en grandes cantidades. No sólo se encuentra excelentemente escrito —con un ritmo narrativo planeado para jugar con las emociones del espectador—, sino que su diseño artístico es memorable, haciendo una combinación bastante efectiva, que al momento de analizarlo pone en una interesante perspectiva el estigma que existe sobre las personas que sufren de enfermedades mentales.

Foto: Cortesía de Killmonday Games.

Además, hay un gran número de sorpresas a lo largo de la aventura de Fran, como por ejemplo una sección donde se convierte en un juego de laberinto estilo Pac-Man, donde Fran es una muñeca de papel que debe escapar de sombras monstruosas; incluso hay secciones donde jugamos como Mr. Midnight, el gato de Fran.

En total Fran Bow ofrece unas siete horas de juego, que fácilmente se pueden alargar al jugarlo con calma y poniendo atención al detalle. Aunque aún se encuentra disponible de forma exclusiva para PC, Killmonday Games anunció que a finales de 2019 será lanzado para consolas. De momento, el estudio se encuentra trabajando en Little Misfortune, pero han confirmado que existirá una secuela de Fran Bow en el futuro.

A nivel personal, Fran Bow me pareció uno de los videojuegos más intensos y torcidos que he probado, lo cual referiría como algo bueno. Sin embargo, también es un juego que tiene una mirada aguda y enternecedora, que logra tocar temas como la soledad, la depresión, el abuso infantil, y la incapacidad de la sociedad para ayudar a quienes sufren de enfermedades mentales de una forma inteligente y sensata. Encima de esto, el mundo al que nos transporta Fran Bow es excéntrico, inesperado y hermosamente pintoresco.

Aunque es un juego que salió hace casi cuatro años, me parece que vale la pena el jugarlo en 2019. Desafortunadamente, debido a su alto contenido gráfico, no recomendaría Fran Bow para alguien que no sea fan a las historias de horror, ya que puede convertirse en una experiencia innecesariamente perturbadora.

Foto: Cortesía de Killmonday Games.

 

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