El magnate de Internet Kim Dotcom  el mes pasado lanzó un partido político para promover la libertad en Internet.

 

Reuters

AUCKLAND – El magnate de Internet Kim Dotcom se baña en la piscina de una mansión de Nueva Zelanda, saluda chocando el puño y charla con los 700 invitados reunidos para celebrar el partido político que lanzó el mes pasado para promover la libertad en Internet.

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Su última web de almacenamiento e intercambio de archivos ultraencriptados, Mega, pronto saldrá a bolsa con un valor de unos 180 millones de dólares estadounidenses, y Baboom, un servicio de música vía ‘streaming’ diseñado para evitar a las discográficas, está a punto de su lanzamiento definitivo.

Al mismo tiempo, Dotcom lucha por evitar la extradición de su país de adopción a Estados Unidos, donde el voluminoso fundador de Megaupload, de 40 años, está acusado de infringir la normativa de derechos de autor por su web para compartir archivos Megaupload, que creó en 2005.

La semana pasada, los estudios de Hollywood presentaron su propia demanda contra Megaupload y Dotcom, y unos pocos días después cuatro grandes sellos discográficos hicieron lo propio, aumentando la presión sobre el emprendedor, padre de cuatro hijos, que se enfrenta a una audiencia sobre la petición de extradición en julio.

Las vidas paralelas del hombre cuyo nombre real es Kim Schmitz, nacido en la Alemania Federal, chocaron de forma dramática en enero de 2012, cuando docenas de policías neozelandeses allanaron a primera hora de la mañana su finca en las afueras de Auckland a petición del FBI.

La policía sacó a Dotcom de un cuarto blindado en su mansión y lo encerró, al tiempo se le confiscaban millones de dólares en propiedades, cuentas bancarias, coches de lujo y obras de arte. Posteriormente salió en libertad bajo fianza, con acceso a parte de sus fondos y restricción de movimientos.

Su ira contra la injusticia de la que dice haber sido víctima durante y después de su detención, a la que siguió el cierre de Megaupload, le ha llevado a montar su propia organización política, llamada Partido de Internet (‘Internet Party’).

“El ataque a mi familia con dos helicópteros y 72 policías con metralletas, el espionaje ilegal a mi familia, las órdenes de embargo… Me pareció que era un burdo abuso de poder”, dijo a Reuters, sentado en un salón con vidrieras que llevan la letra “M” de Mega.

“Cuando te encuentras con una situación así… sientes que quieres hacer algo contra esa injusticia”, dijo.

El lanzamiento del Partido de Internet, cuyo líder se elegirá en un proceso similar a las pruebas de los programas de talentos en televisión, se produce varios meses antes de las elecciones generales de septiembre en Nueva Zelanda.

 

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